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11 abr 2018

Parejas durmiendo en habitaciones separadas


Cuando los miembros de una pareja de esposos o convivientes se quieren, se aman, desean permanecer juntos, cuidar de su relación y no separarse, pueden pensar en la posibilidad de dormir en habitaciones separadas si acaso detectan que el hecho de compartir la cama y/o la habitación está generando problemas, poniendo en riesgo la estabilidad o continuidad de la relación, y no hay mejor forma de resolver el problema.

Estas situaciones pueden ser de diversa índole y de diversa complejidad. Hay situaciones muy simples, como cuando uno de los miembros ronca y el otro resulta que es muy sensible a los ruidos.

Hay otras situaciones más complejas, como cuando las características de uno de los miembros, sin ser necesariamente algo negativo, dificultan muchísimo el compartir un espacio tan íntimo. Esto puede darse, por ejemplo, cuando uno se casa o se enamora de alguien que necesita su propio espacio, por ejemplo, algunas personas con síndrome de Asperger o personas con rasgos obsesivos.

También puede suceder esto por una incompatibilidad con respecto al uso del espacio. De pronto a uno de los miembros le gusta mucho usar la habitación para comer, trabajar, ver TV, jugar videojuegos, escuchar música, estudiar o leer, mientras que el otro miembro desea utilizar su habitación para descansar, resultando que muchas veces no puede hacerlo por la actividad de su pareja. Si bien lo recomendado es que la habitación se use solo para descansar y para tener intimidad, de repente el primer miembro de la pareja no quiere vivir así, lo que configura una incompatibilidad que podría poner en riesgo la relación de pareja.

También hay situaciones de salud. Por ejemplo, en la nota que pongo como referencia aquí, hay un comentario de una lectora con fibromialgia, cuyo esposo se mueve tanto en la cama que la golpea, la empuja y la patea en la noche, haciendo que ella sufra innecesariamente más de lo que ya de por sí le ocasiona la enfermedad crónica que posee.

También podemos incluir situaciones especiales, como por ejemplo la de una pareja en la que uno de los miembros trabaja de noche y descansa de día. Esta pareja puede verse en la situación de no poder hacer uso de su habitación con comodidad en sus horas de vigilia, ya que el otro miembro está descansando.

El psicólogo Vicente Herrera-Gayosso nos ofrece una serie de datos interesantes acerca de este tema. Paso a mencionar algunos de ellos:

- El hecho de dormir en habitaciones separadas puede despertar nuevamente la pasión y el deseo sexual que suele amenguar con la convivencia o el matrimonio, ya que mantiene la distancia necesaria para añorarse, extrañarse y sentir atracción hacia aquello que no se tiene todo el tiempo a la mano.


- El número de parejas que tienen sus propias habitaciones va en aumento, a tal punto que se ve con más frecuencia diseños arquitectónicos que incluyen dos habitaciones principales en los proyectos de construcción de viviendas. [Lamentablemente el autor no especifica los países en los que se está dando este fenómeno].

- La costumbre de dormir en una misma cama en el mundo moderno occidental tiene un origen más económico que romántico. Esto se remite a los de años de la revolución industrial, en los que las ciudades empezaron a crecer demográficamente, provocando la necesidad de reducir los espacios en las viviendas.

- Algunas civilizaciones tenían la costumbre de que cada miembro de la pareja tuviera su propia habitación. Las culturas egipcia y griega serían ejemplos de ello. Esto nos puede llevar a pensar que el acto de compartir el lecho y la habitación no es que sea un mandato genético o natural.


Referencia

Herrera-Gayosso, Vicente (2016). ¿Es bueno para la pareja dormir en habitaciones separadas? Psicocode. Recuperado de: https://psicocode.com/pareja/funciona-para-el-amor-y-la-pareja-dormir-en-habitaciones-separadas/


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

15 nov 2016

La falta de sueño y el sobrepeso


Dormir lo necesario (7 u 8 horas en adultos) trae una variedad de beneficios a la salud de las personas. Por el contrario, dormir menos de lo que el cuerpo necesita trae una serie de consecuencias indeseables. Una de ellas es la generación de un mayor riesgo a desarrollar sobrepeso u obesidad. Por ejemplo, las personas que duermen menos de lo necesario tienden a realizar menos actividad física y suelen experimentar un aumento del apetito.

Un indicador de que la salud está afectada

El sobrepeso, y más aun la obesidad, por lo general, son indicadores de que la salud de la persona presenta problemas. En parte es por eso que las personas que tienen sobrepeso u obesidad también pueden sufrir una serie de consecuencias psicológicas negativas, como baja autoestima, problemas de ansiedad o algunos tipos de depresión, y esto también se relaciona con la interacción con las demás personas y con la comunidad en general, e incluso con la vida sexual o de pareja.

Es por ello que normalmente las personas no desearíamos tener sobrepeso y muchas que ya lo tienen buscan revertir la situación. Una manera de minimizar los riesgos de caer en este problema es cuidando nuestro sueño y criando a los niños de manera que también aprendan a cuidar el suyo.

Asimismo, si la persona ya presenta sobrepeso y está intentando bajar kilos, tiene que cuidar su sueño. Dormir menos de lo que el cuerpo necesita puede impedir que la persona baje de peso, a pesar de las dietas y las rutinas de ejercicio físico. Son muy frecuentes estos casos de personas que realizan acciones para bajar de peso y no lo logran, con la consecuente frustración, malestar y desesperanza que ello origina. La falta de sueño es uno de los hábitos que provocan esta situación.

Referencia

Friedman, Jackelyn (2014). Cinco hábitos que te impiden bajar de peso. En línea: http://blogs.publimetro.pe/buenbocado/2014/10/cinco-habitos-que-te-impiden-bajar-de-peso.html


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

18 oct 2016

¿Conviene tomar a mi hijo como confidente, paño de lágrimas o doctor corazón?


Varias veces, en mi consulta, me he encontrado con adolescentes, o incluso niños, a los que uno de sus papás acaba usándolos como paño de lágrimas, por ejemplo, luego de que el otro papá le ha sido infiel, o en general durante cualquier crisis o dificultad de pareja.

Tus hijos no son tus psicólogos

Bien lo dice la terapeuta familiar Denhi Chaney: "tus hijos no son tus psicólogos". Y tiene razón. Si tienes problemas con tu pareja, hay que arreglar las cosas con él o ella; ahí están también los amigos o la familia adulta de confianza para escucharte o acompañarte, si es que es necesario; o, por último, ahí hay psicólogos con quienes puedes hablar sin absolutamente ningún tapujo para ver cómo resolver el asunto; pero los hijos no están para eso.

