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6 dic 2017
La importancia de que los niños tengan rutinas
Las rutinas ponen límites a las personas, estructuran la jornada, ordenan las actividades e impiden los excesos al interrumpir la perseveración en las actividades de placer.
Al hablar de "rutinas" nos referimos, por ejemplo, a las horas de acostarse, a los preparativos previos a irse a dormir, a las horas de levantarse, a las siestas, a las horas de las comidas, a las horas de actividades de aseo personal, a las horas de estudio, etc.
¿Por qué son importantes las rutinas?
Cuando los niños crecen sin suficientes rutinas, puede resultarles muy difícil luego manejarse en situaciones en las que hay normas o limitaciones, ya que no se han acostumbrado a interrumpir sus deseos de acuerdo a la necesidad o a la conveniencia.
También la falta de rutinas podría ayudar al niño a acostumbrarse a procrastinar, a dejar para después las cosas que no le brindan una satisfacción inmediata, como bañarse, cambiarse la ropa del colegio al llegar a casa, estudiar o hacer tareas.
Las rutinas ayudan a que a los niños les sea más fácil obedecer las directivas de sus papás, ya que están acostumbrados a guiar sus acciones no solo por el placer, sino también por lo que es necesario e importante. Los niños normalmente confían en el criterio de sus padres, por lo que saben que lo que ellos mandan en el fondo es para su bien, por más que no sea algo placentero en el momento.
Al niño sin rutinas, en cambio, le puede ser más fácil caer en la desobediencia a sus papás o a las figuras de autoridad. También le puede ser más fácil buscar justificar su inacción con pretextos o falsas razones que lo convierten en un rebelde, cuando lo que realmente desea, de repente, es que no perturben su falta de estructura, su caos, que no le interrumpan sus placeres.
Planificar, conversar, ponerse de acuerdo lo más temprano posible
Por ello es importante que los papás se pongan de acuerdo en establecer rutinas para sus hijos y en hacerlas cumplir a sus horas, cuidando, por supuesto, de dejarles el espacio suficiente para disfrutar del juego, del placer, del ocio y del descanso.
Si los papás trabajan mucho fuera de casa, es sumamente importante que los adultos encargados hagan cumplir estas rutinas (tema muy delicado cuando hay de por medio abuelos que desautorizan a los papás, servicio doméstico demasiado complaciente o familiares a los que no les interesa). Es bueno que esto se establezca desde pequeñitos, no esperar a que el niño muestre problemas de desobediencia, rebeldía, falta de límites o bajo rendimiento para recién pensar en esto. Esto tendría que formar parte de la estrategia de crianza lo más temprano posible, incluso antes de pensar en formar una familia. Muchas veces los papás se encuentran con que están en absoluto desacuerdo con respecto a asuntos fundamentales cuando ya tienen encima la responsabilidad de criar a los niños. Es mejor prevenir de forma responsable.
Referencia
Vásquez-Reina, Marta (2013). Niños desobedientes, seis trucos para corregirles. Eroski Consumer. Online: http://www.consumer.es/web/es/bebe/ninos/mas-de-4-anos/2013/01/16/215401.php
Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495
diego.fernandezc@pucp.edu.pe
16 oct 2017
La profecía autocumplida
En los años sesenta se publicó el siguiente experimento: se tomó un grupo de profesores de primaria y se les dijo que se había evaluado la inteligencia de los niños que tendrían a su cargo. Luego se les indicó los alumnos que habían obtenido mejores resultados en la evaluación en sus respectivos grupos. Finalmente se les comentó que era esperable que estos alumnos sean los que obtengan mejores calificaciones.
Al finalizar el curso se revisaron las calificaciones de los alumnos de estos profesores y se vio que efectivamente, los alumnos que supuestamente habían obtenido mejores resultados en la supuesta evaluación de inteligencia, fueron los que obtuvieron mejores calificaciones.
Todo parece muy correcto en esto, excepto por el hecho de que esa evaluación de inteligencia nunca existió y que los supuestos alumnos más inteligentes fueron tomados al azar por los investigadores. Se le había dado a los profesores información falsa. ¿Qué pasó?
Este es el famoso experimento de Rosenthal y Jacobson (ver referencia abajo) sobre el conocido efecto Pigmalión o profecía autocumplida. Parece que los profesores hicieron inconscientemente todo lo necesario para que las cosas salgan como se supone tendrían que salir. En otras palabras, creyeron lo que se les dijo, profetizaron un resultado y lo hicieron realidad.
La profecía autocumplida
La profecía autocumplida es una predicción que justamente por haber sido hecha es que se convierte en realidad. Dicho de otro modo, las personas podemos hacer que nuestras expectativas se hagan realidad, no importa si estas son falsas, absurdas, inconvenientes, indeseadas o poco realistas, si creemos realmente que algo tendría que ser de tal manera, nuestras propias acciones podrían hacer que eso se cumpla.
Se trata de una espada de doble filo. Puede jugar a nuestro favor si profetizamos cosas favorables y puede ser terrible si juega en nuestra contra. Vale recalcar que todo esto se da sin que la persona se dé realmente cuenta. Esto NO funciona si se hace a propósito, OJO.
Ejemplo 1: mala campaña preuniversitaria
Un ejemplo: un adolescente termina el colegio, tiene muy baja autoestima, cree que es incapaz, torpe, poco inteligente y, para rematar, cree que es moralmente malo y que no merece que le sucedan cosas buenas. Él desea postular a la universidad X. Pero resulta que para ingresar a dicha casa de estudios, hay que dar un riguroso examen de admisión. A dicha universidad postulan 5000 alumnos cada semestre, y solo ingresan 600. Solo "los mejores" ingresan, solo ingresa "quien lo merece".
El muchacho inicia su preparación para postular y se matricula en una academia preuniversitaria. El ahora estudiante preuniversitario realmente no cree que vaya a ingresar, no se cree capaz, tiene mucho miedo. Este es el punto de partida para toda la recatafila de sucesos que devendrán en su fracaso. Su pobre amor propio lo deprime, lo que le quita fuerzas para estudiar, no lo hace como es debido. Fracasa en las primeras prácticas y se confirma que es estúpido, que no está capacitado y que lo merece por vago. Así se la pasa todo el ciclo preuniversitario, con algunos pocos pero insuficientes arranques de motivación. Llega la fecha, naturalmente fracasa y no ingresa. La profecía se cumplió.
Sin embargo, si evaluamos las capacidades intelectuales de este estudiante podríamos ver que es perfectamente capaz de ingresar a esa universidad y aun podría lograr cosas más difíciles. ¿Cuántas veces nos encontramos con casos así? ¿Cuántas veces pensamos o incluso les decimos a algunas personas "si quisieras podrías lograr muchísimo más"?
Ejemplo 2: ansiedad en la entrevista laboral
Un ejemplo más sencillito: un joven profesional va a postular a un puesto laboral en una empresa grande y prestigiosa. Lo han llamado para la entrevista. Ha pasado todos los filtros. No se supone que eso debiera haber pasado. Se muere de miedo. Tiene tanto miedo al rechazo de los representantes de dicha empresa que la noche anterior no puede dormir bien. El miedo sitúa a la persona en un futuro catastrófico que ni siquiera existe aún. Afirma la catástrofe sin que él mismo lo desee. Llega la hora y, ahí, en las instalaciones de la empresa, el joven postulante tiene tanto miedo que suda, le tiemblan las manos, tartamudea, su lenguaje no verbal es inadecuado. Los evaluadores lo rechazan: dirían cosas como que "le falta experiencia, muy joven, inexperto, inseguro". Posiblemente de no haber pensado tanto en el fracaso, habría tenido una entrevista mejor y lo habrían aceptado. Su miedo se cumplió. Él mismo lo hizo realidad.
