29 jun 2021

Trucos para superar berrinches


Esta es una nota de Eroski Consumer que me parece muy acertada como para recordarla (darle click al enlace a continuación):

Trucos para superar berrinches y rabietas

Lamentablemente en internet la información no es fiable, en la medida en que cualquier ciudadano puede crear una página y hablar como si fuera una autoridad acerca de cualquier tema. He visto muchas notas en las que la información es cuestionable, ligera, incompleta o cuya autoría es de periodistas, maestros, técnicos en enfermería o padres de familia que consideran, seguramente con buena intención, que su experiencia particular es generalizable, como si fuera un estudio científico.

El tema de los berrinches, rabietas o pataletas de los niños pequeños, al ser un fenómeno propio del desarrollo o del ciclo vital humano, es materia de estudio y tratamiento de la psicología, de tal manera que es recomendable fijarse siempre en quién está emitiendo las recomendaciones que se leen por ahí.

La nota que cité arriba, aunque no agota el tema, sí me parece adecuada en general. Si se fijan en la sección de comentarios, verán que algunas personas cuestionan, a veces indignadas, la estrategia de ignorar al niño cuando hace el berrinche. Eso es porque lo ven como un maltrato, como un tratamiento no respetuoso o porque han leído eso en alguna página no profesional.

El ignorar el berrinche es parte de una estrategia que se usa para el tratamiento de casos en los que el niño ha llegado a utilizar las rabietas como una forma de conseguir lo que quiere de forma sistemática. Cuando se llega a este punto, es importante tomar acciones porque si el niño crece de esa manera es posible que más adelante desarrolle un trastorno de conducta, un trastorno destructivo de control de impulsos o, inclusive, más adelante, en la juventud o adultez, desarrolle una manera de ser agresiva o que choque contra la ética, la moral o las leyes, de tal manera que este tema no es asunto que se deba tratar a la ligera.

Yo sugeriría que si a los padres no les sale natural este método, y al mismo tiempo tienen problemas con las pataletas de su hijo, acudan con un profesional para que los guíe en la estrategia, cuya aplicación y resultados se dan en un relativo corto plazo, pero que hay que saber aplicarla, porque no es muy intuitiva, no se entiende del todo por sentido común y además porque en un primer momento se intensifican más los berrinches del niño (esto no menciona la nota), para luego recién, cuando los padres y adultos cercanos han sido constantes, empezar a decrecer hasta finalmente desaparecer exitosamente.

Esta técnica no solo se trata de ignorar al niño, sino también de prestarle toda la atención a los comportamientos que se consideran que les ayudarán a desarrollarse adecuadamente, felicitándole y dándole afecto cuando está tranquilo, cuando dialoga, cuando aprende a aceptar un "no". No es solo ignorar para que se calme, es enseñarle al niño que de maneras disruptivas, como gritar, llorar, tirarse al suelo o agredir, no obtendrá la atención que desea de los adultos, y que estos sí se la darán cuando se comporte de manera conveniente a su desarrollo.


¿Cuándo los berrinches son un problema?

Desde antes de los 2 años hasta los 5 años es esperable y normal que los niños hagan rabietas algunas veces. Por eso es bueno que los papás estén preparados para ellas. Hasta aquí no hay problema. Considérese un problema cuando se ve que el niño realiza este comportamiento constante y sistemáticamente y cuando los papás empiezan a darse cuenta de que han perdido el control de la crianza.

En estos casos, lo recomendable es que lo más pronto posible acudan con un profesional (psicólogo infantil) para que los guíe en el manejo de esta problemática. Para estos casos, el procedimiento basado en evidencia científica es justamente el de la extinción (el que los padres aprendan a ignorar las rabietas y más bien a prestar atención a los comportamientos adecuados de su niño, recompensándolos con palabras, muestras de cariño, felicitaciones y algunas veces algo material - algún bocadito que le guste, un dulce o un juguete) y es por ello que se recomienda, no por el afán de salir rápido del problema, ni menos para maltratar a los pequeños.

12 ago 2018

El egoísmo y la soledad de los hijos únicos


¿Es verdad que los hijos únicos acaban convirtiéndose en adultos egoístas o egocéntricos, o que han pasado su infancia sufriendo de una soledad terrible por el hecho de no tener hermanos? Muchas personas asumen esto como cierto, de tal forma que resulta indeseable formar una familia con un único hijo. ¿Qué tan cierto es esto?

Ni tan egoístas ni tan solos

La psicóloga Isabel Serrano Rosa tiene un artículo muy bonito en la revista Zen de El Mundo, titulado "Los hijos únicos: ni tan egoístas ni tan solos", en donde desmonta la rigidez de estas creencias. Según ella, el ser hijo único no solo no trae desventajas o mayor riesgo de sufrimiento psicológico, sino que incluso nos habla de varias ventajas, en comparación con los hijos de familias nucleares más numerosas, que se pueden dar si los papás ejercen una adecuada crianza.

Voy a enumerar estas ventajas, como resumiendo:

1) Pueden ser más cooperativos.

2) Pueden ser menos competitivos: estas dos primeras tienen que ver con el hecho de haber crecido fuera del marco de la rivalidad fraterna. Al no haber sufrido esta rivalidad con los hermanos, pueden no tener tan acentuada la competitividad y más bien pueden tener resaltada la cooperación propia de los seres sociales.


3) Pueden desarrollar más la extroversión.

4) Pueden ser más seguros de sí mismos: esta ventaja y la anterior podrían ser efecto de las ganas de compensar la soledad en casa con relaciones sociales fuera de ella.


5) Pueden ser más responsables: efecto del pasar más tiempo con adultos.

6) Pueden ser creativos: efecto de la necesidad de recurrir a la fantasía en los juegos en casa.

7) Pueden ser más estables como pareja: efecto de pasar más tiempo con los papás y de tener un ambiente más tranquilo en el hogar (más niños en casa, menos tranquilidad).

8) Pueden desarrollar mayor capacidad lingüística.

9) Pueden tener mayores capacidades intelectuales: esta ventaja y la anterior también tienen relación con la interacción con los adultos, esta vez en lo concerniente al lenguaje.


10) Pueden beneficiarse de mejor calidad educativa.


11) Pueden beneficiarse de mejor calidad de ocio: esta y la anterior vendrían a ser efecto de la disposición de mayores recursos económicos.



Desventajas

Como todo, el ser hijo único también trae algunos contras, que también dependen mucho de cómo se dé la crianza. Paso a enumerarlos:


1) Crecen sin un confidente en casa: esto prácticamente obliga a los papás a socializarlos muy pronto.


2) Pueden sobreadaptarse, madurar aparentemente rápido y tener un comportamiento agrandado.


3) Pueden ser más tímidos o inseguros: esto se puede dar si los papás los sobreprotegen.