Nosotros estamos para cuidar, proteger y escuchar a nuestros hijos, no al revés

Hay que recordar que nosotros somos los papás y ellos los hijos. Es decir, ellos son nuestra responsabilidad, no al revés, nosotros no somos responsabilidad de ellos; nosotros somos los papás y estamos para cuidarlos, no al revés, ellos no están para cuidarnos a nosotros. Asimismo, al ser sus papás, nosotros estamos para escucharlos y apoyarlos en la resolución de sus problemas, no al revés, ellos no están para escuchar nuestros rollazos de adultos ni menos para resolvérnoslos.

El mundo al revés

Hacer las cosas al revés es tan chocante como que tú fueras al psicólogo, abrumado por alguna situación y dificultad, y el psicólogo acabe contándote sus problemas. ¡Y encima le tienes que pagar! Algo así es, es el mundo al revés.

Recomendación

Así que ya sabemos, si estamos pasando por problemas de pareja y necesitamos conversar con alguien más, acudamos a los adultos que nos rodean, y sigamos cuidando, protegiendo y escuchando a nuestros hijos. Ya les llegará a ellos la hora de ser padres o de cuidar de alguien; ahora todavía no es el tiempo.

Referencia

Chaney, Denhi (2016). ¿Cómo afecta a los hijos una infidelidad en el matrimonio? Online: https://familias.com/2628/como-afecta-a-los-hijos-una-infidelidad-en-el-matrimonio


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

22 sept 2015

¿Tu hijo duerme entre tú y tu pareja?


Los niños son seres sexuados, no son ángeles sin sexo, son personas con sexualidad, con deseos, atracciones, repulsas sexuales. Por supuesto hay diferencias notables en su sexualidad con respecto a los adultos. La sexualidad de los niños se manifiesta o es vivida por cada niño de acuerdo a su etapa de desarrollo.

A los 4 o 5 años, ante la pregunta de con quién te vas a casar, el niño fácilmente podría responder "¡con mi mamá!", y la niña "¡con mi papá!". A la gente esto suele parecerle una gracia, pero no lo es, el niño está hablando muy en serio.

Me quiero casar con mi mamá / me quiero casar con mi papá

Esto es algo normal, se da porque la mamá o el papá son las primeras personas del sexo opuesto a las que el niño o niña ama y, al ser seres sexuados, al saber que los adultos procrean, copulan, se aman, se emparejan, hacen su elección, la cual es obvia, mamá o papá, no hay otra mejor pareja en su mundo, no hay otra persona más amada o más importante.

La renuncia a mamá o papá es necesaria para la continuidad saludable del linaje

Este deseo de papá o mamá evidentemente no se concretará. Esta es una prohibición necesaria para la supervivencia de la especie. Los niños tienen que resignarse en algún momento de su vida a que su mamá o papá no serán sus parejas, y en el caso de las familias que tienen a los papás juntos, tienen que resignarse a que su papá o su mamá ya tienen una pareja, que es el otro padre, a quien también aman y con quien no van a competir o intentar despojar de la persona amada.

Es mejor que los niños duerman en sus camas

Por eso es mejor que los niños duerman en sus camas. Si permites o promueves que tu hijo duerma entre tú y tu pareja, estarás obstaculizando esa renuncia necesaria para la futura sexualidad saludable de tu hijo, estarás concretando la fantasía de que él va a separarlos (él en el medio, separándolos) y lo estarías exponiendo también a sentimientos de culpa muy intensos asociados con la sexualidad.

La cama de ustedes es la cama de ustedes, donde hacen el amor, donde tienen los momentos más íntimos. Esa cama tiene inclusive un olor particular, ha sido manchada muchas veces por los fluidos sexuales de ustedes, es su cama, su lecho sexual, y tu hijo es una persona, una tercera persona que tiene su propia cama y que ya tendrá su momento de tener un espacio de pareja para él.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

2 sept 2015

Cómo las acciones cotidianas de los papás definen el futuro de los hijos

No sabemos quién es el autor de la historieta, pero está genial:


Esta escena es tan cotidiana que es difícil no sentirse identificado o haber sido testigo de ella. Hagamos el ejercicio de pensar un poco en ella. Es evidente que se trata de una pareja machista tradicional; ambos lo son, ella también, a pesar de la cara de disconformidad que muestra al final, ella está casada y eligió tener hijos con ese hombre.

Pensando un poquito más allá tal vez nos demos cuenta de los niños. Prestemos atención a la última viñeta y preguntémonos: ¿qué mensaje le están dando estos padres a estos dos niños varones? Sus caras ya lo dicen todo. Es absolutamente evidente que estos dos niños van a repetir el patrón que sus papás les están enseñando, que su misma mamá les está enseñando.

Estas son las experiencias más importantes, las que determinan el tipo de adultos que van a ser nuestros hijos cuando crezcan, son las escenas que pasan todos los días, casi sin que nos demos cuenta, y que transmiten información acerca de cómo "deben ser" las cosas.

Lo mismo sucede cuando los padres se maltratan, cuando se llevan mal, cuando se desautorizan uno al otro, cuando mantienen relaciones enfermizas, cuando son agresivos o cuando son negligentes, en general. Los hijos se dan cuenta de todo y todo lo asimilan como parte del mundo en el que viven y como referencia de cómo funciona ese mundo. Su vida futura se organizará de acuerdo a lo que hayan visto, oído o experimentado de sus padres.

Es importante tomar conciencia de esto, de la importancia de lo que hacen los papás en la vida cotidiana y qué es lo que estas acciones generarán en sus hijos.

5 jul 2015

¿Por qué muchas parejas se separan en el séptimo año?


Les recomendamos la lectura de este artículo que explica bastante bien cómo las relaciones de pareja funcionan de forma similar a la aplicación de contratos, incluyendo las cláusulas, los intercambios y las letras pequeñas. Esta similitud con los contratos también explicaría por qué es que finalizan muchas relaciones de años.

Aquí el artículo:

¿Por qué es que muchas parejas se separan en el séptimo año?

15 abr 2015

Papás con hijas: la importancia de tratar bien a la mamá


Encontramos un artículo en el que se da varios consejos a los padres que tienen hijas. Uno de ellos es este:

"Siempre trata bien a su madre frente a ella. Así buscará un hombre que la trate igual".

Es un excelente consejo y tiene muchísima razón. ¿Por qué?

Los papás son el primer modelo de una relación de pareja


Para cualquier persona que es criada por padre y madre o figura paterna - figura materna, ésta es la primera pareja sexual a la que identifican, la primera que experimentan y de la primera que aprenden, de tal forma que es muy común que una de las cosas que se pasan de generación en generación es el trato a la pareja.