Ejemplo 3: bloqueo de memoria
Otra de preuniversitarios: el postulante llega al examen de admisión. Se muere de miedo. Toda la semana ha estado muy preocupado. La última noche ni siquiera pudo dormir bien. Llega el momento del examen y la ansiedad lo sobrepasa. Se queda en blanco. Como por arte de magia todo lo que estudió en las últimas semanas ha desaparecido de su cerebro. Esto lo asusta más y empieza a sentirse realmente mal, incluso físicamente. Recién cuando acaba el examen vuelve a su memoria todo lo que había estudiado. No ingresa. Su gran temor se hizo realidad. De hecho, su mismo sistema nervioso, su propio cerebro, su propia memoria, su propio cuerpo, él hizo que se cumpliera.
Papás que inoculan profecías en sus hijos (sin querer)
Si esos investigadores engañaron a estos profesores, adultos profesionales, con solo contarles el cuento de la evaluación de inteligencia, ¿se imaginan el poder que tienen las palabras o acciones de los papás en las cabezas de sus niños o adolescentes? Sería bueno pensar en ello.
No se trata de forzar las cosas y andar diciéndoles a los niños que todo lo pueden, porque eso es mentirles y al final esos pequeños acabarán dándose de cara con la realidad de que sus poderes son muy limitados en verdad. La profecía autocumplida NO es algo que podamos hacer a propósito o que podamos utilizar así tan fácil a nuestro favor, como si fuera un conjuro o algo mágico, no. Las profecías autocumplidas, cuando se dan de forma positiva, son simplemente consecuencia de una buena salud psicológica en el área en la que se está dando (académica, laboral, social, amorosa, etcétera).
Tampoco se trata de hacerles sentir a los niños o adolescentes que son unos incapaces, seres inútiles que nada harán bien en este mundo. Una forma perfecta de lograr esto último es, por ejemplo, sobreprotegiéndolos. La sobreprotección tiene una afirmación profética dentro: "tú no puedes, eres incapaz, necesitarás de mí siempre". Al hacer esto con un niño, el mismo niño puede hacer que esto se cumpla de diversas maneras, tanto en el presente como más adelante cuando crezca.
Referencia
Verdugo, Alba (2017). El efecto Pigmalión: si lo crees lo creas. Psicocode. http://psicocode.com/social/efecto-pigmalion-crees-creas/
Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495
diego.fernandezc@pucp.edu.pe
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26 jul 2017
¿Quieres que tu hijo aprenda a leer y a escribir rápido? Lee esto primero
En mi consulta privada tengo a varios niños y adolescentes en psicoterapia. Con ellos el trabajo es básicamente lúdico, es decir, utilizamos el juego como el marco en el que el paciente expresa sus necesidades, preocupaciones o malestares, para así resolverlos.
Muchos niños y adolescentes, especialmente los varones, eligen jugar cartas conmigo, pero no naipes, sino juegos de cartas como Magic o Yu-Gi-Oh, en los que hay que leer mucho y, además, hacerlo bien. Para jugar bien a estos juegos, el niño o adolescente debe tener una buena comprensión lectora, entre otras habilidades. De lo contrario no podrá armar una estrategia para vencer.
Estos juegos son muy interesantes porque aquí nos damos cuenta de cómo es que anda el niño o adolescente en varias áreas: lectura, vocabulario, planificación, estrategia, control de impulsos, atención, concentración, aprendizaje, razonamiento lógico, y un largo etcétera.
Pero centrémonos en la capacidad de lectura. Muchas veces, mis pacientes pierden jugando Magic o Yu-Gi-Oh por no leer sus cartas, o las mías que se encuentran en el tablero. A veces me doy cuenta que es como si las palabras no existieran. Tienen la amenaza enfrente y no la ven porque está escrita en palabras. O al revés, tienen la carta que les puede hacer ganar la partida en su mano, y no lo saben porque no la han leído.
Cuando me doy cuenta de esto, les puedo preguntar, "no te gusta leer, ¿cierto?". Entonces muchas veces ellos me responden: "¡No! ¡Odio leer! ¡Lo odio!". Y entonces pierden, porque jugar Magic o Yu-Gi-Oh sin leer es sinónimo de derrota.
A mí me gusta pensar en la psicoterapia como una especie de laboratorio de pruebas para el paciente. En la psicoterapia te sucede en pequeño lo que en la vida real te sucede en grande. Si lo resuelves en psicoterapia en pequeño, lo podrás resolver en tu vida en grande.
Pues bien, ¿qué nos dice esto en particular de los chicos? Pierden en la vida por odiar leer, por optar por ignorar el lenguaje escrito, por optar por ignorar los mensajes que da la vida porque estos están escritos. Entonces no quieren estudiar, no quieren leer, sacan malas notas, quieren todo mediante el mínimo esfuerzo. ¿Cuántas veces sucede esto a los chicos? Muchas veces incluso nos pasa a los grandes, y así acabamos convirtiéndonos en adultos mediocres.
Aprender a leer demasiado pronto
Un niño o adolescente que "odia" leer y/o escribir puede sentir esto por muchas razones. Lo que yo me pregunto es: ¿una de ellas no será que les estamos enseñando a leer y a escribir a nuestros hijos demasiado pronto?
Antes de los 6 años, los niños disfrutan del aprendizaje mediante el juego y la exploración. Sentarlos a leer y a escribir en esta etapa puede resultar forzado. Para justificar esta premura, se dice, entre otras cosas, que antes de los 6 años los niños están en el apogeo de su desarrollo y que hay que aprovechar ese momento para que ellos aprendan a leer y a escribir. De acuerdo, pero ¿a qué costo? Me pregunto si el resultado de esto no es ese rechazo tan grande que sienten los chicos hacia la lectura, que les hace perder la partida y que puede acabar haciéndolos perder en la vida (o ganar a medio pelo). Me parece un riesgo demasiado alto.
En el portal guiainfantil.com hay un artículo publicado muy importante para los papás que tienen niños pequeños y que piensan en cómo será su educación. Aquí les dejo el enlace:
Les recomiendo que lo lean. Hacia el final hay un subtítulo que dice "qué puede ocurrir si se fuerza a leer y a escribir al niño antes de tiempo". Entre las posibles consecuencias, la autora menciona justamente lo que les cuento: "pérdida de interés por la lectura y la escritura". En otras palabras: "¡Odio leer, lo odio!". Ojo con eso.
22 ago 2016
La humillación: aprendizaje a un costo demasiado alto
Aquí les recomiendo un artículo importante que habla acerca de la humillación: desde los famosos "¡te lo dije!", hasta la acción de resaltar el error frente a otras personas o incluso la burla por el mismo.