4) Pueden ser muy complacientes: esto se puede dar si los papás ponen muchas expectativas en ellos.


5) Al no tener competencia o confrontación en casa con algún hermano, pueden ser más ingenuos en la calle (escuela, por ejemplo), si los papás los acostumbran a creer que son como príncipes que no tienen nada qué cuidar o temer.


6) Pueden no saber manejar el interés de los papás hacia otros niños.


7) El exceso de cosas materiales puede atraer amigos interesados o puede crearles la idea de que los amigos se "compran".


8) De adultos no tendrán con quién compartir el cuidado de los papás mayores.


Conclusión


Como se ve, el ser hijo único tiene pros y contras, y las ventajas se pueden aprovechar, mientras que las desventajas pueden ser evitadas.


Todo esto viene propósito del hecho de que hay parejas que realmente desean tener solo un hijo por diversos factores. Estas parejas reciben demasiada presión familiar y social, y sufren muchas veces conflictos internos y sentimientos de culpa por esta supuesta inconveniencia rígida de tener un hijo único. Esto aplica también para parejas que sufren problemas económicos, que tienen problemas de fertilidad o que son muy mayores. Ser hijo único no tiene por qué ser algo malo.



Referencia

Serrano Rosa, Isabel (2017). Los hijos únicos: ni tan egoístas ni tan solos. Recuperado de: http://www.elmundo.es/vida-sana/familia-y-co/2017/03/05/58b959c1ca47417f238b45f2.html

12 jun 2018

¿Cómo hacemos los psicólogos para no "volvernos locos"?

Encontré este meme en mis noticias de Facebook.


Lo que sucede es que un psicólogo o psicoterapeuta que está haciendo bien su trabajo no debería sentir esas ganas. ¡Esto es fundamental! Si un psicólogo siente esas ganas, es que están pasando al menos una de dos cosas indeseables:

1) El psicólogo de alguna manera está flaqueando porque el caso o la intensidad del mismo está sacándolo de su posición neutral. Esto puede ocurrir por ejemplo cuando el psicólogo tiene también asuntos sin resolver y el caso que está atendiendo lo está confrontando con ellos. Un ejemplo cualquiera: un psicólogo que ha sido víctima de abusos sexuales en el pasado que se encuentra frente a su paciente abusador sexual. Por eso es que es tan importante que los psicoterapeutas tengamos nuestra propia psicoterapia.

2) El psicólogo en cuestión es un profesional no capacitado, fuera de práctica o mal preparado. Esto es también algo que puede darse; toda disciplina o práctica humana tiene profesionales o técnicos excelentes, buenos, mediocres, malos y pésimos, y la psicología no es la excepción.

¿Por qué digo que un psicólogo que está trabajando suficientemente bien no debería sentir esas ganas? La respuesta está en un término un poco extraño:

Disociación instrumental

Esto es algo que todo programa académico de psicología tendría que tener, y de forma muy potente, ya que es uno de los pilares de la práctica de la disciplina y no basta con decirlo, ¡requiere entrenamiento! En mi caso, felizmente, se encargaron de inculcárnoslo con el énfasis debido, no sé si será así en todas las universidades, pero tendría que ser así.

Verán, cuando uno va al psicólogo, uno no va a tener una conversación común, que podría tener con un amigo, con un conocido, con un familiar, con el taxista o con el barman, ¡no! La comunicación con un profesional de la salud psicológica está regida por una teoría y una técnica, donde una de las columnas es esta "disociación instrumental" de la que hablo.

Disociación

"Disociación" se refiere a que la persona se disocia, es como si "se partiera", como un pastel. Los psicólogos nos disociamos cuando estamos atendiendo personas (o al menos deberíamos hacerlo si queremos atender bien), nos partimos como una pizza y los slices que no sirven o perturbarían el trabajo, los "echamos fuera de la sala".

¿Cuáles son esas tajadas que echamos fuera? Echamos fuera la tendencia a juzgar que todos tenemos. Por lo general, los seres humanos juzgamos los hechos según nuestra escala de valores y nuestra moralidad. Si tú tienes ganas de decirle a tu interlocutor "¡eso te pasa por imbécil!" es porque lo acabas de juzgar, acabas de juzgar que su comportamiento es estúpido y que el mal por el que está pasando se lo tiene bien merecido "por imbécil". Hay un juicio, una sentencia y un castigo. Eso es algo normal en las personas. Yo lo hago, probablemente tú lo hagas y las personas que te rodean también. No hay nada nuevo en ello.

Pues bien, esa tendencia a juzgar, el psicólogo en un adecuado ejercicio, la separa de su propio ser y la "apaga", la coloca "entre paréntesis", "cierra la aplicación", mientras dure la consulta e incluso, lo que es más deseable aun, protege toda la información que tenga que ver con su paciente o consultante de esa tendencia a juzgar que es tan natural en nosotros.


También echamos fuera buena parte de nuestra propia biografía, y solo la traemos de vuelta cuando nuestra experiencia podría servir de algo importante a la persona que está con nosotros. Echamos fuera otras tajadas más, pero baste con mencionar estas dos.

Instrumental

La palabra "instrumental" se refiere a que dicha disociación se utiliza como instrumento para alcanzar un fin, un objetivo. El objetivo es que el paciente o consultante se sienta libre de expresarse, porque solo así se podrá trabajar en el fenómeno que está motivando la consulta. El ejercicio de la psicología se parece en esto al ejercicio médico: si no te quitas la ropa, no se te podrá examinar, ni entender el problema, ni tratarlo. Es exactamente igual, mientras el paciente o consultante no se quite los ropajes psicológicos que hacen posible que presente su mejor cara a todos allá afuera, no se podrá entender bien qué sucede, y eso no sucederá mientras, por ejemplo, se sienta juzgado. Por eso esa disociación que hace el psicólogo es "instrumental", es un instrumento para que el paciente o consultante se sienta libre de "desnudarse".

Ahora bien, no solo sirve para eso. También sirve para que el psicólogo pueda trabajar sin perturbaciones propias. ¿Cómo escuchar, entender, comprender, ser empático o servir a alguien que en la calle o en cualquier otro lado te podría generar antipatía, indignación o incluso miedo? Igual sucede con sentimientos "positivos". ¿Cómo escuchar, entender, comprender, ser empático o servir (de manera profesional) a alguien que en la calle podría atraerte sexualmente o podría generarte ganas de ayudarlo mucho o de ser su amigo de lo bien que te cae? Esto se entiende mejor con un ejemplo: imagínate que no existe la disociación instrumental, que eres hombre y terapeuta de pareja y que llega una pareja a tu consulta. La mujer te atrae muchísimo y encima te hace gestos que interpretas (erróneamente o no) como de seducción o de coqueteo. ¿Con qué ganas la ayudas a salvar su matrimonio?