Si tú eres papá de una niña y tratas mal a su mamá enfrente de ella, le estás enseñando que una mujer puede ser maltratada por su pareja, que ésta puede tolerarlo y que así es una relación de pareja, ya que cuando es muy pequeña, es la única que conoce, fijándosele así el mensaje de que así es una relación amorosa.

A menos que tú desees que tu hija escoja en el futuro a un hombre que la maltrate, sería bueno que te impongas a ti mismo la ley de nunca, jamás, tratar mal a la mamá delante de tu niña. Así, efectivamente, como dice el artículo que hemos citado, ella buscará en el futuro un hombre que la trate bien, pues tú, con tus acciones le has enseñado eso.

Optimizando el funcionamiento de este consejo

En realidad la norma que te estás imponiendo no está tan completa como parece. La norma perfecta sería: "nunca tratar mal a la madre de mis hijos".

Está bien, tu hija no te verá tratar mal a su madre, pero si en la habitación, a escondidas, en la calle, por teléfono, la tratas mal, tu hija igual percibirá la situación de pareja real. Ustedes mismos, como padres, le darán las pistas: miradas, malas caras, ambiente pesado, falsas sonrisas, hipocresía en el trato. Los niños no son estúpidos y se dan cuenta y aprenden todo esto.

Si tú tratas bien a tu mujer delante de tu hija, pero la tratas mal a sus espaldas, le estás enseñando justamente eso. Así, es muy probable que de aquí a unos años la encuentres enamorándose de un hombre socialmente correcto, pero completamente patán en la intimidad, pudiendo ser tan así, que tú no enterarías nunca, porque los malos tratos serían a escondidas, tal y como tú le enseñaste.

¿Y los hijos?

Y si no tienes niñas, también se te aplican los mismos consejos. ¿Por qué? Por las mismas razones: al tratar mal a tu mujer delante de tus hijos varones, les estás enseñando a ser maltratadores. Ya no les enseñas a ser víctimas, como con las niñas, sino a ser victimarios, igualmente negativo, igualmente indeseable.

Conclusión

La conclusión es bastante obvia: ¿tienes hijos? Trata bien a la mamá, siempre. ¿Tienes problemas al respecto? Busca solucionar los problemas. ¿Sientes que no puedes solucionarlos solo en el corto plazo? Busca apoyo profesional.


Referencia

Rudolphy, Valentinne. 23 cosas que los padres no siempre hacen por sus hijas, pero deberían. En: UPSOCL. Online: http://www.upsocl.com

18 mar 2015

Tú haces que tus hijos sean la cosa más importante en tu vida


En la entrada anterior hablábamos de un artículo de Norma García Villalva que llamó nuestra atención. Recordemos que daba 6 razones que explicaban por qué el mal comportamiento de los hijos:

1) Porque tú los dejas
2) No hay consecuencias del mal comportamiento
3) Tú les dices a tus hijos que son especiales
4) Tú haces que tus hijos sean la cosa más importante en tu vida
5) Fallamos a la hora de enseñarles la diferencia entre derechos y privilegios
6) Trabajas en la autoestima de tu hijo

Hablemos ahora de la cuarta razón:

Tú haces que tus hijos sean la cosa más importante en tu vida

"Ellos no lo son. Yo sé que tú piensas que lo son pero no es así; cuando tú dejas a tus hijos pensar que son la persona más importante en tu vida, ellos aprenden a manipularte y tu terminarás haciendo lo que ellos digan. Tus hijos son importantes, no me mal entiendas, tus hijos deberían ser amados incondicionalmente; pero los padres que ponen por encima de todo, la felicidad de sus hijos y sacrifican su propia vida y algunas veces su matrimonio también, entonces cuando acabe la labor como padre, tus hijos crecerán y te dejarán, e irán en busca de su propia felicidad y tú te quedarás únicamente con tu esposo(a). Si todo tu tiempo y energía lo gastas únicamente en tus hijos, cuando ellos se vayan tú no tendrás la certeza de que tu compañero(a) estará contigo; esa es una de las razones porque hay divorcios luego de que los hijos se van, pues la única cosa en común que tenían eran los hijos, y nunca trataron de alimentar el amor marital como lazo de unión que no fueran los hijos. Esto mismo pasa con las madres y padres solteros, ellos gastan tiempo y energía en sus hijos, sacrifican su propia vida, pensando que lo mejor es servir a sus hijos y poner su vida "en espera" mientras los ayudan a madurar, pero después los hijos se van y ellos se quedan solos sin compañero(a) con quien envejecer juntos, por lo general terminan tratando y viendo a su hijo de 50 como si fuera de 4 años."

La autora parece irse un poco por las ramas aquí. Parecía que el artículo trataba sobre el mal comportamiento de los hijos, y ahora parece centrarse en el tema de pareja y de paternidad. Pero sí, efectivamente, unos papás cuya vida sólo gira alrededor de sus hijos, nuevamente les están enseñando a ser egocéntricos y egoístas, pues la primera experiencia de relación que están teniendo es con sus padres, que viciosamente giran a su alrededor y su vida está centrada en ellos. Es natural que siendo así estos niños se sientan reyes, se sientan como el sol, como centro de todo, cuando en realidad no lo son.



¿Esto puede generar mal comportamiento?

Sí podría, en la medida en que el niño sienta que tiene poder sobre sus figuras de autoridad, que giran alrededor de él como si fueran satélites. Efectivamente pueden aprender a manipular y los padres pueden tender a la sobreprotección. Los papás que giran demasiado alrededor de sus hijos pueden llegar a sentir que dependen de ellos y que sin ellos su vida no tendría sentido. Esto (que hasta cierto punto es natural en el hecho de ser papás) podría llegar a tener las características de una dependencia cuando está demasiado exagerado. Los hijos pueden percibir esto y aprender a manipular a estos padres debilitados.

Para concluir con esta parte, basta que uno de los padres se coloque en este rol para generar los problemas descritos. No necesariamente tienen que ser los dos. Por ejemplo, ¿cuántas veces hemos visto la combinación de padre ausente trabajando en exceso y madre sobreprotectora cuya vida gira notoriamente alrededor del hijo o de los hijos?

El tema de pareja

En una entrada del 2011 se hablaba aquí acerca de lo recomendable que era mantener la relación de pareja, evitar que la llegada de los hijos destruya el vínculo de la pareja que los engendró. Esto es importante. No sólo los chicos no serán colocados injustamente en el rol de reyes, sino que también se les salvará de la culpa que muchas personas tienen escondida dentro de sí mismas, esa sensación de haber destruido la relación de sus papás por haber nacido. Mucha gente tiene esto bien incrustado y escondido en el inconsciente, afectando de diferentes modos sus vidas adultas.