Muchos papás, seguramente con buenas intenciones, pueden llegar a incurrir en esto de avergonzar a sus hijos, "para que aprendan". También muchos profesores lo hacen. Efectivamente, la persona va a recibir un estímulo muy desagradable y doloroso, que es la verguenza o la humillación o la burla o la ironía. Efectivamente, pueda que la persona aprenda de ese error, ya que la consecuencia fue muy desagradable. Sin embargo, en este artículo nos explican cómo es que la humillación daña a la persona. En otras palabras, se paga un daño por un aprendizaje, cuando tal vez no sea necesario pagar un precio tan alto.
Aquí el enlace:
18 jul 2016
Mientras dormimos optimizamos nuestra capacidad para el aprendizaje
Aquí les traigo información que refuerza científicamente la recomendación de dormir bien. Entre otras cosas, dormir adecuadamente prepara al cerebro para el aprendizaje posterior. Esta información es importante para todos, para los padres de familia, para los escolares, para los jóvenes estudiantes y para los adultos que trabajan y se capacitan día a día.
El artículo que difunde la investigación científica se llama "As we sleep, speedy brain waves boost our ability to learn", y está publicado en Science Daily. La investigación es original de la Universidad de California.
Felizmente hay quienes nos cuentan la investigación en español, como por ejemplo en esta nota, titulada "Confirman la importancia del sueño para potenciar el aprendizaje".
Uno de los problemas de dormir menos de 6 horas
Toda la información es muy importante, pero me gustaría resaltar un aspecto: estos investigadores encontraron que los fenómenos cerebrales que permiten que el aprendizaje anterior al periodo de sueño quede fijado y que el sistema quede libre para el aprendizaje posterior, se consolidan en las últimas horas de sueño, por lo que dormir menos de 6 horas, interrumpiría ese proceso.
Recomendaciones que se pueden sacar de esta información
A los papás de niños pequeños: la mejor manera de iniciar a los niños en hábitos saludables, como dormir bien, es dándoles el ejemplo. Por ahí se puede empezar.
Algunos factores que hacen que los niños y adolescentes no duerman bien vienen del uso y ubicación de dispositivos electrónicos, como televisores, celulares, tablets, computadoras y consolas de videojuegos. Evaluar bien cómo se van a administrar estos recursos desde que los niños son muy pequeños, informarse, ponerse de acuerdo, consultar con profesionales de ser necesario.
A los estudiantes: es mejor evitar las amanecidas. Si te va mal o te sientes mediocre en tus estudios, y duermes poco, pues ahí tienes uno de los factores que te juega en contra. Igual: los dispositivos electrónicos te podrían estar obstaculizando esta área.
Si eres de esas personas que podría decir: "oye, pero yo duermo 4 horas al día y, fuera del estrés y del cansancio, me va de maravilla en el trabajo y en el post grado". Bueno, pues te podría ir mejor, y de hecho te sentirías mejor, sin estrés negativo, ni cansancio, ni envejecimiento prematuro, ni todas las consecuencias que sobrevienen poco a poco por someter sistemáticamente al cuerpo a ese maltrato.
Lean la nota en español, o si manejan el inglés, lean la nota de Science Daily. Aquí les dejo los links de nueva cuenta:
El artículo que difunde la investigación científica se llama "As we sleep, speedy brain waves boost our ability to learn", y está publicado en Science Daily. La investigación es original de la Universidad de California.
Felizmente hay quienes nos cuentan la investigación en español, como por ejemplo en esta nota, titulada "Confirman la importancia del sueño para potenciar el aprendizaje".
Uno de los problemas de dormir menos de 6 horas
Toda la información es muy importante, pero me gustaría resaltar un aspecto: estos investigadores encontraron que los fenómenos cerebrales que permiten que el aprendizaje anterior al periodo de sueño quede fijado y que el sistema quede libre para el aprendizaje posterior, se consolidan en las últimas horas de sueño, por lo que dormir menos de 6 horas, interrumpiría ese proceso.
Recomendaciones que se pueden sacar de esta información
A los papás de niños pequeños: la mejor manera de iniciar a los niños en hábitos saludables, como dormir bien, es dándoles el ejemplo. Por ahí se puede empezar.
Algunos factores que hacen que los niños y adolescentes no duerman bien vienen del uso y ubicación de dispositivos electrónicos, como televisores, celulares, tablets, computadoras y consolas de videojuegos. Evaluar bien cómo se van a administrar estos recursos desde que los niños son muy pequeños, informarse, ponerse de acuerdo, consultar con profesionales de ser necesario.
A los estudiantes: es mejor evitar las amanecidas. Si te va mal o te sientes mediocre en tus estudios, y duermes poco, pues ahí tienes uno de los factores que te juega en contra. Igual: los dispositivos electrónicos te podrían estar obstaculizando esta área.
Si eres de esas personas que podría decir: "oye, pero yo duermo 4 horas al día y, fuera del estrés y del cansancio, me va de maravilla en el trabajo y en el post grado". Bueno, pues te podría ir mejor, y de hecho te sentirías mejor, sin estrés negativo, ni cansancio, ni envejecimiento prematuro, ni todas las consecuencias que sobrevienen poco a poco por someter sistemáticamente al cuerpo a ese maltrato.
Lean la nota en español, o si manejan el inglés, lean la nota de Science Daily. Aquí les dejo los links de nueva cuenta:
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23 abr 2016
Entrevista a Mónica Serrano: ¿Qué hago si mi hijo dice que le pegan?
Quiero recomendar a todos los papás que lean completa esta entrevista a la psicóloga Mónica Serrano. La entrevista fue publicada el año pasado en el portal del noticias ABC, se titula "¿Qué hago si mi hijo dice que le pegan?" y básicamente trata sobre qué hacer cuando el hijo denuncia que está siendo golpeado por compañeros en el ámbito escolar.
Recomiendo que lean la entrevista completa; de todas formas colocaré aquí los puntos más importantes:
- Siempre creer al hijo, nunca poner en duda lo que está denunciando.
- Asegurarle que se va a hacer algo al respecto y que se está de su lado.
- Comunicarse con las autoridades del colegio.
- En caso de que en el colegio digan que el hijo miente, hay que investigar qué está pasando, pero sin manifestarle desconfianza.
- Si en el colegio no se le da importancia al tema y se lo minimiza, hay que tomar nota que se trata de una institución en la que la violencia está normalizada. Frente a una situación así puede ser necesario cambiar de colegio al hijo.
- Consultar con un psicólogo para recibir orientación acerca de las acciones a tomar.
Estos son los puntos que resaltaría de la entrevista, pero hay más; por ejemplo, consejos acerca de qué decirles a los hijos o qué aconsejarles frente a situaciones así.
Aquí el link a la entrevista:
24 feb 2016
La competencia en los colegios arruina la educación de los chicos
Les recomendamos una entrevista muy clara y muy incisiva al educador estadounidense Alfie Kohn, donde se afirma, una vez más, que la competitividad en los colegios, en vez de ayudar a una mejor educación, lo que hace es echarla a perder.
Cuando hablamos de competitividad, hablamos de los puestos, los órdenes de mérito, las premiaciones, las calificaciones numéricas, todo aquello que a la larga termina en una lista donde unos son mejores que otros, o, dicho en tonos más amables, donde se informa que unos lo hicieron mejor que otros.
Hay un dicho que dice que toda comparación es odiosa, lo que hace referencia más a las comparaciones entre personas. En vez de basar su estrategia educativa en una virtud, los colegios lamentablemente están atrapados en este vicio.