La disociación instrumental es herramienta para muchas cosas más en este trabajo, pero lo dejo ahí para no alargar tanto.

Entrenamiento

Algunas personas no creen que esto sea posible, otros no saben que así se trabaja en psicología (y también en muchas otras disciplinas - incluso personas que realizan trabajos que no requieren estudios académicos, como los mozos y meseras o los cajeros de banco, hacen un tipo de disociación instrumental cuando están trabajando, de lo contrario sería un caos). El hecho es que nos entrenan para esto. Pasamos seis años en la universidad y otros más formándonos en especialidades para, entre otras muchas cosas, poder hacer esto eficientemente. Así que no, un psicólogo no piensa que eres un imbécil, y por ende no tiene que aguantarse de decirte nada, a menos que sea un mal profesional o a menos que el caso lo haya hecho flaquear en la aplicación de la técnica, debido a motivos generalmente personales que el mismo profesional tendría que detectar y corregir para que no vuelva a ocurrir nunca más.

Esto responde también a una pregunta que me han hecho mil veces en el consultorio: "¿cómo hacen los psicólogos para no volverse locos?". Pues nada, aquí está también la respuesta que, al menos yo, manejo actualmente.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

21 abr 2018

Estadísticas lamentables acerca de la situación de la salud psicológica en el Perú


Las estadísticas con respecto a la situación de la salud psicológica en el Perú son francamente malas. Aquí comparto un par de muestras:

- El 15% de la población del país (1 de cada 6 o 7 personas) sufre de algún trastorno o enfermedad mental. Esto representa aproximadamente 5 millones de personas.

- De esta cifra, el 80%, aproximadamente 4 millones de personas, no recibe tratamiento alguno.

No caigamos en la ingenuidad de creer que estas cifras tan desastrosas se quedan en las casas de las personas. No, esta situación afecta también la vida pública, laboral, económica, familiar, política, académica, afecta absolutamente todos los ámbitos de la vida de los ciudadanos de este país.

Recomiendo mucho a los lectores de este país y a cualquier interesado revisar la corta nota de prensa de donde obtuve estos datos:


11 abr 2018

Parejas durmiendo en habitaciones separadas


Cuando los miembros de una pareja de esposos o convivientes se quieren, se aman, desean permanecer juntos, cuidar de su relación y no separarse, pueden pensar en la posibilidad de dormir en habitaciones separadas si acaso detectan que el hecho de compartir la cama y/o la habitación está generando problemas, poniendo en riesgo la estabilidad o continuidad de la relación, y no hay mejor forma de resolver el problema.

Estas situaciones pueden ser de diversa índole y de diversa complejidad. Hay situaciones muy simples, como cuando uno de los miembros ronca y el otro resulta que es muy sensible a los ruidos.

Hay otras situaciones más complejas, como cuando las características de uno de los miembros, sin ser necesariamente algo negativo, dificultan muchísimo el compartir un espacio tan íntimo. Esto puede darse, por ejemplo, cuando uno se casa o se enamora de alguien que necesita su propio espacio, por ejemplo, algunas personas con síndrome de Asperger o personas con rasgos obsesivos.

También puede suceder esto por una incompatibilidad con respecto al uso del espacio. De pronto a uno de los miembros le gusta mucho usar la habitación para comer, trabajar, ver TV, jugar videojuegos, escuchar música, estudiar o leer, mientras que el otro miembro desea utilizar su habitación para descansar, resultando que muchas veces no puede hacerlo por la actividad de su pareja. Si bien lo recomendado es que la habitación se use solo para descansar y para tener intimidad, de repente el primer miembro de la pareja no quiere vivir así, lo que configura una incompatibilidad que podría poner en riesgo la relación de pareja.

También hay situaciones de salud. Por ejemplo, en la nota que pongo como referencia aquí, hay un comentario de una lectora con fibromialgia, cuyo esposo se mueve tanto en la cama que la golpea, la empuja y la patea en la noche, haciendo que ella sufra innecesariamente más de lo que ya de por sí le ocasiona la enfermedad crónica que posee.

También podemos incluir situaciones especiales, como por ejemplo la de una pareja en la que uno de los miembros trabaja de noche y descansa de día. Esta pareja puede verse en la situación de no poder hacer uso de su habitación con comodidad en sus horas de vigilia, ya que el otro miembro está descansando.

El psicólogo Vicente Herrera-Gayosso nos ofrece una serie de datos interesantes acerca de este tema. Paso a mencionar algunos de ellos:

- El hecho de dormir en habitaciones separadas puede despertar nuevamente la pasión y el deseo sexual que suele amenguar con la convivencia o el matrimonio, ya que mantiene la distancia necesaria para añorarse, extrañarse y sentir atracción hacia aquello que no se tiene todo el tiempo a la mano.


- El número de parejas que tienen sus propias habitaciones va en aumento, a tal punto que se ve con más frecuencia diseños arquitectónicos que incluyen dos habitaciones principales en los proyectos de construcción de viviendas. [Lamentablemente el autor no especifica los países en los que se está dando este fenómeno].

- La costumbre de dormir en una misma cama en el mundo moderno occidental tiene un origen más económico que romántico. Esto se remite a los de años de la revolución industrial, en los que las ciudades empezaron a crecer demográficamente, provocando la necesidad de reducir los espacios en las viviendas.

- Algunas civilizaciones tenían la costumbre de que cada miembro de la pareja tuviera su propia habitación. Las culturas egipcia y griega serían ejemplos de ello. Esto nos puede llevar a pensar que el acto de compartir el lecho y la habitación no es que sea un mandato genético o natural.


Referencia

Herrera-Gayosso, Vicente (2016). ¿Es bueno para la pareja dormir en habitaciones separadas? Psicocode. Recuperado de: https://psicocode.com/pareja/funciona-para-el-amor-y-la-pareja-dormir-en-habitaciones-separadas/


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

19 mar 2018

Incremento de casos de sobrepeso y obesidad en el Perú


Recientemente han aparecido algunas estadísticas preocupantes que tienen que ver con el sobrepeso y la obesidad en el Perú.

Por ejemplo, en los últimos 10 años, el consumo de comida rápida se ha incrementado en un 265%, lo que es una barbaridad. ¡Casi se ha cuadruplicado!

El Perú se ha convertido en el tercer país latinoamericano en número de casos de sobrepeso y obesidad, detrás de México y de Chile.

Asimismo, más de la mitad de la población peruana de 15 a más años (53.8%) tiene sobrepeso. De ese porcentaje, el 18.3% sufre de obesidad.

En el caso de los niños de 5 a 9 años, el 19.3% tiene obesidad, prácticamente uno de cada cinco niños.

Problemas de salud (físicos y psicológicos)


Este problema pasa la factura físicamente cada vez más temprano a las personas afectadas. Se están empezando a reportar los problemas crónicos, como diabetes, hipertensión o males cardíacos, antes de los 30 años.