En conclusión

Los hijos, especialmente cuando son más pequeños, requieren muchos cuidados. Pero también hay que tener en cuenta que la adecuada crianza de los chicos también depende del bienestar de sus papás. Ellos también tienen que cuidarse, proveerse de lo que necesitan y satisfacerse. De no ser así, ya no se trata de una crianza, sino de un sacrificio. El sacrificio coloca al niño en una situación de privilegio que no viene al caso y encima le puede generar sentimientos de culpa y de rabia escondidos, así como tendencia al egoísmo, manipulación y mal comportamiento.


27 ene 2015

Falta de deseo sexual en la pareja

Queremos compartir esta nota aparecida en un programa televisivo en diciembre último. Es un tema interesante con respecto a la vida sexual de las parejas, en especial de las que ya tienen bastante tiempo.

http://www.americatv.com.pe/a-las-once/noticia/conoce-causas-falta-deseo-sexual-noticia-13524

Resumiendo

- La falta de deseo sexual en las relaciones de pareja también puede afectar a los jóvenes.

- El estrés, la rutina o las obligaciones familiares pueden influir, pero NO son los factores más importantes.

- Los factores hormonales asociados con la edad, como la menopausia, hacen que el deseo sea más lento, pero no lo elimina, NO es causa de la falta de deseo en la pareja.

- Lo que aburre o desgasta la vida sexual de una pareja es el egoísmo de buscar siempre la propia satisfacción en el coito, y sólo en eso ("genitalizar" la relación de pareja).

Recomendaciones

- La pareja tiene que hablar de su vida sexual. El no hablar de lo que quieren con su pareja es síntoma de que hay un problema.

- Variar los lugares en dónde se mantienen las relaciones sexuales.

- Variar las horas en las que se mantienen las relaciones sexuales.

- Darle peso a "los previos".

- Satisfacer fantasías de la pareja (por lo que vuelve a ser importante el hablar).

- Besarse más.

- Es en el erotismo, en la seducción, en lo que las parejas pueden trabajar. El sexo en sí, como coito, es limitante.

- Evitar reproches o enojarse ante la falta de deseo de la pareja. Esto sólo empeora las cosas. Recordar que uno mismo también es parte del problema.

- Consultar con un profesional si no se sabe qué hacer.

16 ene 2015

Pregúntale a tu papá / pregúntale a tu mamá


Especialmente cuando nuestros hijos son adolescentes (aunque también antes) se da la escena conocidísima aquella de que el hijo aborda, por ejemplo a la mamá, y le pide permiso para ir a una reunión, a una fiesta o a quedarse a dormir a la casa de algún amigo, viniendo entonces la clásica respuesta: "pregúntale a tu papá".

Incluso a veces sucede que el hijo va efectivamente con su papá a hacerle el mismo pedido, resultando que éste le responde "pregúntale a tu mamá", dándose una situación caricaturesca en la que el menor ve que sus padres no asumen la responsabilidad de una decisión y lo "pelotean", como si se tratase de una papa caliente.

Inseguridad de los padres

Esto puede suceder porque los papás no están seguros de cuán adecuado sea decir "sí" o "no" ante el pedido del hijo. También se puede dar porque papá o mamá  no se sienten con la autoridad suficiente, o porque quieren evitar el conflicto con su hijo, ya que la respuesta sería "no", lo que generaría una disputa (discusión o pedidos insistentes), entonces manda a su hijo con su pareja para librarse de ello.

Si no es tan bueno dar esta respuesta, entonces, ¿qué se podría decir?

Tomar la decisión en pareja

El hijo aborda a su mamá y le pregunta:

- Mamá, ¿puedo ir a la fiesta de fulanito?

Entonces, la mamá siente la inseguridad. No sabe qué decir. Cualquiera de las dos respuestas (sí o no) no acaban de convencerla poniéndola en una situación molesta. Pero ella sabe que es mejor no responder "dile a tu papá", entonces dice algo así:

- Hmm... no estoy segura; déjame hablarlo con tu papá y de ahí te respondo.

Lo que se dice se cumple

Dicho esto, es necesario que la mamá haga, apenas pueda, lo que aseguró. Conversará el tema con el papá y juntos tomarán una decisión.

Naturalmente, hacer esto requiere una relación de pareja armoniosa, e incluso puede aplicarse también con papás separados.


Ventajas

A veces los hijos se dan cuenta de estas inseguridades y de que los papás pueden no conversar sus decisiones. Entonces usan esta información para manipular a sus padres. Por ejemplo, la mamá le dice al hijo que no puede ir a la fiesta. El hijo va con su papá y éste le dice que sí. Entonces el hijo se empieza a alistar. Cuando la mamá se da cuenta, el hijo ya tiene una respuesta:

- ¡Pero mi papá me dio permiso!

Resultado: problema disciplinario, agravado por el hecho de que papá, sin querer, desautorizó a mamá.

- Ventaja 1: conversando las decisiones ambos se evitan estas manipulaciones. Papá y mamá darán la misma respuesta.

- Ventaja 2: al dar ambos papás la misma respuesta, el hijo tiene la experiencia de solidez disciplinaria y moral en ellos. Esto lo incorporará para sí mismo y para su vida presente y futura.

- Ventaja 3: también se le brinda al hijo un modelo de toma de decisiones pensadas, no impulsivas.

- Ventaja 4: el hijo obtiene un modelo y una experiencia de rectitud y solidez, que al mismo tiempo es dialogada y flexible.

- Ventaja 5: el hijo experimenta una pareja de papás coherente, sin contradicciones.

Recordemos que la pareja de padres es el primer modelo de relación de pareja y de paternidad que tienen las personas. Es importante darles un buen primer modelo.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe
 

11 nov 2014

El perro negro (The black dog)

Queremos compartir con nuestros lectores un excelente vídeo de la OMS (Organización Mundial de la Salud) que habla sobre la depresión. El vídeo se titula "The Black Dog" (el perro negro).



Hacia la segunda mitad del vídeo el narrador menciona que aprende a utilizar la depresión a su favor (le enseña trucos al perro negro, lo empieza a ver como un maestro, hace un trato con él). Antes, en la primera mitad, mencionaba que ocultar al perro negro de la vista de los demás (y de sí mismo) era agotador. Podrían ver que todo esto tiene una relación muy importante con una entrada que publicamos hace poco: la de la película "El efecto sombra".

De hecho, si traducimos la metáfora del perro negro al lenguaje de "El efecto sombra", el perro sería una parte de la sombra de la persona. Si la persona no se reconcilia con la sombra, ésta terminará por derrotarlo; si la persona no se reconcilia con el perro negro, éste acabará por derrotarlo; viene a ser el mismo mensaje.