Este problema de la competitividad y otros, como el de las tareas para la casa, provocan que los niños y adolescentes acaben rechazando el aprender o cogiéndole antipatía al trabajo, lo que tendría que condicionar el tipo de adultos que tiene nuestra sociedad.
Aquí les dejamos el enlace a la entrevista:
Cuando hablamos de competitividad, hablamos de los puestos, los órdenes de mérito, las premiaciones, las calificaciones numéricas, todo aquello que a la larga termina en una lista donde unos son mejores que otros, o, dicho en tonos más amables, donde se informa que unos lo hicieron mejor que otros.
Hay un dicho que dice que toda comparación es odiosa, lo que hace referencia más a las comparaciones entre personas. En vez de basar su estrategia educativa en una virtud, los colegios lamentablemente están atrapados en este vicio.
Este problema de la competitividad y otros, como el de las tareas para la casa, provocan que los niños y adolescentes acaben rechazando el aprender o cogiéndole antipatía al trabajo, lo que tendría que condicionar el tipo de adultos que tiene nuestra sociedad.
Aquí les dejamos el enlace a la entrevista:
17 jul 2015
Niños y adolescentes con celulares y tablets: control del tiempo
Los teléfonos celulares y tablets son dispositivos no recomendados para uso de menores de edad. Sin embargo, los padres han provisto masivamente a sus hijos de estos aparatos, generando una serie de problemas de salud (por ejemplo, cyberbullying, situaciones de abuso sexual, adicciones, exposición a materiales audiovisuales, y un largo etcétera - el tiempo dirá si a estos no se le agregarán problemas físicos producto de la sobreexposición a las señales).
Si los padres lo han pensado y han optado conscientemente por otorgarle un celular o una tablet a su hijo menor, se recomienda que esto se dé entre los 8 y los 10 años, y no después (menos aun antes), porque los adolescentes son más reacios a seguir el control de los papás. Sin embargo, esto sólo se recomienda sí y sólo sí los papás van a darse el tiempo y la dedicación de supervisar el uso que hace el niño del dispositivo. Por eso es recomendable, apenas se le dé el aparato al hijo, establecer las normas de su uso.
Precisamente, una de las normas puede ser el control del tiempo.
Un forma de supervisión: control del tiempo de uso
Los papás conocen a sus hijos. Pueden calcular desde antes si su hijo se va a descontrolar y va a hacer un uso abusivo del dispositivo, o bien saben que su hijo no se apega con facilidad a este tipo de cosas y, a pesar de que le guste, no va a abusar del dispositivo, y su presencia no va a poner en riesgo las otras áreas de su vida (estudios, vida social, deportes, contacto cara a cara con otras personas o con sus papás).
Si los papás calculan que su hijo se va a descontrolar o no está preparado para controlar él mismo el uso de dispositivos tan adictivos como estos, es recomendable que los papás normen desde el comienzo el tiempo de uso del aparato. Esto se refiere a cuánto tiempo por día, qué días y en qué horarios está permitido el uso del dispositivo, tomando en cuenta también que no es lo mismo de lunes a jueves que de viernes a domingo. No hay que ser muy restrictivo, ni tampoco demasiado permisivo. Hay que encontrar un equilibrio.
No es necesario que esta norma de los tiempos se mantenga rígida. Pueden ir haciéndole enmiendas conforme ven cómo se desenvuelve el menor. Si ven una reacción muy desfavorable, que no tiene visos de cambiar, se le puede retirar el dispositivo. Esta posibilidad, ante el abuso o lo perturbador que puede ser el aparato para la salud del hijo, también debe estar avisada desde el comienzo, para que luego no hayan reclamos o sorpresas. Eso sí, no usar esto como caballito de batalla ("te voy a quitar el celular, ¿ah?"), amenazando a cada momento con la aplicación de esta cláusula; eso no es muy conveniente y no funcionará. Simplemente, si los papás llegan a la conclusión de que el hijo no está preparado para usar el aparato, se le retira, nada más; hacerlo de forma segura, seria y coherente, como último recurso.
Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495
diego.fernandezc@pucp.edu.pe
10 jul 2015
Mi hijo sufre bullying. ¿Estará bien cambiarlo de colegio?
Lo ideal es que los chicos que son víctimas de bullying superen el acoso potenciando sus propios recursos para vencerlo, con apoyo profesional, con intervención coordinada del colegio como institución y con el apoyo de los papás.
No es muy buena idea cambiar al alumno de colegio sin haber hecho nada para enfrentar y solucionar el problema. El cambio de colegio no tendría que ser la primera solución al acoso escolar. Hacerlo la primera solución es huir de las dificultades, sobreproteger al hijo y arriesgarse que allá a donde vaya vuelva a sufrir lo mismo, de una u otra forma.
Sin embargo, si nuestro hijo está sufriendo demasiado y no hay una respuesta oportuna o eficaz por parte del colegio, también sería cruel mantenerlo en un ambiente patológico que lo daña diariamente sin necesidad. En estos casos, el cambio de colegio no tiene por qué descartarse.
¿Qué colegio elegir?
Si se decide cambiar de centro educativo, es recomendable buscar un colegio cuya comunidad sea saludable, donde no haya situaciones de acoso. Estas escuelas existen y suelen ser, al menos en mi experiencia, medianas o pequeñas, con un número menor de alumnos por aula.
Es recomendable priorizar esto a otros factores, como por ejemplo el nivel socioeconómico del colegio. Más importante es que nuestro hijo asista a una comunidad sana que a una comunidad social o económicamente acomodada que no es tan saludable.
Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495
diego.fernandezc@pucp.edu.pe
27 may 2015
Lo que aumenta y lo que disminuye el ejercicio físico
El ejercicio físico aumenta y disminuye ciertos aspectos importantes en los seres humanos. Aquí colocaremos algunos de ellos:
El ejercicio físico, llevado a cabo de manera regular en el largo o mediano plazo, aumenta:
- El rendimiento académico
- La asertividad
- La estabilidad emocional
- El funcionamiento intelectual
- La memoria
- La imagen corporal positiva
- El autocontrol
- La satisfacción sexual
- La sensación de bienestar
- La eficacia laboral
De la misma forma, el ejercicio físico disminuye:
- El ausentismo laboral
- El abuso de bebidas alcohólicas
- La ira
- La ansiedad
- La depresión
- Los dolores de cabeza
- Las fobias
- Errores laborales
En realidad aumenta y disminuye más aspectos, que no mencionamos por cuestión de espacio y de claridad. Visto así, de forma panorámica, podemos darnos cuenta lo importante que es mantenerse físicamente activo y evitar el sedentarismo.
Referencia
Morilla Cabezas, Miguel (2001). Beneficios psicológicos de la actividad física y el deporte. Revista digital efdeportes.com. Año 7, número 43. Buenos Aires. Online: http://www.efdeportes.com/efd43/benef.htm
21 mar 2015
La diferencia entre derechos y privilegios
En las dos entradas anteriores hablábamos de un artículo de Norma García Villalva que llamó nuestra atención. Recordemos que daba 6 razones que explicaban el mal comportamiento de los hijos:
1) Porque tú los dejas
2) No hay consecuencias del mal comportamiento
3) Tú les dices a tus hijos que son especiales
4) Tú haces que tus hijos sean la cosa más importante en tu vida
5) Fallamos a la hora de enseñarles la diferencia entre derechos y privilegios
6) Trabajas en la autoestima de tu hijo
Hablemos ahora de la quinta razón:
Fallamos a la hora de enseñarles la diferencia entre derechos y privilegios
"Los hijos tienen entre otros los siguientes derechos: a la vida, a jugar, a la libertad de opinar, a una familia, a la protección contra el trato negligente, a la alimentación, etc. Los privilegios son concesiones ganadas por una acción determinada; a nuestros hijos les compramos cosas, lo más actual en videojuegos, por ejemplo, o ropa o zapatos de marca, o una mascota, e incluso los llevamos al cine o a vacacionar, les compramos celulares, etc, etc. y todo gratis, a cambio de nada, hoy te digo que aunque te sobre el dinero para complacer a tu hijo, tienes que enseñarle a ganárselo; él tiene que saber que las cosas que le gustan cuestan y hay que pagar un precio por ellas, incluso estas cosas te ayudarán en la negociación de actitudes y comportamientos."