Sin embargo, el malestar psicológico empieza muchísimo antes, en la niñez. La autoestima de la persona es de los primeros aspectos en verse bombardeados a diario por la situación de sobrepeso. Los niños rápidamente se dan cuenta de que su rendimiento físico es limitado. En la adolescencia también pueden percibir que su atractivo físico sufre un menoscabo. Esto sin contar los casos en los que los pares, compañeros o amigos los hacen sentir mal de una u otra manera.

Una autoestima debilitada afectará toda la vida de la persona, pudiendo, por ejemplo, limitar la elección de pareja en el futuro, sus relaciones amicales y laborales, haciéndolo más vulnerable a problemas más complejos como depresión, ansiedad, trastornos alimentarios o adicciones, los que, a su vez, pueden afectar el rendimientos académico o laboral, y así hasta que se empiecen a dar las manifestaciones físicas.

Este panorama no es nada deseable y, lamentablemente, las personas con sobrepeso, y más aun las personas con obesidad, tienen muchas probabilidades de sufrirlo.

Recomendación para los papás

Concretamente el origen de este problema se encuentra en dos aspectos:

1) Mala alimentación o malos hábitos alimenticios
2) Sedentarismo

A los papás que estén promoviendo cualquiera de estas fuentes de riesgo en sus hijos, nuevamente, se les recomienda asesorarse para modificar los hábitos familiares. En los casos más difíciles se puede hacer de forma gradual. Hay que recordar que no solo se trata de los niños, sino del ejemplo que reciben.

A los futuros papás se les recomienda que planifiquen muy bien este aspecto en pareja. Es conveniente adelantarse al problema, es sumamente importante.

Referencia

Perú es el tercer país de la región en obesidad y sobrepeso


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

15 dic 2017

Tiempos de duelo después de un aborto


De todos los procesos de embarazo, hay un porcentaje que se ve interrumpido por abortos espontáneos. En España, por ejemplo, este porcentaje oscila entre el 10% y el 20% de embarazos.

Luego del aborto espontáneo, la pareja, en especial la mujer, puede ingresar en un periodo de duelo, que es un proceso depresivo natural luego de que una persona ha perdido algo o alguien importante en su vida.

En el caso de los embarazos fallidos, este proceso, también llamado "duelo gestacional", puede tener características peculiares, relacionadas con los tiempos del embarazo que se interrumpió.

Posibles momentos clave en el duelo gestacional

Es posible que el primer año posterior al aborto sea difícil. Se puede vivir con intensidad todo lo que recuerde o tenga que ver con embarazos o hijos.

Las fechas próximas al momento en que se debió haber dado el nacimiento conforman una etapa crítica. Pasado ese periodo, la pareja o la mujer pueden ir ya asimilando la pérdida y preparándose para cerrar la experiencia con el fin de continuar con nuevos ciclos vitales.

Finalmente el aniversario del embarazo o de la pérdida puede representar la última etapa crítica del proceso de duelo.

Eventos posteriores, como un nuevo embarazo, el nacimiento de un hijo o la pérdida de algo o alguien importante, pueden reactivar el duelo de este hijo perdido.

Apoyo de los seres queridos

Aquí es importante que la pareja, los familiares y las amistades entiendan que este duelo gestacional tiene sus tiempos, que es natural y que es necesario para la persona asimilar y superar esta experiencia dolorosa, despedirse de este hijo que no nació. Despedirse no es algo que tome uno o dos días, o una o dos semanas. Es fundamental respetar, apoyar y sostener a la persona que está pasando por esto, no negar las cosas con razonamientos fríos o presionando para que ella, o ella y su pareja, vuelvan a estar como si nada hubiera pasado.


¿Cuándo buscar intervención profesional?

Si transcurridos estos tiempos es notorio que la persona no se recupera y sigue mostrando signos de depresión (tristeza, irritabilidad, malhumor, llanto frecuente, mucho o poco apetito, mucho o poco sueño, falta de motivación, demasiada sensibilidad o cambios abruptos de estado de ánimo) sí es recomendable buscar una intervención profesional, ya que le está costando culminar su proceso de duelo y cabe el riesgo de que se desarrolle un cuadro depresivo que ya no sea natural o "normal".

También es válido buscar intervención psicológica si es que la persona siente que la situación es muy dolorosa y no desea pasarla tan mal. La intervención profesional podría de hecho optimizar los tiempos del duelo y ajustar las fases a lo estrictamente necesario. De esta forma, la persona puede reponerse de manera sólida y lo más rápidamente posible.

Una recomendación final

Es muy importante esto: mientras no esté superado el duelo en ambos miembros de la pareja, eviten buscar otro embarazo. En estos casos no funciona eso de "un clavo saca otro clavo" y pueden ir bastante mal las cosas con el niño que se ha buscado tener de esta manera.

Referencia

Vazquez-Reina, Marta (2012). ¿Por qué duele tanto un aborto? Eroski Consumer. Online: http://www.consumer.es/web/es/bebe/embarazo/perder-el-bebe/2012/09/14/212964.php


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

6 dic 2017

La importancia de que los niños tengan rutinas


Las rutinas ponen límites a las personas, estructuran la jornada, ordenan las actividades e impiden los excesos al interrumpir la perseveración en las actividades de placer.

Al hablar de "rutinas" nos referimos, por ejemplo, a las horas de acostarse, a los preparativos previos a irse a dormir, a las horas de levantarse, a las siestas, a las horas de las comidas, a las horas de actividades de aseo personal, a las horas de estudio, etc.

¿Por qué son importantes las rutinas?

Cuando los niños crecen sin suficientes rutinas, puede resultarles muy difícil luego manejarse en situaciones en las que hay normas o limitaciones, ya que no se han acostumbrado a interrumpir sus deseos de acuerdo a la necesidad o a la conveniencia.

También la falta de rutinas podría ayudar al niño a acostumbrarse a procrastinar, a dejar para después las cosas que no le brindan una satisfacción inmediata, como bañarse, cambiarse la ropa del colegio al llegar a casa, estudiar o hacer tareas.


Las rutinas ayudan a que a los niños les sea más fácil obedecer las directivas de sus papás, ya que están acostumbrados a guiar sus acciones no solo por el placer, sino también por lo que es necesario e importante. Los niños normalmente confían en el criterio de sus padres, por lo que saben que lo que ellos mandan en el fondo es para su bien, por más que no sea algo placentero en el momento.

Al niño sin rutinas, en cambio, le puede ser más fácil caer en la desobediencia a sus papás o a las figuras de autoridad. También le puede ser más fácil buscar justificar su inacción con pretextos o falsas razones que lo convierten en un rebelde, cuando lo que realmente desea, de repente, es que no perturben su falta de estructura, su caos, que no le interrumpan sus placeres.