16 jul 2014

Aprender a estar solo para luego poder compartir con alguien

Encontramos este letrero rondando por las redes sociales. Lo que dice es muy claro y estamos plenamente de acuerdo:


Ahora, es muy fácil decirlo, cuando en la realidad es generalmente muy difícil soportar la soledad cuando no se está preparado. Entonces las personas acaban eligiendo pareja por necesidad y guiados por sus necesidades infantiles no resueltas, lo que lleva muchas veces, y tarde o temprano, a la insatisfacción y/o a la infelicidad.

Si sientes que no puedes estar solo, hay algo que debe ser revisado y resuelto por ti. Si te das cuenta de que esa "incapacidad" para estar solo te trae problemas posteriores en tus relaciones de pareja, con mayor razón. Mejor resolver estas cosas cuanto antes para poder luego encontrar una pareja adecuada y elegida libremente por ti. Se puede consultar con un profesional si esto te resulta complicado.

Recuerda que tu pareja podría ser el padre o madre de tus hijos, y tu compañero o compañera en la dirección de tu familia. La elección de tu pareja es algo muy importante para tu salud y para la salud de tus hijos.

14 mar 2013

Papás separados


Si usted se ha separado de su pareja, tiene hijos con ella, y ella se quedó viviendo con sus hijos en casa, mientras usted tuvo que irse a vivir fuera, le sugerimos:

1) Evite entrar en la casa de su ex pareja: es mejor evitar quedarse ahí haciendo cosas (como ver TV o ayudar a los chicos con las tareas) y más aun quedarse a dormir. Su presencia ahí puede generar confusión en los niños y adolescentes, y/o puede dar la sensación de que no ha habido una separación real. Lo más conveniente sería ir a buscar o dejar a sus hijos a la puerta de su casa, respetando estrictamente los acuerdos a los que han llegado.

2) Evite salir de paseo o hacer actividades en familia con su ex pareja y sus hijos: se genera la misma confusión mencionada en el punto anterior y se puede generar una falsa esperanza de reconciliación en los hijos.

3) Póngase de acuerdo con su ex pareja acerca de cómo organizar las vacaciones, las festividades y los cumpleaños: si estos acuerdos se ponen por escrito en una conciliación, mejor. Aquí la idea es evitar convertir a los hijos en una torta a repartirse entre los padres.

También es poco conveniente celebrar fechas especiales en familia con su ex pareja y sus hijos. Se puede generar una alegría y un buen momento en los chicos, pero al mismo tiempo se genera, por lo bajo, mucha confusión y poca claridad.

En resumen...

En resumen, si usted es el papá que tuvo que salir de casa, es necesario mantener una respetuosa distancia de su ex pareja, por lo menos en presencia de sus hijos.

Si, aun separados, usted y su ex pareja son muy amigos y quieren seguir pasando tiempo juntos, si ambos tienen nuevas parejas y los cuatro se quieren frecuentar, si comparten un grupo de amistades, o demás escenarios posibles, es mejor esperar a que los niños y los adolescentes maduren lo suficiente como para entender que así son sus padres, antes de pensar en hacerlos partícipes de todo aquello. Mientras tanto, es bueno mantener la respetuosa distancia mencionada, al menos delante de ellos.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

7 ago 2012

Dormir en la misma habitación que los padres

Ilustración: Lucía Fernández

La habitación donde una pareja sexual adulta  mantiene su intimidad y sus comunicaciones privadas sólo debería ser de uso exclusivo de los dos miembros de la pareja en cuestión.

Dicho de esta manera, no se necesita mayores argumentos. Basta pensar en uno mismo. Me imagino que a muy pocas personas les agradaría que otro, que no sea su pareja, esté presente en la habitación mientras mantienen una discusión, o mientras se cuentan cosas personales, o mientras debaten acerca de una decisión importante, o mientras mantienen relaciones sexuales.

Y sin embargo...

Sin embargo, a pesar de esto, muchos padres, a veces innecesariamente, optan por instalar la cuna o incluso la cama de su hijo o hija en la misma habitación donde se encuentra el lecho conyugal.

Haciendo esto, seguramente sin querer, se expone a los hijos e hijas a ser testigos y partes de las discusiones, de los desacuerdos, de los conflictos, y, lo más grave, de las relaciones sexuales de sus padres.

¿Se dan cuenta o no se dan cuenta?

Muchas personas creen que los niños no se dan cuenta de lo que sucede a su alrededor. Esto es un error. Los niños se dan cuenta de lo que sucede, y no estamos hablando de nada sobrenatural ni de una especie de sexto sentido. Los niños se dan cuenta de la misma forma que un adulto se daría cuenta, sólo que la manera de procesar la información que recibe de su medio ambiente es distinta, y por ello, si se le pregunta, responderá de manera diferente a cómo respondería un adulto.

El hecho es que el niño experimentará malestar, al igual que cualquiera de nosotros, si es que se lo obliga a permanecer en el mismo ambiente en el que está una pareja que no se habla por estar peleada, con el agravante de que, además de la incomodidad natural, también seguramente experimentará tristeza, inseguridad, preocupación, miedo (de que por ejemplo se vayan a separar o se dejen de querer), ya que se trata de sus padres y no de cualquier otra pareja.

Asimismo, al igual que cualquiera de nosotros, experimentará una mezcla extraña de malestar y estimulación al saber que está en el mismo lugar en el que una pareja mantiene relaciones sexuales, con él presente. Muchos padres creen que sus hijos no se dan cuenta porque lo hacen silenciosamente y debajo de las sábanas, o porque los niños están dormidos. Eso es falso. Los niños son testigos de lo que sus padres les muestran. Los niños no son criaturas estúpidas. Los niños se dan cuenta de que algo sucede debajo de esas sábanas, escuchan los sonidos que se emiten, se despiertan ante la situación extraña, se hacen los dormidos, o se tapan con sus propias frazadas.

Aun en el caso de que estuvieran dormidos siempre (cosa extraña), los niños acaban siendo testigos en sueños de lo que sucede. Es probable que muchos de nosotros recordemos, por ejemplo, alguna situación en la que nos despertamos después de haber soñado algo relacionado a lo que efectivamente estaba sucediendo en el lugar donde dormíamos, tal vez relacionado a lo que se decía en la TV, en la radio, o a las voces de las personas presentes.

La necesidad de tener un mínimo de privacidad

Los niños, generalmente, no tienen forma de razonar como lo haría un adulto y pedir que se lo traslade a otra habitación porque no quiere seguir presenciando estos hechos, más aun cuando ha crecido así y no conoce otra opción posible. Pero su silencio o su dificultad para expresar racionalmente sus sentimientos o necesidades no significa que sean indiferentes a estas situaciones.