Es bien importante la distinción que hace García con respecto a derechos y privilegios. Los hijos tienen derecho a vestimenta, pero la vestimenta costosa y de marca que ellos específicamente piden es un privilegio. Vestimenta, así, a secas, no es lo mismo que vestimenta cara, importada o de marca.
Lo que García está diciendo es que cuando estas dos cosas se confunden empiezan los problemas, ya que el menor cree realmente que los papás están obligados a darle lo que él desea, que sus acciones no tienen consecuencias y que él es un privilegiado de por sí, por naturaleza, no importa qué haga, con qué intención o con qué finalidad; él tiene de todo y todo lo que desee, basta con pedirlo o, máximo, rogarlo o suplicarlo a sus papás.
Efectivamente, si tu hijo tiene, por ejemplo, 8 años, se comporta como un salvaje en la casa y en el colegio, no responde a tu autoridad, te manipula y se comporta como un tirano, no vas a comprarle una tablet o una play station 4... por favor. Hacer esto es enloquecedor, literalmente, no corresponde, es casi casi como el mundo al revés.
Lo que corresponde es atender la salud mental de este niño o de esta familia y ser coherentes con la disciplina.
Cuidado con llevar esto a niveles negativos
Sin embargo, esta negociación, este "ganarse los privilegios" a los que hace mención García, según nuestro parecer, tiene ciertas consideraciones.
1. Es mejor no hacer explícita la negociación. Es decir, el decir "si te portas bien este fin de semana en casa de tus tíos te compro lo que me has pedido", no nos parece una forma positiva de abordar el tema de los privilegios. ¿Por qué? Porque el niño aprende a "portarse bien" sólo cuando el otro tiene con qué pagarle, cuando lo civilizado es comportarse correctamente por respeto al otro. Los privilegios es mejor que caigan cuando los papás sienten que su hijo se los merece, sin anunciarlo, sin decir por qué, simplemente que caigan mudos. El portarse bien, las buenas notas, el respetar la autoridad de los papás es mejor reforzarlos rápidamente verbal y corporalmente, con cariño, no con cosas materiales.
2. Con respecto a los estudios y más o menos en la línea de lo anterior, si tú le dices a tu hijo que si saca buenas calificaciones le compras la lap top que desea, tu hijo aprenderá que el trabajo es bueno sólo en la medida en que trae una recompensa material ajena al trabajo mismo. Vivir así trae innumerables problemas a lo largo de toda la vida; por ejemplo, problemas vocacionales. A los niños, por naturaleza, les encanta aprender cosas nuevas. Esto es bueno reforzarlo desde temprano, desde que ingresan a inicial, celebrando el aprendizaje de lo nuevo, de las nuevas habilidades adquiridas, no comprándoles cosas. Así el niño disfrutará su proceso de aprendizaje por sí mismo. Los privilegios aquí también es bueno que caigan solos, mudos, sin anuncios, sin negociación previa, cuando sientas que tu hijo se lo merece.
Conclusión
Los derechos de tus hijos son inviolables. Los que corresponden a tu crianza como papá, son tu deber, no hay forma de evadirlos: protección, salud, alimentación, vestido, educación, vivienda, juego, buen trato, etc.
Dar privilegios no es tu obligación. Consideramos que es necesario otorgarlos dosificadamente, con cuidado, de acuerdo a la realidad, a cómo se dan las cosas. De esa forma sabrás que mientras más dispuesto estés a darle a tu hijo cosas que él desea es porque él mejor está. De esa forma los privilegios se convertirán en un aliado y no en un enemigo.
25 feb 2015
Está prohibido que los niños de inicial lleven tareas a la casa
A mediados del 2013 salió esta noticia en un diario local. Sería bueno recordarla, especialmente ahora que está por empezar el año escolar:
![]() |
| Ministerio de Educación señaló que los niños de inicial no deben llevar la tarea a su casa (foto: La República) |
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19 mar 2014
Las personas aprendemos mejor cuando nos sentimos bien
En el documento de la Universidad de Huelva que citamos en una entrada anterior, encontramos lo siguiente:
Más adelante, al final de dicho documento se concluye:
"Dada la relación íntima entre las estructuras cognitivas y las estructuras emocionales del cerebro, el aprendizaje se verá reforzado si se lleva a cabo en un clima emocional adecuado".
Esto significa que las personas aprendemos mejor cuando nos sentimos bien. El aprendizaje y la educación no están desligados de cómo se siente el que aprende algo nuevo. Al contrario, están muy relacionados.
¿Quién aprenderá mejor?
Hace unos días, en un programa de radio, pudimos escuchar cómo una madre golpeaba a su hija de 5 años porque perdía la paciencia al hacer la tarea con ella. La pregunta es, ¿esa niña aprenderá igual o peor que una niña que hace su tarea en un clima de comprensión, de paciencia, de apoyo o incluso de diversión?
¿Quién aprenderá mejor? ¿Un niño que estudia en una casa donde se puede jugar y estudiar con tranquilidad, donde las relaciones entre los familiares son buenas? ¿O un niño que estudia en una casa donde los padres llevan una relación terrible que a duras penas pueden disimular o que simplemente no pueden hacerlo, o en una casa donde es hostilizado por otros miembros con conflictos, sean hermanos, medio hermanos, hermanastros, primos, tíos o abuelos?
¿Quién aprenderá mejor? ¿Un niño que vive aburrido, sin jugar, solo, dedicado únicamente a estudiar? ¿O un niño que juega, que se desfoga, que está contento porque sus esfuerzos serán recompensados con horas de diversión?
¿Un alumno en un colegio tugurizado, con muchos alumnos por aula, con autoridades incapaces de controlar problemas como el acoso escolar o con profesores sin empatía que llenan de tareas a los estudiantes, que se burlan de los que se equivocan, o que incluso llegan al límite del delito, castigando físicamente a sus estudiantes? ¿O un alumno en un colegio donde siente un trato personal, donde no sólo se presta atención a las calificaciones, donde tiene garantizado el respeto, la consideración y el afecto hacia su persona?
¿Quién aprenderá mejor nuevas habilidades en su ambiente laboral, que a la larga traerá como consecuencia un trabajo bien hecho? ¿Alguien mal pagado, maltratado por la empresa u organización en la que trabaja, sin derechos laborales o trabajando 9, 10, 12 o hasta más horas por día o los siete días de la semana sin descanso? ¿O alguien bien pagado, bien tratado por sus superiores, con todos sus derechos tomados en cuenta, trabajando las horas y los días debidos?