Planificar, conversar, ponerse de acuerdo lo más temprano posible

Por ello es importante que los papás se pongan de acuerdo en establecer rutinas para sus hijos y en hacerlas cumplir a sus horas, cuidando, por supuesto, de dejarles el espacio suficiente para disfrutar del juego, del placer, del ocio y del descanso.

Si los papás trabajan mucho fuera de casa, es sumamente importante que los adultos encargados hagan cumplir estas rutinas (tema muy delicado cuando hay de por medio abuelos que desautorizan a los papás, servicio doméstico demasiado complaciente o familiares a los que no les interesa). Es bueno que esto se establezca desde pequeñitos, no esperar a que el niño muestre problemas de desobediencia, rebeldía, falta de límites o bajo rendimiento para recién pensar en esto. Esto tendría que formar parte de la estrategia de crianza lo más temprano posible, incluso antes de pensar en formar una familia. Muchas veces los papás se encuentran con que están en absoluto desacuerdo con respecto a asuntos fundamentales cuando ya tienen encima la responsabilidad de criar a los niños. Es mejor prevenir de forma responsable.


Referencia

Vásquez-Reina, Marta (2013). Niños desobedientes, seis trucos para corregirles. Eroski Consumer. Online: http://www.consumer.es/web/es/bebe/ninos/mas-de-4-anos/2013/01/16/215401.php


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

30 oct 2017

¿Por qué los adolescentes son tan poco empáticos y egocéntricos?


Si tienes hijos adolescentes te habrás dado cuenta de que tal vez son muy egoístas e, incluso, poco empáticos. Por ejemplo, tal vez sientes que piensan solo en su comodidad y no se ponen en el lugar de las personas que viven con ellos; dejan tiradas las cosas, no lavan sus platos o los dejan por cualquier parte, son sucios o pretenden que los sirvan como si fueran reyes, sin ellos dignarse a hacer nada ni menos a merecerlo. No se ponen a pensar que, tal vez, esos platos sucios, esa basura tirada en la sala o sus cosas ocupando toda la mesa del comedor, molestan a los demás miembros de la familia; no se ponen a pensar que no viven solos.

Tal vez te hayas dado cuenta de que para algunas cosas son muy inmaduros y dependientes, pero para otras sí que pretenden que los tomen como adultos autónomos, por ejemplo, a la hora de salir el fin de semana o a la hora de encerrarse en su cuarto y no permitir que nadie les supervise nada. Y es que evidentemente no les conviene reclamar madurez para algunas cosas, pero para otras cosas sí que les conviene, y mucho. No se detienen a pensar en cómo su comportamiento convenido, oportunista y poco responsable afecta a la otras personas, sus padres, hermanos o demás familiares.

¿Por qué son tan egoístas? ¿Por qué les cuesta tanto ponerse en el lugar del otro?

Lo que sucede es que en la adolescencia disminuye la materia gris de la corteza prefrontal del cerebro. Sucede esto por un pico, una alta actividad de poda sináptica que coincide con el inicio de la adolescencia y se prolonga hasta la adultez joven.

Al darse esta disminución de materia gris en la corteza prefrontal, se verán afectados los procesos cerebrales ligados a esta estructura del encéfalo, por ejemplo, la capacidad para interpretar el comportamiento social y la capacidad para ponerse en el lugar de las otras personas.


Ahora que ya se sabe...

Ahora que ya sabemos esto nos podemos dar cuenta de que tal vez no sea tan pertinente ir diciéndole al adolescente que ES un desconsiderado, que ES un insoportable, que ES un intratable, que ES un vivazo que solo quiere aplicar la ley del embudo a su favor.

Los adolescentes sí pueden ser empáticos; les puede costar esfuerzo porque las estructuras cerebrales destinadas a esas funciones se encuentran en construcción, y justamente por ello es que habría que ayudarlos a construir estas capacidades en vez de criticar, adjetivar, insultar o indignarnos.

Pensemos que si se nos lesionan las áreas cerebrales destinadas a la percepción auditiva, nos quedaremos sordos sin remedio, por más que no querramos. ¡Qué frustrante y poco empático sería que se enojen con nosotros por no escuchar! La diferencia es que la falta de empatía de los adolescentes no es irremediable; de hecho, sus cerebros se están preparando para ello. Hay que enseñarles con el ejemplo, ser empáticos con ellos y no atacarlos por estar en construcción.

Referencias

1) Sarah-Jayne Blakemore (2012). El misterioso funcionamiento del cerebro adolescente. Online:




2) Seiji Arakaki (2017). La empatía en la adolescencia. Online: http://www.ciapla.com/consejos/la-empatia-adolescente.php


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

16 oct 2017

La profecía autocumplida


En los años sesenta se publicó el siguiente experimento: se tomó un grupo de profesores de primaria y se les dijo que se había evaluado la inteligencia de los niños que tendrían a su cargo. Luego se les indicó los alumnos que habían obtenido mejores resultados en la evaluación en sus respectivos grupos. Finalmente se les comentó que era esperable que estos alumnos sean los que obtengan mejores calificaciones.

Al finalizar el curso se revisaron las calificaciones de los alumnos de estos profesores y se vio que efectivamente, los alumnos que supuestamente habían obtenido mejores resultados en la supuesta evaluación de inteligencia, fueron los que obtuvieron mejores calificaciones.

Todo parece muy correcto en esto, excepto por el hecho de que esa evaluación de inteligencia nunca existió y que los supuestos alumnos más inteligentes fueron tomados al azar por los investigadores. Se le había dado a los profesores información falsa. ¿Qué pasó?

Este es el famoso experimento de Rosenthal y Jacobson (ver referencia abajo) sobre el conocido efecto Pigmalión o profecía autocumplida. Parece que los profesores hicieron inconscientemente todo lo necesario para que las cosas salgan como se supone tendrían que salir. En otras palabras, creyeron lo que se les dijo, profetizaron un resultado y lo hicieron realidad.

La profecía autocumplida

La profecía autocumplida es una predicción que justamente por haber sido hecha es que se convierte en realidad. Dicho de otro modo, las personas podemos hacer que nuestras expectativas se hagan realidad, no importa si estas son falsas, absurdas, inconvenientes, indeseadas o poco realistas, si creemos realmente que algo tendría que ser de tal manera, nuestras propias acciones podrían hacer que eso se cumpla.

Se trata de una espada de doble filo. Puede jugar a nuestro favor si profetizamos cosas favorables y puede ser terrible si juega en nuestra contra. Vale recalcar que todo esto se da sin que la persona se dé realmente cuenta. Esto NO funciona si se hace a propósito, OJO.