Muchos niños, por el contrario, no quieren dormir solos, pero esto tampoco implica que se deba mantener una situación de hacinamiento y de sobreexposición como esta. Más bien habría que pensar por qué es que el niño no quiere dormir en su propio ambiente. ¿Tendrá miedo? ¿Se sentirá inseguro? ¿Se sentirá demasiado apegado a alguno de los padres o a ambos, a tal punto que desea compartir estas situaciones íntimas con ellos?

En suma, hay que tener cuidado. Así como los niños no están preparados para ver determinadas películas, programas de TV o determinadas revistas o publicaciones, con mayor razón no están preparados para presenciar la vida íntima de una pareja sexual. Es más, parecería que nadie, por más adulto que fuese, debería estar preparado para presenciar y compartir la vida íntima de sus padres. Pensemos en nosotros mismos para entenderlo.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

8 dic 2011

Ciclo de la agresión en la pareja

En las últimas entradas hemos venido hablando de la agresión y de la violencia. Hablamos de la agresión de padres a hijos y de la agresión de hijos a padres. Ahora daremos una mirada a la agresión en la pareja, a propósito de una imagen que encontramos en internet:

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Se trata de una imagen muy clara del círculo vicioso que se da en muchas parejas que funcionan con el ingrediente del maltrato físico y/o psicológico. Para que el círculo se mantenga vivo es necesario que ambos miembros de la pareja lo permitan: el agresor ataca y luego se arrepiente; y el agredido se deja atacar y luego perdona. Es importante cosiderar esto último para evitar caer en la tentación de creer que uno es el malo de la película y el otro es la víctima indefensa. En la mayoría de casos el agredido no sólo permite ser agredido sino que lucharía por mantener su relación tal cual está.

Si hablamos de necesidades de salud mental, ambos miembros necesitarían apoyo profesional. Asimismo, el hecho de que no haya buenos ni malos en estas relaciones de pareja, no quita la necesidad de que los profesionales (judiciales, de salud, asistencia social, autoridades) apoyen y ofrezcan su trabajo a uno o ambos miembros de una pareja de estas características que deseen salir de este círculo. Por ejemplo, no se trata de que el policía que recibe la denuncia le diga a la mujer maltratada "¿te ha pegado? ¿qué habrás hecho, pues?". Se trata de que reciba la denuncia y le dé curso; hay una mujer que desea salir del círculo y eso merece toda la dedicación posible. Además ella tiene razón, nadie puede pegarle.

Finalmente, hay que considerar variantes en este círculo que hemos compartido con ustedes. Puede que no haya golpes sino insultos, puede que no haya fase de arrepentimiento, puede que se inviertan los papeles y sea ella quien le pega a él, puede que se trate de una pareja homosexual. En fin, hay muchas posibilidades donde lo común es el maltrato que se recibe de la pareja.

14 nov 2011

Una pareja y su bebé

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No sin razón muchas personas suelen decir que la llegada de un bebé cambia por completo la vida de una pareja. La vida de aquellas dos personas, especialmente si la pareja se mantiene junta y se hace cargo de su hijo, ya no volverá a ser la misma. Este cambio tan radical, lógicamente, puede generar miedo. Uno de los temores que pueden aparecer en los papás tiene que ver con la posibilidad de que la relación de pareja deje de ser la misma, se deteriore o sufra una transformación no deseada. Este temor puede aparecer más fuerte mientras más placentera haya sido la etapa anterior a la paternidad.

Temores fundados

Lamentablemente, muchísimas veces este temor se hace realidad. El bebé mantiene ocupados a los papás, especialmente a la mamá, y uno de ellos o ambos pueden llegar a olvidarse la mayor parte del tiempo de que tienen una pareja y que con ella hay una relación que no se limita solamente a su rol de padres. Los papás pueden sentir celos de su propio bebé, que la vida cambió para mal, que la pareja se olvidó de uno.

Cuando esto se mantiene en el mediano o largo plazo, la relación entre la pareja puede verse afectada negativamente, y esto lógicamente afectará a la larga a la familia y al mismo niño más adelante. Por eso, es útil pensar la forma de salvaguardar la vida de pareja. Es verdad que ahora son tres, pero eso no quita que sigan siendo una pareja de a dos.

Seguir siendo una pareja

Para mantener viva la relación de pareja y preservar lo mejor posible lo placentero de la etapa anterior, pueden buscar una cantidad razonable de momentos en los que juntos hagan una pausa de su vida de padres y se dediquen a disfrutar de su vida de pareja.

Intenten establecer esos momentos como parte de su rutina semanal. Si se puede, tómense toda una tarde con parte de su noche del fin de semana, como lo hacían antes. Busquen el apoyo de familiares o personas de confianza para cuidar del bebé o del niño en esos momentos. Por ejemplo, a muchos abuelos les encanta estar con sus nietos (lo que no significa que se permita que ellos los críen). Esto ayudará también a que desde bebito, el niño sepa relacionarse con su entorno más cercano y no se limite siempre a su mamá. Además, el bebé vivirá la experiencia de que también puede apoyarse en otras personas que lo quieren, además de sus papás.

Durante la semana, después del trabajo o en algún momento libre, pueden ir a pasear o a tomar algo. Aquí no se trata de que se sienten en la mesa del comedor de la casa a escuchar música o a tomar un café. Lo más seguro es que la pareja sea interrumpida por el mismo hijo o que se la pasen hablando de las cosas que hay que hacer en la casa. De lo que se trata es que de vez en cuando se diviertan juntos, como lo hacían antes y como aún lo saben hacer.

Si no es posible apoyarse en nadie, ya que no hay familia de confianza y/o no hay recursos para contratar a alguien en esos momentos, pueden aprovechar los momentos en los que el bebé duerme para hacer algo juntos, aunque sea en la misma casa, si no hay más salida. Apenas el niño esté en edad para realizar actividades fuera (por ejemplo, el nido), pueden aprovechar esas horas para retomar sus momentos juntos y ver la forma de que se acomoden los horarios de trabajo a esta necesidad.

Traten de dejar todo listo para evitar interrupciones cuando salgan. Al comienzo será seguramente difícil mantenerse fuera de contacto con la casa, pero conforme se tome experiencia, habrá más confianza y seguridad en la responsabilidad de cada quien. De lo que se trata es de que los momentos juntos no sean perturbados, sin caer en la negligencia. Hay que hacer el acuerdo explícito con las personas que verán al bebé o al niño durante ese tiempo que si hay una situación que lo amerite ellos deberán comunicarse y no esperar a que sean los papás los que llamen. Esto permitirá que los papás puedan poco a poco olvidarse de estar llamando a la casa a cada momento para ver si todo anda bien.

Si hay deseos de pasarla juntos, pero cierto temor o inseguridad en uno o ambos papás, intenten salir sin alejarse mucho de la casa, de tal forma que si hay alguna emergencia, puedan acudir rápidamente. Más adelante, con más confianza y de repente con una situación más estable y segura, puedan alejarse un poco más o ir tranquilamente al teatro, al cine o a algún concierto, situaciones que implican una mayor desconexión y que despiertan también mayores temores.