Creemos que las respuestas a estas preguntas, y a muchas otras del mismo tipo en las que podamos pensar, irían de acuerdo a lo propuesto por los autores de la imagen que hemos querido compartir al inicio de esta entrada. Así que ya sabemos, aprendemos mejor cuando nos sentimos bien, y eso no sólo depende del que aprende, sino también del que le enseña y de todas las demás personas que lo rodean.
Referencia
Fundamentos biológicos del aprendizaje y la memoria. Universidad de Huelva. Departamento de Biología Ambiental y Salud Pública. Puede leer este documento aquí.
Más adelante, al final de dicho documento se concluye:
"Dada la relación íntima entre las estructuras cognitivas y las estructuras emocionales del cerebro, el aprendizaje se verá reforzado si se lleva a cabo en un clima emocional adecuado".
Esto significa que las personas aprendemos mejor cuando nos sentimos bien. El aprendizaje y la educación no están desligados de cómo se siente el que aprende algo nuevo. Al contrario, están muy relacionados.
¿Quién aprenderá mejor?
Hace unos días, en un programa de radio, pudimos escuchar cómo una madre golpeaba a su hija de 5 años porque perdía la paciencia al hacer la tarea con ella. La pregunta es, ¿esa niña aprenderá igual o peor que una niña que hace su tarea en un clima de comprensión, de paciencia, de apoyo o incluso de diversión?
¿Quién aprenderá mejor? ¿Un niño que estudia en una casa donde se puede jugar y estudiar con tranquilidad, donde las relaciones entre los familiares son buenas? ¿O un niño que estudia en una casa donde los padres llevan una relación terrible que a duras penas pueden disimular o que simplemente no pueden hacerlo, o en una casa donde es hostilizado por otros miembros con conflictos, sean hermanos, medio hermanos, hermanastros, primos, tíos o abuelos?
¿Quién aprenderá mejor? ¿Un niño que vive aburrido, sin jugar, solo, dedicado únicamente a estudiar? ¿O un niño que juega, que se desfoga, que está contento porque sus esfuerzos serán recompensados con horas de diversión?
¿Un alumno en un colegio tugurizado, con muchos alumnos por aula, con autoridades incapaces de controlar problemas como el acoso escolar o con profesores sin empatía que llenan de tareas a los estudiantes, que se burlan de los que se equivocan, o que incluso llegan al límite del delito, castigando físicamente a sus estudiantes? ¿O un alumno en un colegio donde siente un trato personal, donde no sólo se presta atención a las calificaciones, donde tiene garantizado el respeto, la consideración y el afecto hacia su persona?
¿Quién aprenderá mejor nuevas habilidades en su ambiente laboral, que a la larga traerá como consecuencia un trabajo bien hecho? ¿Alguien mal pagado, maltratado por la empresa u organización en la que trabaja, sin derechos laborales o trabajando 9, 10, 12 o hasta más horas por día o los siete días de la semana sin descanso? ¿O alguien bien pagado, bien tratado por sus superiores, con todos sus derechos tomados en cuenta, trabajando las horas y los días debidos?
Creemos que las respuestas a estas preguntas, y a muchas otras del mismo tipo en las que podamos pensar, irían de acuerdo a lo propuesto por los autores de la imagen que hemos querido compartir al inicio de esta entrada. Así que ya sabemos, aprendemos mejor cuando nos sentimos bien, y eso no sólo depende del que aprende, sino también del que le enseña y de todas las demás personas que lo rodean.
Referencia
Fundamentos biológicos del aprendizaje y la memoria. Universidad de Huelva. Departamento de Biología Ambiental y Salud Pública. Puede leer este documento aquí.
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11 mar 2014
Estrés crónico y muerte neuronal
Cortisol, hormona del estrés
¿Por qué sucede esto? Se ha visto que el estrés provoca que el organismo libere una hormona llamada cortisol. La segregación excesiva de esta hormona es la que provoca la pérdida de neuronas debido a los cambios fisiológicos que genera en el organismo.
Niños sobre exigidos
Así que es importante pensar qué pasa con los niños a los que desde muy pequeños se les somete a situaciones excesivamente demandantes, por ejemplo, académicas o de rendimiento, o a situaciones no recomendadas o no deseadas, como trabajo infantil, cuidado de hermanos pequeños, hacinamiento, falta de recursos básicos, falta de sueño, o a situaciones de maltrato físico o psicológico o a experiencias de abuso sexual.
Por ejemplo, si usted es padre o madre y cree que por someter a sus hijos a una sobre exigencia les van a enseñar a ser mejores, se le sugiere tomar en cuenta la posibilidad de que su comportamiento pueda estar provocando precisamente el efecto contrario, afectando y dañando físicamente su sistema nervioso, del que depende todo su rendimiento presente y futuro en toda actividad que vaya a realizar.
El punto medio entre la sobre exigencia y la irresponsabilidad
Pero cuidado, estamos hablando de una "sobre exigencia". No estamos hablando de exigir lo necesario. Aquí es importante que los papás sepan diferenciar en qué momento las exigencias para con sus hijos pasan a ser excesivas o cuando más bien son muy bajas. Si hay dudas o desacuerdos al respecto, es necesario consultar con profesionales, absolverlas y aplicar las recomendaciones.
Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495
diego.fernandezc@pucp.edu.pe
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30 mar 2013
Obesidad y neuroplasticidad
Recomendaciones
- Evitar el exceso de azúcares y grasa en los alimentos.
- Practicar ejercicio físico o algún deporte.
- Si ve que su hijo o hija empiezan a mostrar sobrepeso y que va ganando kilogramos, póngase alerta e implemente acciones dirigidas a revertir el proceso (revisar los hábitos alimenticios, promover el deporte y, si es necesario, consultar con un profesional de salud y seguir sus recomendaciones).
Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495
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18 feb 2013
Diez razones para leer
Aquí una imagen que circula por internet:
Aquí también escribimos sobre este asunto a propósito de otra imagen que circulaba por internet: "Un niño que lee será un adulto que piensa".
14 dic 2012
¿Tiempo de postular a la universidad?
Siempre que termina un año también termina una gran etapa para los jóvenes que concluyen el último año de secundaria. Se da por terminada toda la etapa escolar, que ha durado alrededor de 11 años, y comienza una nueva e incierta fase, más adulta, más autónoma, donde lo que vale es la decisión correcta y ya no tanto el adecuarse a las normas que dictan los adultos.
Buena parte de estos jóvenes han optado u optarán estudiar en alguna universidad. Y de ellos, algunos han elegido o eligirán postular a una universidad de aquellas a las que, por su competitiva demanda, cuesta cierto esfuerzo ingresar, vía, por ejemplo, un examen de admisión abierto.
A su tiempo las cosas pueden funcionar mejor
Muchas veces, los jóvenes, presionados por diversos factores, manifiestan su deseo de postular a la universidad elegida inmediatamente después de terminar el año escolar. Aquí hay que estar atentos al verdadero deseo de los jóvenes. Los papás pueden darse cuenta de si sus hijos están postulando inmediatamente porque realmente lo desean (porque están seguros de lo que quieren hacer y porque sienten ansias de adentrarse en ese nuevo mundo) o porque se encuentran influenciados por alguna presión adicional o premura innecesaria. Los mismos jóvenes pueden pensar en la posibilidad de estar haciendo esto por presiones ajenas a sus verdaderos deseos o si acaso verdaderamente desean lo que están haciendo y en el tiempo en que lo están haciendo.