Ejemplo 1: mala campaña preuniversitaria

Un ejemplo: un adolescente termina el colegio, tiene muy baja autoestima, cree que es incapaz, torpe, poco inteligente y, para rematar, cree que es moralmente malo y que no merece que le sucedan cosas buenas. Él desea postular a la universidad X. Pero resulta que para ingresar a dicha casa de estudios, hay que dar un riguroso examen de admisión. A dicha universidad postulan 5000 alumnos cada semestre, y solo ingresan 600. Solo "los mejores" ingresan, solo ingresa "quien lo merece".

El muchacho inicia su preparación para postular y se matricula en una academia preuniversitaria. El ahora estudiante preuniversitario realmente no cree que vaya a ingresar, no se cree capaz, tiene mucho miedo. Este es el punto de partida para toda la recatafila de sucesos que devendrán en su fracaso. Su pobre amor propio lo deprime, lo que le quita fuerzas para estudiar, no lo hace como es debido. Fracasa en las primeras prácticas y se confirma que es estúpido, que no está capacitado y que lo merece por vago. Así se la pasa todo el ciclo preuniversitario, con algunos pocos pero insuficientes arranques de motivación. Llega la fecha, naturalmente fracasa y no ingresa. La profecía se cumplió.

Sin embargo, si evaluamos las capacidades intelectuales de este estudiante podríamos ver que es perfectamente capaz de ingresar a esa universidad y aun podría lograr cosas más difíciles. ¿Cuántas veces nos encontramos con casos así? ¿Cuántas veces pensamos o incluso les decimos a algunas personas "si quisieras podrías lograr muchísimo más"?

Ejemplo 2: ansiedad en la entrevista laboral


Un ejemplo más sencillito: un joven profesional va a postular a un puesto laboral en una empresa grande y prestigiosa. Lo han llamado para la entrevista. Ha pasado todos los filtros. No se supone que eso debiera haber pasado. Se muere de miedo. Tiene tanto miedo al rechazo de los representantes de dicha empresa que la noche anterior no puede dormir bien. El miedo sitúa a la persona en un futuro catastrófico que ni siquiera existe aún. Afirma la catástrofe sin que él mismo lo desee. Llega la hora y, ahí, en las instalaciones de la empresa, el joven postulante tiene tanto miedo que suda, le tiemblan las manos, tartamudea, su lenguaje no verbal es inadecuado. Los evaluadores lo rechazan: dirían cosas como que "le falta experiencia, muy joven, inexperto, inseguro". Posiblemente de no haber pensado tanto en el fracaso, habría tenido una entrevista mejor y lo habrían aceptado. Su miedo se cumplió. Él mismo lo hizo realidad.

Ejemplo 3: bloqueo de memoria


Otra de preuniversitarios: el postulante llega al examen de admisión. Se muere de miedo. Toda la semana ha estado muy preocupado. La última noche ni siquiera pudo dormir bien. Llega el momento del examen y la ansiedad lo sobrepasa. Se queda en blanco. Como por arte de magia todo lo que estudió en las últimas semanas ha desaparecido de su cerebro. Esto lo asusta más y empieza a sentirse realmente mal, incluso físicamente. Recién cuando acaba el examen vuelve a su memoria todo lo que había estudiado. No ingresa. Su gran temor se hizo realidad. De hecho, su mismo sistema nervioso, su propio cerebro, su propia memoria, su propio cuerpo, él hizo que se cumpliera.

Papás que inoculan profecías en sus hijos (sin querer)


Si esos investigadores engañaron a estos profesores, adultos profesionales, con solo contarles el cuento de la evaluación de inteligencia, ¿se imaginan el poder que tienen las palabras o acciones de los papás en las cabezas de sus niños o adolescentes? Sería bueno pensar en ello.

No se trata de forzar las cosas y andar diciéndoles a los niños que todo lo pueden, porque eso es mentirles y al final esos pequeños acabarán dándose de cara con la realidad de que sus poderes son muy limitados en verdad. La profecía autocumplida NO es algo que podamos hacer a propósito o que podamos utilizar así tan fácil a nuestro favor, como si fuera un conjuro o algo mágico, no. Las profecías autocumplidas, cuando se dan de forma positiva, son simplemente consecuencia de una buena salud psicológica en el área en la que se está dando (académica, laboral, social, amorosa, etcétera).

Tampoco se trata de hacerles sentir a los niños o adolescentes que son unos incapaces, seres inútiles que nada harán bien en este mundo. Una forma perfecta de lograr esto último es, por ejemplo, sobreprotegiéndolos. La sobreprotección tiene una afirmación profética dentro: "tú no puedes, eres incapaz, necesitarás de mí siempre". Al hacer esto con un niño, el mismo niño puede hacer que esto se cumpla de diversas maneras, tanto en el presente como más adelante cuando crezca.


Otra forma de producir profecías autocumplidas negativas es maltratando al niño o adolescente, por ejemplo, cuando los papás pierden el control y en medio de sus castigos o reprimendas empiezan a proferir universales: "¡tú SIEMPRE haciendo problemas!"; "¡TODA LA VIDA lo mismo contigo!". También cuando los papás utilizan el verbo SER: "¡ERES un malcriado!", "¡ERES un desordenado!", "¡ERES insoportable!". Fíjense cómo se generan profecías a granel con solo utilizar el verbo SER de esa manera. ¿Acaso no es clásico esperar que ese niño o adolescente al que se le dice eso acabará efectivamente siendo malcriado, desordenado o insoportable? Pues sí, parece que sí.


Referencia

Verdugo, Alba (2017). El efecto Pigmalión: si lo crees lo creas. Psicocode. http://psicocode.com/social/efecto-pigmalion-crees-creas/


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

19 sept 2017

Narcisismo

Quiero compartir con ustedes este vídeo publicado el año pasado por TED. El vídeo intenta explicar de forma sencilla y coloquial lo que es el narcisismo, tanto en su sentido de "rasgo de la personalidad" (término técnico que, coloquialmente, quiere decir algo similar a "característica de nuestra forma de ser"), como en su sentido de trastorno de la personalidad, cuando ese rasgo se vuelve ya un problema grave de salud.

Aquí les dejo este interesante vídeo, y luego comentaré un punto que me parece muy importante:




El sufrimiento del narcisista

Pues bien, todo lo dicho en el vídeo corresponde efectivamente con lo que los psicólogos y profesionales de la salud psicológica denominamos "narcisismo". También se valora el gran intento por hacer sencillo un tema tan complejo.

Ahora bien, y aquí va mi cuestionamiento, hay algo que falta en este vídeo, algo sumamente importante, fundamental. El vídeo omite o no pone suficiente énfasis en el componente del sufrimiento (incluso en una parte parece que afirma que ellos se sienten muy bien, lo que puede prestarse a confusión). Este componente del sufrimiento está graficado en el mito griego en el momento en que Narciso se ahoga, que es el momento en que la narración se convierte en tragedia. Las personas narcisistas, aun las denominadas aquí "narcisistas grandiosas", sufren, sufren constantemente y sufren mucho. La grandiosidad y brillantez que muestran o desean mostrar son solo una apariencia (como el reflejo de Narciso en el agua), una máscara que oculta sus sentimientos de vacío, de invalidez y de indefensión.

Por ejemplo, muchos narcisistas caen en adicciones. Esto es porque la sustancia adictiva elegida funciona como un salvavidas que los protege de encontrarse consigo mismos, y también como un disparador de endorfinas para aliviar el dolor emocional que sufren constantemente, especialmente cuando se encuentran solos o en la intimidad, donde no hay a quien mostrarle ninguna falsa grandiosidad.

Esto es algo que el vídeo no muestra en su verdadera magnitud y que es importante tener muy presente. El narcisismo patológico no solamente implica sufrimiento para quienes rodean a la persona, sino para la persona misma; y especialmente para ella, porque, finalmente, la pareja o los hijos pueden alejarse del narcisista, pero el narcisista no puede escapar nunca de sí mismo.

Así que recordar: las personas narcisistas hacen sufrir a los demás, sí, y también sufren ellas mismas. Nunca olvidar eso.

23 ago 2017

Las mujeres pueden ser felices sin ser madres


Hay algunas mujeres que no desean tener hijos. Yo mismo conozco a algunas de ellas, y tienen sus razones.

También hay mujeres que no pueden tener hijos normalmente y que han decidido no forzar su destino o no forzar a la naturaleza, como quiera entenderse, sometiéndose a agotadores y dolorosos tratamientos, y, que, al mismo tiempo, no desean adoptar, porque, por ejemplo, no se ven criando a un niño que no sea biológicamente suyo, aunque si se hubiera dado el caso de que pudieran concebir, sí que lo habrían hecho gustosas.

También hay mujeres heterosexuales que no es que biológicamente no puedan tener hijos, sino que, por A o B razones, no han conseguido establecer una relación de pareja estable, y que, por otro lado, no quieren formar una familia solas.

Así, pensando en esto rápidamente, se me ocurren estas tres situaciones. Y se me ocurren porque, repito, conozco personalmente algunos de estos casos.

Pues bien, ninguna de estas tres posibilidades implica que la mujer en cuestión sea infeliz o que no se sienta realizada o que se quede sola. Si a las finales se siente de alguna de estas formas, no será porque no fue madre, será por otras razones que tienen que ver con asuntos concernientes a su salud psicológica. De hecho, con o sin hijos se tendría que sentir, en el fondo, igual de sola, infeliz o sin sentido.


Es más, sí que estas mujeres pueden conseguir vivir tranquilas, llevar una vida cómoda, plena e incluso ser felices (digo "incluso", porque alcanzar la felicidad no es nada fácil para nadie, seamos padres de familia o no).

Por ejemplo, ¿uno o más hijos garantiza que tu vida tenga sentido? No. De hecho hay muchísimos padres y madres que sienten cómo su vida se desperdicia en el vacío justamente por dedicarse solamente a criar hijos, así que no, no podemos achacar esto de la no realización personal a la falta de hijos.

¿Tener hijos garantiza que no te vayas a quedar solo? ¡Tampoco! Porque si eres lo suficientemente maltratador con tus hijos, por ejemplo, ellos, a la larga, te pueden dejar solo. ¿Cuántas veces vemos esos casos de "malos hijos" que abandonan a sus papás y los dejan completamente solos en su vejez?

¿Tener hijos garantiza la felicidad? No, para nada. De hecho a mí me parece que las mujeres sin hijos que conozco parecen estar más contentas que las mujeres con hijos que conozco. Por supuesto este conteo personal no tiene ninguna relevancia, más allá de lo anecdótico, pero es que ya hablando más desde mi profesión, sí puede ilustrar lo que sí sabemos: que hay mujeres sin hijos que pueden estar muy bien y sentirse contentas, así que no, una mujer que decida no tener hijos no está condenada a la infelicidad, y si es infeliz, no es porque no tenga hijos, es porque ella misma no se siente bien en general, sea en la situación que esté.

La motivación egoísta

Más bien hay un gran peligro a la hora de optar por formar una familia: cuando decidimos ser padres para satisfacernos a nosotros mismos. Ahí es que empezamos con el pie izquierdo.

De acuerdo, esto del egoísmo de alguna manera es ineludible. En el fondo, muy en el fondo, siempre hacemos las cosas para satisfacernos, ya lo sé, pero es que yo me refiero a casos evidentes en los que "el otro", en este caso, el hijo, pareciera no contar para nada. Por ejemplo:

- "Quiero ser mamá para sentirme realizada como mujer."
- "Quiero ser mamá para no quedarme sola."

Hay motivaciones que son aun más egocéntricas. Por ejemplo, algunas de las que he escuchado por ahí:

- "Quiero tener hijos para que me cuiden cuando sea vieja."
- "Quiero tener un hijo para sentir que me perpetúo luego de mi muerte, para sentirme inmortal."
- "Quiero ser mamá porque mis papás quieren nietos."
- "Quiero ser mamá porque, si no, ¿qué van a decir de mí?"
- "Quiero ser mamá para poder irme de mi casa."
- "Quiero ser mamá para comprometer a mi pareja a casarse conmigo."
- "Yo no quiero ser mamá, pero voy a serlo porque mi esposo desea tener hijos y no quiero que me deje."
- "Quiero ser mamá para poder enganchar a mi pareja adinerada y garantizar mi seguridad económica."

¿Cuál es el común denominador de todas estas citas? Que todo es "yo", "yo", "yo", "mi necesidad", "mi satisfacción", "mi gusto", "mi capricho".

¿De eso se trata tener un hijo? ¿De satisfacer "mis" necesidades utilizando a la criatura que ni siquiera ha nacido? Como dije, ahí es donde se empieza con el pie izquierdo.

Yo te diría algo, si alguna de estas, u otras similares, son tus motivaciones, de verdad, mejor no seas mamá, no aún. En serio, no lo digo por el niño, que ni siquiera existe aun, lo digo por ti, es muy probable que no te vaya bien.

Empezar con el pie derecho

¿Cuándo se empieza con el pie derecho? Cuando tú y tu pareja desean tener un hijo para poder criarlo y darle lo mejor de ustedes. Se empieza con el pie derecho cuando la maternidad inicia como un acto de amor hacia la criatura que se ha decidido criar, y no como un acto egoísta.

- "Quiero ser mamá para criar a mi hijo y darle lo mejor de mí."

Fíjense cómo la sola oración parece apuntar hacia afuera, hacia el niño, y no se regodea en el círculo sin fin del egoísmo, de la motivación propia, de la autosatisfacción, que siempre apunta hacia adentro (yo, yo, yo). Aquí la futura mamá está entregándose al otro y eso es un acto de amor. Aquí se empieza con el pie derecho.


Mujeres que deciden no ser mamás

Por todo lo anterior, cuando encuentres a una mujer que ha decidido no ser mamá, no hay que molestarla con preguntas absurdas o con comentarios impertinentes. Cuando una mujer decide no ser mamá, siempre está tomando una decisión correcta, ya que esta mujer está teniendo la fortaleza, la honestidad, la autenticidad y la responsabilidad de reconocer que eso no es para ella, al menos no ahora. ¿O qué queremos? ¿Una mamá que no lo hace bien, desmotivada, infeliz, irresponsable?


El famoso argumento de la perpetuación de la especie

Las personas que dicen que las mujeres deberían ser madres porque hay que perpetuar la especie y que ese es el mandato natural, pues hay que decirles que tienen razón en la última parte. Efectivamente, es un mandato natural, y por eso nos sentimos tan atraídos hacia el acto de reproducirnos. Sin embargo, el ser humano es una especie de excepción. Este mundo no necesita más seres humanos. De hecho, nuestra especie está "hiperperpetuada". Así que no, no molestemos a las mujeres que no desean ser madres con este argumento, que este planeta tiene serios problemas de sobrepoblación y serios problemas ambientales. Inclusive hay pronósticos nada bonitos con respecto al calentamiento global, a la falta de agua y a la falta de alimentos para el futuro, problemáticas que se dan en gran parte por la sobrepoblación y que no solo ponen en riesgo la existencia de nuestra especie, sino la de muchísimas otras.

En última instancia, el ser humano es especialista en ir en contra de los mandatos naturales. Con ese mismo argumento de la perpetuación de la especie, habría que desconectar a todos los enfermos de los hospitales porque llevan una existencia "no natural" y el mandato natural en esos casos es la muerte. Así que no, mejor dejar ese argumento, que hace rato que el ser humano no es una especie que se rige por las leyes de la naturaleza, y eso lo podemos ver con solo asomarnos a la ventana.

Para terminar, les dejo una nota publicada recientemente en el diario Perú 21 que trata justamente sobre este tema, con algunos valiosos testimonios de algunas de estas mujeres que no desean ser mamás:

26 jul 2017

¿Quieres que tu hijo aprenda a leer y a escribir rápido? Lee esto primero


En mi consulta privada tengo a varios niños y adolescentes en psicoterapia. Con ellos el trabajo es básicamente lúdico, es decir, utilizamos el juego como el marco en el que el paciente expresa sus necesidades, preocupaciones o malestares, para así resolverlos.

Muchos niños y adolescentes, especialmente los varones, eligen jugar cartas conmigo, pero no naipes, sino juegos de cartas como Magic o Yu-Gi-Oh, en los que hay que leer mucho y, además, hacerlo bien. Para jugar bien a estos juegos, el niño o adolescente debe tener una buena comprensión lectora, entre otras habilidades. De lo contrario no podrá armar una estrategia para vencer.

Una carta de Magic. Suelen ser muy vistosas, y eso atrae a los chicos. Sin embargo, hay que saber leer bien para poder jugar correctamente. Fíjense en el texto debajo de la imagen que indica el funcionamiento del personaje en el juego. A primera vista no parece muy complicado, pero el juego exige mucho de comprensión lectora. A veces hasta yo me equivoco por no leer correctamente lo que indica la carta.

Estos juegos son muy interesantes porque aquí nos damos cuenta de cómo es que anda el niño o adolescente en varias áreas: lectura, vocabulario, planificación, estrategia, control de impulsos, atención, concentración, aprendizaje, razonamiento lógico, y un largo etcétera.

Pero centrémonos en la capacidad de lectura. Muchas veces, mis pacientes pierden jugando Magic o Yu-Gi-Oh por no leer sus cartas, o las mías que se encuentran en el tablero. A veces me doy cuenta que es como si las palabras no existieran. Tienen la amenaza enfrente y no la ven porque está escrita en palabras. O al revés, tienen la carta que les puede hacer ganar la partida en su mano, y no lo saben porque no la han leído.

Una carta de Yu-Gi-Oh. Al igual que Magic, sus cartas exigen mucha comprensión lectora. Es interesante que he tenido pacientes que han mejorado sus habilidades lectoras en su afán de ganarme en sus sesiones, con la satisfacción por el logro y la potenciación de la autoestima que esto conlleva.

Cuando me doy cuenta de esto, les puedo preguntar, "no te gusta leer, ¿cierto?". Entonces muchas veces ellos me responden: "¡No! ¡Odio leer! ¡Lo odio!". Y entonces pierden, porque jugar Magic o Yu-Gi-Oh sin leer es sinónimo de derrota.

A mí me gusta pensar en la psicoterapia como una especie de laboratorio de pruebas para el paciente. En la psicoterapia te sucede en pequeño lo que en la vida real te sucede en grande. Si lo resuelves en psicoterapia en pequeño, lo podrás resolver en tu vida en grande.

Pues bien, ¿qué nos dice esto en particular de los chicos? Pierden en la vida por odiar leer, por optar por ignorar el lenguaje escrito, por optar por ignorar los mensajes que da la vida porque estos están escritos. Entonces no quieren estudiar, no quieren leer, sacan malas notas, quieren todo mediante el mínimo esfuerzo. ¿Cuántas veces sucede esto a los chicos? Muchas veces incluso nos pasa a los grandes, y así acabamos convirtiéndonos en adultos mediocres.

Aprender a leer demasiado pronto

Un niño o adolescente que "odia" leer y/o escribir puede sentir esto por muchas razones. Lo que yo me pregunto es: ¿una de ellas no será que les estamos enseñando a leer y a escribir a nuestros hijos demasiado pronto?

Antes de los 6 años, los niños disfrutan del aprendizaje mediante el juego y la exploración. Sentarlos a leer y a escribir en esta etapa puede resultar forzado. Para justificar esta premura, se dice, entre otras cosas, que antes de los 6 años los niños están en el apogeo de su desarrollo y que hay que aprovechar ese momento para que ellos aprendan a leer y a escribir. De acuerdo, pero ¿a qué costo? Me pregunto si el resultado de esto no es ese rechazo tan grande que sienten los chicos hacia la lectura, que les hace perder la partida y que puede acabar haciéndolos perder en la vida (o ganar a medio pelo). Me parece un riesgo demasiado alto.

En el portal guiainfantil.com hay un artículo publicado muy importante para los papás que tienen niños pequeños y que piensan en cómo será su educación. Aquí les dejo el enlace:


Les recomiendo que lo lean. Hacia el final hay un subtítulo que dice "qué puede ocurrir si se fuerza a leer y a escribir al niño antes de tiempo". Entre las posibles consecuencias, la autora menciona justamente lo que les cuento: "pérdida de interés por la lectura y la escritura". En otras palabras: "¡Odio leer, lo odio!". Ojo con eso.