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Sentir que no se puede

Muchas situaciones pueden generar la sensación de que no se puede hacer nada de lo dicho arriba. Una de ellas es la inseguridad. El miedo excesivo, esa aprehensión de padres que lleva a la sobreprotección puede volverse uno de los peores enemigos para la relación de una pareja con niños pequeños. Si alguno de los papás no puede dejar de tener miedo o inseguridad, no puede dejar de pensar en cómo estará el bebé o niño, no puede confiar en nadie que cuide de su hijo, siente mucha culpa por no estar con él y no puede disfrutar de estos pequeños momentos con su pareja, sin una razón suficiente que justifique estos sentimientos negativos, es preciso tomar el hecho como un problema y ver la forma de resolverlo.

Si pasa el tiempo y la situación no cambia y genera desgaste en la relación de pareja, aunque sea indirectamente, sería muy provechoso consultar el asunto con un profesional. Si uno de los papás no quiere hacerlo, no hay que temer hacer una consulta solo, como papá o como mamá, ya que se trata de la salud emocional de la familia, de la pareja, de uno mismo y del propio bebé. Lo más seguro es que el papá o mamá excesivamente temeroso esté arrastrando problemáticas anteriores, muy posiblemente ligadas a su propia infancia.

¿A dónde apuntar?
 
Una relación de pareja viva, apasionada y placentera ayuda a que estén contentos como papás y cumplan con su rol más despejados y con menos tensiones, además de que sean unos papás que se proveen de placer mutuamente y que se relacionan bien entre ellos.

En cambio una relación de pareja ahogada en la rutina, en los deberes y responsabilidades, sin momentos de soledad e intimidad fuera de las horas de sueño (que además son interrumpidas constantemente por las necesidades del niño), caerá más fácilmente en el tedio, en el hartazgo, en el aburrimiento, en la monotonía y en el sedentarismo. ¿Cuántas veces se ve a mamás o a papás que, habiéndose olvidado de que tienen una pareja sexual, acaban subidos de peso y en fachas cómodas pero impresentables, como si no existiera alguien del sexo opuesto a quién atraer? Este tipo de situaciones más bien atrae tensión, fastidio, estrés, depresión, y los papás pueden acabar cumpliendo su rol de padres cargando afectos negativos, que evidentemente su hijo percibe, por más que se esfuerzen en ocultarlos.

Muchas veces, lamentablemente, he visto a niños diciéndome que por su culpa sus papás no están contentos entre ellos, otras tantas veces acompañado esto del clásico “mejor no hubiera nacido” o “¿para qué nací?”. Hay que evitar estos resultados, y ¿qué mejor forma que simplemente pasándola bien juntos?


Diego Fernández Castillo
Psicoterapeuta
diego.fernandezc@pucp.edu.pe

31 oct 2011

La felicidad escondida

Quiero transcribir parte de un artículo que publicó el psicoanalista Leopoldo Caravedo en el 2003. El artículo se llama "Paternidad: dejarlos ser - hacerlos seres". La parte que aquí nos interesa tiene forma de cuento, y dice textualmente así:

"Poco antes de que la humanidad existiera, se reunieron varios duendes para hacer una travesura. Uno de ellos dijo:

- Debemos quitarles algo, pero ¿qué les quitamos?

Después de mucho pensar, otro dijo:

- ¡Ya sé! Vamos a quitarles la felicidad. Pero el problema va a ser dónde esconderla para que no la puedan encontrar.

Propuso el primero:

- Vamos a esconderla en la cima del monte más alto del mundo.

A lo que inmediatamente repuso otro:

- No, recuerda que tienen fuerza. Alguna vez alguien puede subir y encontrarla, y si la encuentra uno, ya todos sabrán dónde está.

Luego propuso otro:

- Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar.

Y otro contestó:

- No, recuerda que tienen curiosidad. Alguna vez alguien construirá algún aparato para poder bajar, y entonces la encontrará.

Uno más dijo:

- Escondámosla en un planeta lejano a la tierra.

Y le dijeron:

- No, recuerda que Dios les dio inteligencia, y un día alguien va a construir una nave en la que pueda viajar a otros planetas y la van a descubrir; y entonces todos tendrán la felicidad.

El último de ellos era un duende que había permanecido en silencio escuchando atentamente cada una de las propuestas de los demás. Analizó cada una de ellas, y entonces dijo:

- Creo saber dónde ponerla para que realmente nunca la encuentren.Todos voltearon asombrados y preguntaron a la vez:

- ¿Dónde?

El duende respondió:

- La esconderemos dentro de ellos mismos. Estarán tan ocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán.

Todos estuvieron de acuerdo, y desde entonces así ha sido: el hombre se pasa la vida buscando la felicidad, sin saber que la trae consigo".

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La felicidad parece estar...

En realidad no hay mucho qué añadir. El cuento es clarísimo. Sólo creo que podría aportar con ejemplos. La felicidad muchas veces parece estar en el último modelo de teléfono móvil, en la maestría, en la consola de videojuegos, en sacarse la Tinka, en la compra de la casa o del departamento, en el automóvil en el que se subirían todas las chicas, en el número de amigos en Facebook, en el esperado ascenso laboral, en la ropa, en el encontrar pareja, en el viaje y en un largo, muy largo etcétera.

La pregunta sería: ¿estará realmente en todas esas cosas? En mi trabajo veo personas que tienen mucho de lo que he mencionado y hasta más. También veo a personas que poseen pocas o ninguna de dichas cosas. Me pregunto por qué será que todos, los que tenemos y los que no tenemos, acusamos las mismas preocupaciones, las mismas problemáticas, las mismas tristezas y los mismos dolores. Es verdad que varían las intensidades y la gravedad de las situaciones, pero también es verdad, por lo menos en mi experiencia, que el que tiene no necesariamente sufre menos que el que no tiene.

Referencia

Caravedo, Leopoldo (2003). "Paternidad: dejarlos ser - hacerlos seres". En: Los hijos de hoy. Lima, CPPL, 2003. Páginas 91 - 97.



Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

10 oct 2011

Un día de descanso: un día invalorable

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Ilustración: Lucía Fernández

Hace poco vi un anuncio publicitario en un periódico que me chocó de primera instancia. Se anunciaba un modelo de camioneta “para cubrir todas las necesidades de tu empresa”. El anuncio ponía arriba, muy visiblemente lo siguiente:

“UN DÍA DE DESCANSO, ES UN DÍA PERDIDO”

Debajo de semejante sentencia aparecían dos de las camionetas y al costado un modelo haciéndola de empresario de saco y corbata mirando al lector con rostro solemne.