Si nos damos cuenta de que los jóvenes están presionados, puede ser bueno pensar que a su debido tiempo las cosas funcionan mejor que apurándolas. Es mejor comer una fruta madura que una fruta verde. También es mejor sacar la comida del horno a su tiempo y no antes. A veces puede ser desesperante el tiempo que toman ciertas cosas para estar listas, pero eso no significa que vayamos a arruinarlas por ser incapaces de esperar un poco.
¿Por qué a veces conviene esperar?
1) Puede convenir esperar un poco porque ha finalizado una etapa de 11 años de educación escolar y esto puede acarrear diversas reacciones emocionales en los chicos. Algunos pueden ingresar en una etapa de duelo, a veces indetectable por la misma persona que lo sufre. Y esto sería lógico, pues ha culminado un periodo largo en el que se llevaba todo un estilo de vida y en el que se frecuentaba diaramente a personas a las que probablemente no se verá más con la misma regularidad. Por tanto, es una despedida, la despedida de algo bastante grande.
Por otro lado, se sabe que una persona que pasa por una etapa de duelo puede rendir menos académica o laboralmente. Por tanto, si es posible elegir, es mejor que pase la etapa de duelo antes de embarcarse en una empresa como esta.
2) Asimismo, al salir del colegio, los jóvenes puede que no estén seguros de lo que desean estudiar. Si no hay una seguridad, si se está eligiendo la universidad por su prestigio, porque los compañeros de la promoción van a esa universidad, porque la universidad está cerca de casa o "porque hay que hacer algo", es mejor esperar a que los chicos estén más claros acerca de qué hacer con su vida. Hay que recordar que lo que estudien estos muchachos es lo que harán por el resto de sus vidas.
Muchas veces se ve casos en los que los estudiantes cambian de carrera a la mitad de los estudios de pregrado (o a veces a más de la mitad). A veces los estudiantes muestran mal rendimiento académico porque lo que han elegido no les acaba de gustar. Muchos de estos chicos y chicas terminan cambiando de carrera, de universidad o incluso desertando de los estudios, con lo que se pierde un futuro profesional.
No estamos diciendo que tomar las cosas con calma hará que los jóvenes no caigan en riesgos. Lo que sí puede suceder es que el tiempo antes de la postulación pueda ser una ventana para que el futuro estudiante madure sus ideas, o tenga otras experiencias que le den un poco de pausa y de mayor raciocinio a su vida.
El punto medio
Hay algo que se puede tomar en cuenta: "las cosas a su tiempo" no significan vagancia y vacaciones permanentes. "Las cosas a su tiempo" significa que los jóvenes pueden aprovechar un tiempo para unas semanas de vacaciones, pueden trabajar en algo si desean o hacer alguna actividad antes de embarcarse finalmente a estudiar para lograr una vacante.
El famoso "año de descanso" no es muy recomendable. Puede no ser correcto darle a alguien en bandeja de plata la experiencia de ser un mantenido. Eso no solo hará sentir mal a los padres, sino también al mismo joven, que, entre otras cosas, se podría sentir culpable de beneficiarse con semejante placer a costa del trabajo de sus papás o podría ver cómo sus compañeros avanzan mientras él se queda estancado, seducido por la experiencia de la ociosidad. Un año sin hacer nada puede asimismo aumentar los riesgos de una serie de afecciones psicológicas, como la depresión o las adicciones. Para remate, un año sin hacer nada hará más difícil al joven o a la joven su regreso a los estudios, tomando en cuenta que los estudios de la academia preuniversitaria son mucho más fuertes, demandantes y complicados que los de 5o de secundaria. Por eso, no conviene oxidarse tanto si se desea postular a una universidad de estas.
Como vacaciones, es decir, tiempo para descansar y no sentirse obligado a hacer nada concerniente al ámbito laboral o académico, puede ser adecuado como máximo el verano siguiente al fin del año escolar. Luego de ese tiempo, la persona debe hacer algo, como cualquiera de nosotros. Si se desea esperar un poco más para iniciar la preparación preuniversitaria, es necesario dedicarse a algo que le guste, aprender cosas nuevas o trabajar y tener la experiencia de producir.
Como conclusión
No es necesario apurarse. Si se acaba de salir del colegio hay que evaluar bien si realmente se desea empalmar tan rápido con los estudios preuniversitarios. Si es algo que realmente desea el joven o la joven, es necesario hacerlo así y empezar ya. Pero si no, no tiene nada de malo tomarse el tiempo con prudencia y administrarlo bien, sin nunca caer en extremos ni excesos.
Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495
diego.fernandezc@pucp.edu.pe
12 nov 2012
Ambientes enriquecidos versus ambientes empobrecidos
En un documento de la Universidad de Huelva encontramos esta imagen:
Si los hombres de ciencia realizan este tipo de experimentos en animales es porque su ética les impide llevarlos a cabo en seres humanos; pero la intención (justificada o no) es obtener información que pueda servir para comprender precisamente a las personas.
Aquí tenemos a unas ratas que crecen en ambientes empobrecidos (b), sólo con las necesidades básicas satisfechas. Luego tenemos a otras en ambientes un poco más enriquecidos (a), donde por lo menos hay otras ratas con las que se comparte. Y, finalmente, tenemos a otras que han crecido en un ambiente más rico en elementos, donde no solamente hay alimentos y otras ratas, sino más espacio y la posibilidad de hacer otras actividades como jugar o ejercitarse (c).
El texto de la imagen enumera las ventajas que se encontraron en las ratas que crecieron en ambientes enriquecidos. La pregunta es si se podría pensar que esto mismo se puede aplicar a los niños.
Ahora niños
Pensemos en un primer niño que crece solo, juega solo, come, bebe, duerme y se encuentra confinado en su casa, protegido (o sobreprotegido) por sus padres. Ahora pensemos en un segundo niño que, además de tener las necesidades básicas, tiene la posibilidad de compartir con otros niños, de jugar, de ejercitarse, de salir, de pasear y de aprender cosas nuevas. ¿Podría ser que efectivamente este segundo niño tenga ventajas sobre el primero?
Las mismas conclusiones
Nuevamente podemos llegar a las mismas conclusiones a las que llegamos en entradas anteriores (véase estas entradas: 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7). Los padres deben jugar con sus niños, dedicarles algo de tiempo y no limitarse sólo al trabajo, deben animarlos a hacer deporte o hacer deporte con ellos, deben enseñarles ellos mismos cosas nuevas y no esperar a que sean los profesores los únicos que lo hagan. Si el papá sabe hacer música, enséñele música a su hijo o hija. Si la mamá sabe bailar, enséñele a bailar a su hijo o hija. La idea aquí es compartir aquello que nos apasiona con nuestros hijos y divertirnos también nosotros.
Asimismo, se les debe dejar jugar en ambientes adecuados, con otros niños de su edad, no confinarlos en la casa o condenándolos a relacionarse sólo son adultos. Haciendo esto constantemente (sin caer en exageraciones y en la sobreocupación, privando a los niños de momentos de paz y descanso) los niños desarrollarán mejor su sistema nervioso y tendrán mucha mayor capacidad de aprendizaje, lo que les dará mayores posibilidades de forjarse un buen futuro. La idea, finalmente, es enriquecer la vida y el desarrollo de los niños.
Referencia
Fundamentos biológicos del aprendizaje y la memoria. Universidad de Huelva. Departamento de Biología Ambiental y Salud Pública. Puede leer este documento aquí.
Aquí tenemos a unas ratas que crecen en ambientes empobrecidos (b), sólo con las necesidades básicas satisfechas. Luego tenemos a otras en ambientes un poco más enriquecidos (a), donde por lo menos hay otras ratas con las que se comparte. Y, finalmente, tenemos a otras que han crecido en un ambiente más rico en elementos, donde no solamente hay alimentos y otras ratas, sino más espacio y la posibilidad de hacer otras actividades como jugar o ejercitarse (c).
El texto de la imagen enumera las ventajas que se encontraron en las ratas que crecieron en ambientes enriquecidos. La pregunta es si se podría pensar que esto mismo se puede aplicar a los niños.
Ahora niños
Pensemos en un primer niño que crece solo, juega solo, come, bebe, duerme y se encuentra confinado en su casa, protegido (o sobreprotegido) por sus padres. Ahora pensemos en un segundo niño que, además de tener las necesidades básicas, tiene la posibilidad de compartir con otros niños, de jugar, de ejercitarse, de salir, de pasear y de aprender cosas nuevas. ¿Podría ser que efectivamente este segundo niño tenga ventajas sobre el primero?
Las mismas conclusiones
Nuevamente podemos llegar a las mismas conclusiones a las que llegamos en entradas anteriores (véase estas entradas: 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7). Los padres deben jugar con sus niños, dedicarles algo de tiempo y no limitarse sólo al trabajo, deben animarlos a hacer deporte o hacer deporte con ellos, deben enseñarles ellos mismos cosas nuevas y no esperar a que sean los profesores los únicos que lo hagan. Si el papá sabe hacer música, enséñele música a su hijo o hija. Si la mamá sabe bailar, enséñele a bailar a su hijo o hija. La idea aquí es compartir aquello que nos apasiona con nuestros hijos y divertirnos también nosotros.
Asimismo, se les debe dejar jugar en ambientes adecuados, con otros niños de su edad, no confinarlos en la casa o condenándolos a relacionarse sólo son adultos. Haciendo esto constantemente (sin caer en exageraciones y en la sobreocupación, privando a los niños de momentos de paz y descanso) los niños desarrollarán mejor su sistema nervioso y tendrán mucha mayor capacidad de aprendizaje, lo que les dará mayores posibilidades de forjarse un buen futuro. La idea, finalmente, es enriquecer la vida y el desarrollo de los niños.
Referencia
Fundamentos biológicos del aprendizaje y la memoria. Universidad de Huelva. Departamento de Biología Ambiental y Salud Pública. Puede leer este documento aquí.
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28 oct 2012
Premios y castigos
Ilustración: Lucía Fernández
Hay un texto llamado "Principios de aprendizaje y conducta" en el que se afirma: "tanto la sabiduría popular como la evidencia experimental nos dice que el reforzamiento inmediato es preferible al demorado".
Lo que escribe el autor se basa en muchos años de investigación científica y significa que mientras más rápido reforcemos o castiguemos una conducta, más efectivo será el reforzador o el castigo. Por el contrario, mientras más nos demoremos en reforzar o castigar, menos eficaz será dicho reforzador o dicho castigo.
Esto puede conllevar cierto interés para los papás, los maestros y toda figura de autoridad que deba mantener disciplina en niños y adolescentes. En general, esto compete a toda actividad en la que alguien desee que otro realice determinados comportamientos y no otros; por ejemplo, una empresa que desea incentivar a su personal. Pero aquí nos ocuparemos sólo de lo concerniente a la relación padres hijos.
El regalo de Navidad como premio
Una forma muy recurrente de intentar que los niños o adolescentes se porten bien o saquen mejores calificaciones es la del premio demorado para determinada fecha, que puede ser el cumpleaños, Navidad o vacaciones de verano.
Los papás suelen decirles a sus hijos: "si sacas buena nota, te regalo eso que me has pedido para Navidad". Los hijos suelen aceptar, a veces entusiasmados. Sin embargo, este tipo de premio no resulta tan efectivo y muchas veces sencillamente no funciona. Esto se debe a lo que hemos dicho anteriormente: el premio está excesivamente demorado; pasa demasiado tiempo. El niño o adolescente no ve un efecto positivo inmediato a su esfuerzo, sino que tiene que esperar varias semanas o meses antes de ver el efecto deseado. Por tanto, no aprende que estudiar trae consecuencias lo suficientemente buenas.
Podríamos agregar, además, que no es recomendable utilizar premios materiales como juguetes, bicicletas, golosinas, consolas de juegos de vídeo, dinero, etcétera, como formas de incentivar a los hijos que guarden disciplina o que obtengan buenas calificaciones. Pero si a esto se le agrega que el premio es demorado, nuestra acción será doblemente inefectiva.
El castigo del fin de semana, de las vacaciones o el castigo de larga duración
De la misma forma que los premios, incentivos o reforzadores, los castigos también funcionan de la misma forma. Muchas veces un niño o adolescente llega con una mala nota, con una llamada de atención disciplinaria o se ha portado mal en casa, y los papás recurren a castigos inefectivos (pero muchas veces muy dolorosos) como:
- "Ahora ya no irás al paseo del fin de semana".
- "Ahora te quedarás en casa en las vacaciones" o "ahora ya no harás fútbol en vacaciones".
- "No ves televisión por dos semanas" o "no sales en dos semanas" (o un mes o hasta dos meses).
Nuevamente, estos castigos que conllevan tanto tiempo en darse o que duran tanto, pueden infligir sufrimiento en el niño o adolescente, pero al final, el menor no habrá aprendido nada, debido a que no registra realmente que su acción haya originado un efecto negativo. Más bien lo que probablemente sentirá con mayor fuerza es que sus papás lo maltratan o que son malos.
Rapidez
Los reforzadores y castigos deben darse lo más pronto posible luego de la acción positiva o negativa del niño o adolescente. Mientras más tiempo pase, el niño o adolescente aprenderá menos. Además deben ser consecuencias de duración limitada. Mientras más dure el castigo o el premio, más pronto se le olvidará al menor que está siendo castigado o premiado por tal cosa que hizo.
Por ejemplo, si le va a quitar la televisión a su hijo, quítesela el mismo día que se portó mal. De repente, máximo, hasta el día siguiente, pero ya no más.
Por su lado, si busca reforzar una buena conducta o una buena nota, dele sus felicitaciones en ese mismo momento o saque provecho de lo que ha obtenido inmediatamente. Por ejemplo, si acabó de hacer un trabajo o una tarea, pueden ahora sí salir a tal sitio que deseaban o pasar determinado tiempo de placer ya sin la preocupación del deber pendiente.
Finalmente, habría que pensar también en que no todos los castigos y los premios son adecuados, por más rápido que se presenten. Ya mencioné que no se recomienda premiar con objetos materiales, especialmente lo relativo a los estudios. Tampoco se recomienda castigar, por ejemplo, privando de comida, encerrando a los menores en su habitación, golpeando o insultando. En el futuro intentaremos ahondar en este tema.
Referencia
Domjam, M. (2007). Principios de aprendizaje y conducta. Madrid: Thomson. Página 146.
Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495
diego.fernandezc@pucp.edu.pe
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