Lo poco que sé de publicidad me recuerda que los anuncios nos presentan un mundo deseado pero que no es real. Por ejemplo, un detergente que hace magia o un desodorante para hombres que hace que supermodelos caigan a los pies de quien lo usa. La publicidad utiliza esas ilusiones para recordarnos nuestros deseos y necesidades y vendernos u ofrecernos sus productos o servicios.

Ahora bien, para un mundo empresarial puede ser verdad que se desea el máximo de productividad, la máxima ganancia, el día de 36 horas y la semana de 8 días. En parte, por ahí se puede entender la sentencia “un día de descanso, es un día perdido”; no es nada grave, es como decir que si un hombre destapa un par de cervezas aparecerán dos chicas a cada lado. Lo grave se puede dar cuando efectivamente, queriéndolo o no, funciona esta idea, fuera del anuncio, en la vida real y cotidiana de muchos hombres y mujeres. Veamos algunas áreas que pueden verse afectadas por esto.

El encuentro con uno mismo

El no tener un día, un tiempo, un espacio para uno mismo, puede traer muchas consecuencias; una de ellas es que la persona se desconecta de sí misma, no tiene tiempo para pensar en ella, en su vida, en sus deseos, en sus fantasías, en sus placeres y en aquello que lo hace sentir mal o le preocupa. Es así que si hay algún problema personal o dificultad, la persona no podrá resolverlo, pues no tendrá un momento para darle la atención necesaria, trayendo como consecuencia que la dificultad se perpetúe, evolucione o, en el peor de los casos, se agrave.

Lo dicho anteriormente no se limita al plano psicológico; también alcanza a la salud física. Esto lo podemos entender desde el momento en que utilizamos la palabra “descanso”, donde el cansancio se entiende, en un primer momento, como un fenómeno físico. Si no paramos un momento, si no nos damos un tiempo regularmente, más allá de las horas de sueño, nuestra salud física se verá deteriorada y tendremos más probabilidades de que tarde o temprano aparezcan enfermedades o afecciones dolorosas y lamentables.

El encuentro con nuestros seres queridos

No parar más que para dormir lo básico también nos deja solos. Nos quedamos sin amigos, sólo con contactos, sombras de viejas amistades. Nos quedamos sin la familia extensa, a la que no tenemos tiempo de ver más que en los compromisos. Se pierde toda posibilidad de hacer algo sorpresivo y refrescante, aquello que une más a las personas, un sorpresivo fin de semana fuera de la ciudad, una noche de diversión, una inesperada salida al cine, al bar, al teatro, al concierto o al club.

El combustible para la pareja

La pareja hundida en la rutina laboral y doméstica también puede verse afectada. Se pierde la sensación de complicidad de los años previos a la convivencia, se pierde la pasión que se alimenta de lo inesperado (muchas mujeres sabrían de esto, especialmente a aquellas que les gustan los “detalles”). Esto se agrava si hay conflictos domésticos sin resolver. La relación se vuelve, más que una vida de pareja, una sociedad conyugal fría en constante tensión.

Preguntémonos cuán placentero sería darse un tiempo a solas con la pareja, como aquellos momentos de pareja que disfrutan los jóvenes despreocupados. Ahora preguntémonos cuántas veces se dan casos de infidelidad por asuntos como “no me prestaba atención”, “me sentía sola”, “¡siempre llegaba tan tarde!”, “siempre estaba trabajando”, “no quería que la tocara”, “siempre le dolía la cabeza”, “siempre estaba preocupada”, “ya casi no nos veíamos”, y demás.

Unos hijos con padres que existen

Tener a papá y/o a mamá trabajando siempre y durmiendo cuando están en casa tiene un nombre: se llama tener un papá o mamá ausente. Como diría la canción de Franco de Vita, “no basta” con la manutención para ser padres efectivos. Los niños necesitan jugar con sus papás, necesitan divertirse con ellos, ser sorprendidos por ellos, tener oportunidad de admirarlos y de aprender de ellos, y eso sólo se logra en los tiempos de descanso de los padres. Creo que ningún papá podría hacer nada de esto con sus hijos mientras trabaja, y si lo hiciese me sonaría a falsificación o, en todo caso, a aprendizaje de oficio de los niños más que de disfrutar de ocio con los papás; y esto los niños lo sienten y lo resienten.

Más allá del déficit que trae el hecho de tener papás ausentes, se puede hablar también de riesgos más concretos. Si papá y/o mamá no tienen tiempo para ociosear con sus hijos, estos quedarán expuestos más fácilmente a una serie de situaciones que van desde el acoso escolar no comunicado por falta de confianza, hasta el abuso sexual de personas que se aprovechan de la ausencia de los padres, pasando por un sinnúmero de situaciones peligrosas, como exposición a drogas, “malas amistades”, delincuencia, accidentes, crianza cuestionable de terceros, maltrato físico y psicológico, y un extenso etcétera. La ausencia de los papás puede derivar incluso en la muerte de su hijo o hija, sea accidental, provocada o autoprovocada, como se da en los casos de suicidio de menores.

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Ilustración: Lucía Fernández

El ocio con los niños o adolescentes permite alimentar la confianza, el diálogo, puede permitir al padre o madre darse cuenta del estado de ánimo de su hijo o hija, puede permitir que ellos les cuenten a sus padres aquello que les preocupa o que les hace sentir mal, detectando así amenazas, muchas veces antes de que estas se realicen. Y lo más importante, permite disfrutar con ellos.

El invalorable día de descanso

¿De verdad un día de descanso es un día perdido? No lo creo. Es posiblemente el día más valioso de la semana, es el día en que podemos saborear el fruto de lo que hemos trabajado el resto de días, es el día que nos salva del “vivir para trabajar” y que nos permite “trabajar para vivir”. Es verdad, lamentablemente, que muchas veces la situación real de las personas adultas hace que el descanso sea casi una utopía, pero es importante intentarlo, hacer lo posible para atender esas otras áreas de nuestras vidas que pueden sentirse tan abandonadas.

Para los que tienen la suerte de poder descansar, háganlo, sin culpas, pensando que es una necesidad básica. Si hay hijos, es necesario luchar para organizarse y darse también momentos en pareja o para uno y sus otros seres queridos (amigos, familia). Hay que intentar no exponer a los niños a tener unos padres que se sienten obligados a sólo descansar para sus hijos. Los niños se dan cuenta de esto y pueden sentirse culpables o pueden sentir que tienen el control de los papás, lo que no es lo más saludable. En fin, pensemos que hasta Dios, en la tradición judeocristiana, descansó el séptimo día, y no sólo descansó sino que “lo bendijo y lo hizo santo”.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe