6 dic 2017

La importancia de que los niños tengan rutinas


Las rutinas ponen límites a las personas, estructuran la jornada, ordenan las actividades e impiden los excesos al interrumpir la perseveración en las actividades de placer.

Al hablar de "rutinas" nos referimos, por ejemplo, a las horas de acostarse, a los preparativos previos a irse a dormir, a las horas de levantarse, a las siestas, a las horas de las comidas, a las horas de actividades de aseo personal, a las horas de estudio, etc.

¿Por qué son importantes las rutinas?

Cuando los niños crecen sin suficientes rutinas, puede resultarles muy difícil luego manejarse en situaciones en las que hay normas o limitaciones, ya que no se han acostumbrado a interrumpir sus deseos de acuerdo a la necesidad o a la conveniencia.

También la falta de rutinas podría ayudar al niño a acostumbrarse a procrastinar, a dejar para después las cosas que no le brindan una satisfacción inmediata, como bañarse, cambiarse la ropa del colegio al llegar a casa, estudiar o hacer tareas.


Las rutinas ayudan a que a los niños les sea más fácil obedecer las directivas de sus papás, ya que están acostumbrados a guiar sus acciones no solo por el placer, sino también por lo que es necesario e importante. Los niños normalmente confían en el criterio de sus padres, por lo que saben que lo que ellos mandan en el fondo es para su bien, por más que no sea algo placentero en el momento.

Al niño sin rutinas, en cambio, le puede ser más fácil caer en la desobediencia a sus papás o a las figuras de autoridad. También le puede ser más fácil buscar justificar su inacción con pretextos o falsas razones que lo convierten en un rebelde, cuando lo que realmente desea, de repente, es que no perturben su falta de estructura, su caos, que no le interrumpan sus placeres.

Planificar, conversar, ponerse de acuerdo lo más temprano posible

Por ello es importante que los papás se pongan de acuerdo en establecer rutinas para sus hijos y en hacerlas cumplir a sus horas, cuidando, por supuesto, de dejarles el espacio suficiente para disfrutar del juego, del placer, del ocio y del descanso.

Si los papás trabajan mucho fuera de casa, es sumamente importante que los adultos encargados hagan cumplir estas rutinas (tema muy delicado cuando hay de por medio abuelos que desautorizan a los papás, servicio doméstico demasiado complaciente o familiares a los que no les interesa). Es bueno que esto se establezca desde pequeñitos, no esperar a que el niño muestre problemas de desobediencia, rebeldía, falta de límites o bajo rendimiento para recién pensar en esto. Esto tendría que formar parte de la estrategia de crianza lo más temprano posible, incluso antes de pensar en formar una familia. Muchas veces los papás se encuentran con que están en absoluto desacuerdo con respecto a asuntos fundamentales cuando ya tienen encima la responsabilidad de criar a los niños. Es mejor prevenir de forma responsable.


Referencia

Vásquez-Reina, Marta (2013). Niños desobedientes, seis trucos para corregirles. Eroski Consumer. Online: http://www.consumer.es/web/es/bebe/ninos/mas-de-4-anos/2013/01/16/215401.php


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

30 oct 2017

¿Por qué los adolescentes son tan poco empáticos y egocéntricos?


Si tienes hijos adolescentes te habrás dado cuenta de que tal vez son muy egoístas e, incluso, poco empáticos. Por ejemplo, tal vez sientes que piensan solo en su comodidad y no se ponen en el lugar de las personas que viven con ellos; dejan tiradas las cosas, no lavan sus platos o los dejan por cualquier parte, son sucios o pretenden que los sirvan como si fueran reyes, sin ellos dignarse a hacer nada ni menos a merecerlo. No se ponen a pensar que, tal vez, esos platos sucios, esa basura tirada en la sala o sus cosas ocupando toda la mesa del comedor, molestan a los demás miembros de la familia; no se ponen a pensar que no viven solos.

Tal vez te hayas dado cuenta de que para algunas cosas son muy inmaduros y dependientes, pero para otras sí que pretenden que los tomen como adultos autónomos, por ejemplo, a la hora de salir el fin de semana o a la hora de encerrarse en su cuarto y no permitir que nadie les supervise nada. Y es que evidentemente no les conviene reclamar madurez para algunas cosas, pero para otras cosas sí que les conviene, y mucho. No se detienen a pensar en cómo su comportamiento convenido, oportunista y poco responsable afecta a la otras personas, sus padres, hermanos o demás familiares.

¿Por qué son tan egoístas? ¿Por qué les cuesta tanto ponerse en el lugar del otro?

Lo que sucede es que en la adolescencia disminuye la materia gris de la corteza prefrontal del cerebro. Sucede esto por un pico, una alta actividad de poda sináptica que coincide con el inicio de la adolescencia y se prolonga hasta la adultez joven.

Al darse esta disminución de materia gris en la corteza prefrontal, se verán afectados los procesos cerebrales ligados a esta estructura del encéfalo, por ejemplo, la capacidad para interpretar el comportamiento social y la capacidad para ponerse en el lugar de las otras personas.


Ahora que ya se sabe...

Ahora que ya sabemos esto nos podemos dar cuenta de que tal vez no sea tan pertinente ir diciéndole al adolescente que ES un desconsiderado, que ES un insoportable, que ES un intratable, que ES un vivazo que solo quiere aplicar la ley del embudo a su favor.

Los adolescentes sí pueden ser empáticos; les puede costar esfuerzo porque las estructuras cerebrales destinadas a esas funciones se encuentran en construcción, y justamente por ello es que habría que ayudarlos a construir estas capacidades en vez de criticar, adjetivar, insultar o indignarnos.

Pensemos que si se nos lesionan las áreas cerebrales destinadas a la percepción auditiva, nos quedaremos sordos sin remedio, por más que no querramos. ¡Qué frustrante y poco empático sería que se enojen con nosotros por no escuchar! La diferencia es que la falta de empatía de los adolescentes no es irremediable; de hecho, sus cerebros se están preparando para ello. Hay que enseñarles con el ejemplo, ser empáticos con ellos y no atacarlos por estar en construcción.

Referencias

1) Sarah-Jayne Blakemore (2012). El misterioso funcionamiento del cerebro adolescente. Online:




2) Seiji Arakaki (2017). La empatía en la adolescencia. Online: http://www.ciapla.com/consejos/la-empatia-adolescente.php


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

16 oct 2017

La profecía autocumplida


En los años sesenta se publicó el siguiente experimento: se tomó un grupo de profesores de primaria y se les dijo que se había evaluado la inteligencia de los niños que tendrían a su cargo. Luego se les indicó los alumnos que habían obtenido mejores resultados en la evaluación en sus respectivos grupos. Finalmente se les comentó que era esperable que estos alumnos sean los que obtengan mejores calificaciones.

Al finalizar el curso se revisaron las calificaciones de los alumnos de estos profesores y se vio que efectivamente, los alumnos que supuestamente habían obtenido mejores resultados en la supuesta evaluación de inteligencia, fueron los que obtuvieron mejores calificaciones.

Todo parece muy correcto en esto, excepto por el hecho de que esa evaluación de inteligencia nunca existió y que los supuestos alumnos más inteligentes fueron tomados al azar por los investigadores. Se le había dado a los profesores información falsa. ¿Qué pasó?

Este es el famoso experimento de Rosenthal y Jacobson (ver referencia abajo) sobre el conocido efecto Pigmalión o profecía autocumplida. Parece que los profesores hicieron inconscientemente todo lo necesario para que las cosas salgan como se supone tendrían que salir. En otras palabras, creyeron lo que se les dijo, profetizaron un resultado y lo hicieron realidad.

La profecía autocumplida

La profecía autocumplida es una predicción que justamente por haber sido hecha es que se convierte en realidad. Dicho de otro modo, las personas podemos hacer que nuestras expectativas se hagan realidad, no importa si estas son falsas, absurdas, inconvenientes, indeseadas o poco realistas, si creemos realmente que algo tendría que ser de tal manera, nuestras propias acciones podrían hacer que eso se cumpla.

Se trata de una espada de doble filo. Puede jugar a nuestro favor si profetizamos cosas favorables y puede ser terrible si juega en nuestra contra. Vale recalcar que todo esto se da sin que la persona se dé realmente cuenta. Esto NO funciona si se hace a propósito, OJO.

Ejemplo 1: mala campaña preuniversitaria

Un ejemplo: un adolescente termina el colegio, tiene muy baja autoestima, cree que es incapaz, torpe, poco inteligente y, para rematar, cree que es moralmente malo y que no merece que le sucedan cosas buenas. Él desea postular a la universidad X. Pero resulta que para ingresar a dicha casa de estudios, hay que dar un riguroso examen de admisión. A dicha universidad postulan 5000 alumnos cada semestre, y solo ingresan 600. Solo "los mejores" ingresan, solo ingresa "quien lo merece".

El muchacho inicia su preparación para postular y se matricula en una academia preuniversitaria. El ahora estudiante preuniversitario realmente no cree que vaya a ingresar, no se cree capaz, tiene mucho miedo. Este es el punto de partida para toda la recatafila de sucesos que devendrán en su fracaso. Su pobre amor propio lo deprime, lo que le quita fuerzas para estudiar, no lo hace como es debido. Fracasa en las primeras prácticas y se confirma que es estúpido, que no está capacitado y que lo merece por vago. Así se la pasa todo el ciclo preuniversitario, con algunos pocos pero insuficientes arranques de motivación. Llega la fecha, naturalmente fracasa y no ingresa. La profecía se cumplió.

Sin embargo, si evaluamos las capacidades intelectuales de este estudiante podríamos ver que es perfectamente capaz de ingresar a esa universidad y aun podría lograr cosas más difíciles. ¿Cuántas veces nos encontramos con casos así? ¿Cuántas veces pensamos o incluso les decimos a algunas personas "si quisieras podrías lograr muchísimo más"?

Ejemplo 2: ansiedad en la entrevista laboral


Un ejemplo más sencillito: un joven profesional va a postular a un puesto laboral en una empresa grande y prestigiosa. Lo han llamado para la entrevista. Ha pasado todos los filtros. No se supone que eso debiera haber pasado. Se muere de miedo. Tiene tanto miedo al rechazo de los representantes de dicha empresa que la noche anterior no puede dormir bien. El miedo sitúa a la persona en un futuro catastrófico que ni siquiera existe aún. Afirma la catástrofe sin que él mismo lo desee. Llega la hora y, ahí, en las instalaciones de la empresa, el joven postulante tiene tanto miedo que suda, le tiemblan las manos, tartamudea, su lenguaje no verbal es inadecuado. Los evaluadores lo rechazan: dirían cosas como que "le falta experiencia, muy joven, inexperto, inseguro". Posiblemente de no haber pensado tanto en el fracaso, habría tenido una entrevista mejor y lo habrían aceptado. Su miedo se cumplió. Él mismo lo hizo realidad.

Ejemplo 3: bloqueo de memoria


Otra de preuniversitarios: el postulante llega al examen de admisión. Se muere de miedo. Toda la semana ha estado muy preocupado. La última noche ni siquiera pudo dormir bien. Llega el momento del examen y la ansiedad lo sobrepasa. Se queda en blanco. Como por arte de magia todo lo que estudió en las últimas semanas ha desaparecido de su cerebro. Esto lo asusta más y empieza a sentirse realmente mal, incluso físicamente. Recién cuando acaba el examen vuelve a su memoria todo lo que había estudiado. No ingresa. Su gran temor se hizo realidad. De hecho, su mismo sistema nervioso, su propio cerebro, su propia memoria, su propio cuerpo, él hizo que se cumpliera.

Papás que inoculan profecías en sus hijos (sin querer)


Si esos investigadores engañaron a estos profesores, adultos profesionales, con solo contarles el cuento de la evaluación de inteligencia, ¿se imaginan el poder que tienen las palabras o acciones de los papás en las cabezas de sus niños o adolescentes? Sería bueno pensar en ello.

No se trata de forzar las cosas y andar diciéndoles a los niños que todo lo pueden, porque eso es mentirles y al final esos pequeños acabarán dándose de cara con la realidad de que sus poderes son muy limitados en verdad. La profecía autocumplida NO es algo que podamos hacer a propósito o que podamos utilizar así tan fácil a nuestro favor, como si fuera un conjuro o algo mágico, no. Las profecías autocumplidas, cuando se dan de forma positiva, son simplemente consecuencia de una buena salud psicológica en el área en la que se está dando (académica, laboral, social, amorosa, etcétera).

Tampoco se trata de hacerles sentir a los niños o adolescentes que son unos incapaces, seres inútiles que nada harán bien en este mundo. Una forma perfecta de lograr esto último es, por ejemplo, sobreprotegiéndolos. La sobreprotección tiene una afirmación profética dentro: "tú no puedes, eres incapaz, necesitarás de mí siempre". Al hacer esto con un niño, el mismo niño puede hacer que esto se cumpla de diversas maneras, tanto en el presente como más adelante cuando crezca.


Otra forma de producir profecías autocumplidas negativas es maltratando al niño o adolescente, por ejemplo, cuando los papás pierden el control y en medio de sus castigos o reprimendas empiezan a proferir universales: "¡tú SIEMPRE haciendo problemas!"; "¡TODA LA VIDA lo mismo contigo!". También cuando los papás utilizan el verbo SER: "¡ERES un malcriado!", "¡ERES un desordenado!", "¡ERES insoportable!". Fíjense cómo se generan profecías a granel con solo utilizar el verbo SER de esa manera. ¿Acaso no es clásico esperar que ese niño o adolescente al que se le dice eso acabará efectivamente siendo malcriado, desordenado o insoportable? Pues sí, parece que sí.


Referencia

Verdugo, Alba (2017). El efecto Pigmalión: si lo crees lo creas. Psicocode. http://psicocode.com/social/efecto-pigmalion-crees-creas/


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

19 sept 2017

Narcisismo

Quiero compartir con ustedes este vídeo publicado el año pasado por TED. El vídeo intenta explicar de forma sencilla y coloquial lo que es el narcisismo, tanto en su sentido de "rasgo de la personalidad" (término técnico que, coloquialmente, quiere decir algo similar a "característica de nuestra forma de ser"), como en su sentido de trastorno de la personalidad, cuando ese rasgo se vuelve ya un problema grave de salud.

Aquí les dejo este interesante vídeo, y luego comentaré un punto que me parece muy importante:




El sufrimiento del narcisista

Pues bien, todo lo dicho en el vídeo corresponde efectivamente con lo que los psicólogos y profesionales de la salud psicológica denominamos "narcisismo". También se valora el gran intento por hacer sencillo un tema tan complejo.

Ahora bien, y aquí va mi cuestionamiento, hay algo que falta en este vídeo, algo sumamente importante, fundamental. El vídeo omite o no pone suficiente énfasis en el componente del sufrimiento (incluso en una parte parece que afirma que ellos se sienten muy bien, lo que puede prestarse a confusión). Este componente del sufrimiento está graficado en el mito griego en el momento en que Narciso se ahoga, que es el momento en que la narración se convierte en tragedia. Las personas narcisistas, aun las denominadas aquí "narcisistas grandiosas", sufren, sufren constantemente y sufren mucho. La grandiosidad y brillantez que muestran o desean mostrar son solo una apariencia (como el reflejo de Narciso en el agua), una máscara que oculta sus sentimientos de vacío, de invalidez y de indefensión.

Por ejemplo, muchos narcisistas caen en adicciones. Esto es porque la sustancia adictiva elegida funciona como un salvavidas que los protege de encontrarse consigo mismos, y también como un disparador de endorfinas para aliviar el dolor emocional que sufren constantemente, especialmente cuando se encuentran solos o en la intimidad, donde no hay a quien mostrarle ninguna falsa grandiosidad.

Esto es algo que el vídeo no muestra en su verdadera magnitud y que es importante tener muy presente. El narcisismo patológico no solamente implica sufrimiento para quienes rodean a la persona, sino para la persona misma; y especialmente para ella, porque, finalmente, la pareja o los hijos pueden alejarse del narcisista, pero el narcisista no puede escapar nunca de sí mismo.

Así que recordar: las personas narcisistas hacen sufrir a los demás, sí, y también sufren ellas mismas. Nunca olvidar eso.

23 ago 2017

Las mujeres pueden ser felices sin ser madres


Hay algunas mujeres que no desean tener hijos. Yo mismo conozco a algunas de ellas, y tienen sus razones.

También hay mujeres que no pueden tener hijos normalmente y que han decidido no forzar su destino o no forzar a la naturaleza, como quiera entenderse, sometiéndose a agotadores y dolorosos tratamientos, y, que, al mismo tiempo, no desean adoptar, porque, por ejemplo, no se ven criando a un niño que no sea biológicamente suyo, aunque si se hubiera dado el caso de que pudieran concebir, sí que lo habrían hecho gustosas.

También hay mujeres heterosexuales que no es que biológicamente no puedan tener hijos, sino que, por A o B razones, no han conseguido establecer una relación de pareja estable, y que, por otro lado, no quieren formar una familia solas.

Así, pensando en esto rápidamente, se me ocurren estas tres situaciones. Y se me ocurren porque, repito, conozco personalmente algunos de estos casos.

Pues bien, ninguna de estas tres posibilidades implica que la mujer en cuestión sea infeliz o que no se sienta realizada o que se quede sola. Si a las finales se siente de alguna de estas formas, no será porque no fue madre, será por otras razones que tienen que ver con asuntos concernientes a su salud psicológica. De hecho, con o sin hijos se tendría que sentir, en el fondo, igual de sola, infeliz o sin sentido.


Es más, sí que estas mujeres pueden conseguir vivir tranquilas, llevar una vida cómoda, plena e incluso ser felices (digo "incluso", porque alcanzar la felicidad no es nada fácil para nadie, seamos padres de familia o no).

Por ejemplo, ¿uno o más hijos garantiza que tu vida tenga sentido? No. De hecho hay muchísimos padres y madres que sienten cómo su vida se desperdicia en el vacío justamente por dedicarse solamente a criar hijos, así que no, no podemos achacar esto de la no realización personal a la falta de hijos.

¿Tener hijos garantiza que no te vayas a quedar solo? ¡Tampoco! Porque si eres lo suficientemente maltratador con tus hijos, por ejemplo, ellos, a la larga, te pueden dejar solo. ¿Cuántas veces vemos esos casos de "malos hijos" que abandonan a sus papás y los dejan completamente solos en su vejez?

¿Tener hijos garantiza la felicidad? No, para nada. De hecho a mí me parece que las mujeres sin hijos que conozco parecen estar más contentas que las mujeres con hijos que conozco. Por supuesto este conteo personal no tiene ninguna relevancia, más allá de lo anecdótico, pero es que ya hablando más desde mi profesión, sí puede ilustrar lo que sí sabemos: que hay mujeres sin hijos que pueden estar muy bien y sentirse contentas, así que no, una mujer que decida no tener hijos no está condenada a la infelicidad, y si es infeliz, no es porque no tenga hijos, es porque ella misma no se siente bien en general, sea en la situación que esté.

La motivación egoísta

Más bien hay un gran peligro a la hora de optar por formar una familia: cuando decidimos ser padres para satisfacernos a nosotros mismos. Ahí es que empezamos con el pie izquierdo.

De acuerdo, esto del egoísmo de alguna manera es ineludible. En el fondo, muy en el fondo, siempre hacemos las cosas para satisfacernos, ya lo sé, pero es que yo me refiero a casos evidentes en los que "el otro", en este caso, el hijo, pareciera no contar para nada. Por ejemplo:

- "Quiero ser mamá para sentirme realizada como mujer."
- "Quiero ser mamá para no quedarme sola."

Hay motivaciones que son aun más egocéntricas. Por ejemplo, algunas de las que he escuchado por ahí:

- "Quiero tener hijos para que me cuiden cuando sea vieja."
- "Quiero tener un hijo para sentir que me perpetúo luego de mi muerte, para sentirme inmortal."
- "Quiero ser mamá porque mis papás quieren nietos."
- "Quiero ser mamá porque, si no, ¿qué van a decir de mí?"
- "Quiero ser mamá para poder irme de mi casa."
- "Quiero ser mamá para comprometer a mi pareja a casarse conmigo."
- "Yo no quiero ser mamá, pero voy a serlo porque mi esposo desea tener hijos y no quiero que me deje."
- "Quiero ser mamá para poder enganchar a mi pareja adinerada y garantizar mi seguridad económica."

¿Cuál es el común denominador de todas estas citas? Que todo es "yo", "yo", "yo", "mi necesidad", "mi satisfacción", "mi gusto", "mi capricho".

¿De eso se trata tener un hijo? ¿De satisfacer "mis" necesidades utilizando a la criatura que ni siquiera ha nacido? Como dije, ahí es donde se empieza con el pie izquierdo.

Yo te diría algo, si alguna de estas, u otras similares, son tus motivaciones, de verdad, mejor no seas mamá, no aún. En serio, no lo digo por el niño, que ni siquiera existe aun, lo digo por ti, es muy probable que no te vaya bien.

Empezar con el pie derecho

¿Cuándo se empieza con el pie derecho? Cuando tú y tu pareja desean tener un hijo para poder criarlo y darle lo mejor de ustedes. Se empieza con el pie derecho cuando la maternidad inicia como un acto de amor hacia la criatura que se ha decidido criar, y no como un acto egoísta.

- "Quiero ser mamá para criar a mi hijo y darle lo mejor de mí."

Fíjense cómo la sola oración parece apuntar hacia afuera, hacia el niño, y no se regodea en el círculo sin fin del egoísmo, de la motivación propia, de la autosatisfacción, que siempre apunta hacia adentro (yo, yo, yo). Aquí la futura mamá está entregándose al otro y eso es un acto de amor. Aquí se empieza con el pie derecho.


Mujeres que deciden no ser mamás

Por todo lo anterior, cuando encuentres a una mujer que ha decidido no ser mamá, no hay que molestarla con preguntas absurdas o con comentarios impertinentes. Cuando una mujer decide no ser mamá, siempre está tomando una decisión correcta, ya que esta mujer está teniendo la fortaleza, la honestidad, la autenticidad y la responsabilidad de reconocer que eso no es para ella, al menos no ahora. ¿O qué queremos? ¿Una mamá que no lo hace bien, desmotivada, infeliz, irresponsable?


El famoso argumento de la perpetuación de la especie

Las personas que dicen que las mujeres deberían ser madres porque hay que perpetuar la especie y que ese es el mandato natural, pues hay que decirles que tienen razón en la última parte. Efectivamente, es un mandato natural, y por eso nos sentimos tan atraídos hacia el acto de reproducirnos. Sin embargo, el ser humano es una especie de excepción. Este mundo no necesita más seres humanos. De hecho, nuestra especie está "hiperperpetuada". Así que no, no molestemos a las mujeres que no desean ser madres con este argumento, que este planeta tiene serios problemas de sobrepoblación y serios problemas ambientales. Inclusive hay pronósticos nada bonitos con respecto al calentamiento global, a la falta de agua y a la falta de alimentos para el futuro, problemáticas que se dan en gran parte por la sobrepoblación y que no solo ponen en riesgo la existencia de nuestra especie, sino la de muchísimas otras.

En última instancia, el ser humano es especialista en ir en contra de los mandatos naturales. Con ese mismo argumento de la perpetuación de la especie, habría que desconectar a todos los enfermos de los hospitales porque llevan una existencia "no natural" y el mandato natural en esos casos es la muerte. Así que no, mejor dejar ese argumento, que hace rato que el ser humano no es una especie que se rige por las leyes de la naturaleza, y eso lo podemos ver con solo asomarnos a la ventana.

Para terminar, les dejo una nota publicada recientemente en el diario Perú 21 que trata justamente sobre este tema, con algunos valiosos testimonios de algunas de estas mujeres que no desean ser mamás:

26 jul 2017

¿Quieres que tu hijo aprenda a leer y a escribir rápido? Lee esto primero


En mi consulta privada tengo a varios niños y adolescentes en psicoterapia. Con ellos el trabajo es básicamente lúdico, es decir, utilizamos el juego como el marco en el que el paciente expresa sus necesidades, preocupaciones o malestares, para así resolverlos.

Muchos niños y adolescentes, especialmente los varones, eligen jugar cartas conmigo, pero no naipes, sino juegos de cartas como Magic o Yu-Gi-Oh, en los que hay que leer mucho y, además, hacerlo bien. Para jugar bien a estos juegos, el niño o adolescente debe tener una buena comprensión lectora, entre otras habilidades. De lo contrario no podrá armar una estrategia para vencer.

Una carta de Magic. Suelen ser muy vistosas, y eso atrae a los chicos. Sin embargo, hay que saber leer bien para poder jugar correctamente. Fíjense en el texto debajo de la imagen que indica el funcionamiento del personaje en el juego. A primera vista no parece muy complicado, pero el juego exige mucho de comprensión lectora. A veces hasta yo me equivoco por no leer correctamente lo que indica la carta.

Estos juegos son muy interesantes porque aquí nos damos cuenta de cómo es que anda el niño o adolescente en varias áreas: lectura, vocabulario, planificación, estrategia, control de impulsos, atención, concentración, aprendizaje, razonamiento lógico, y un largo etcétera.

Pero centrémonos en la capacidad de lectura. Muchas veces, mis pacientes pierden jugando Magic o Yu-Gi-Oh por no leer sus cartas, o las mías que se encuentran en el tablero. A veces me doy cuenta que es como si las palabras no existieran. Tienen la amenaza enfrente y no la ven porque está escrita en palabras. O al revés, tienen la carta que les puede hacer ganar la partida en su mano, y no lo saben porque no la han leído.

Una carta de Yu-Gi-Oh. Al igual que Magic, sus cartas exigen mucha comprensión lectora. Es interesante que he tenido pacientes que han mejorado sus habilidades lectoras en su afán de ganarme en sus sesiones, con la satisfacción por el logro y la potenciación de la autoestima que esto conlleva.

Cuando me doy cuenta de esto, les puedo preguntar, "no te gusta leer, ¿cierto?". Entonces muchas veces ellos me responden: "¡No! ¡Odio leer! ¡Lo odio!". Y entonces pierden, porque jugar Magic o Yu-Gi-Oh sin leer es sinónimo de derrota.

A mí me gusta pensar en la psicoterapia como una especie de laboratorio de pruebas para el paciente. En la psicoterapia te sucede en pequeño lo que en la vida real te sucede en grande. Si lo resuelves en psicoterapia en pequeño, lo podrás resolver en tu vida en grande.

Pues bien, ¿qué nos dice esto en particular de los chicos? Pierden en la vida por odiar leer, por optar por ignorar el lenguaje escrito, por optar por ignorar los mensajes que da la vida porque estos están escritos. Entonces no quieren estudiar, no quieren leer, sacan malas notas, quieren todo mediante el mínimo esfuerzo. ¿Cuántas veces sucede esto a los chicos? Muchas veces incluso nos pasa a los grandes, y así acabamos convirtiéndonos en adultos mediocres.

Aprender a leer demasiado pronto

Un niño o adolescente que "odia" leer y/o escribir puede sentir esto por muchas razones. Lo que yo me pregunto es: ¿una de ellas no será que les estamos enseñando a leer y a escribir a nuestros hijos demasiado pronto?

Antes de los 6 años, los niños disfrutan del aprendizaje mediante el juego y la exploración. Sentarlos a leer y a escribir en esta etapa puede resultar forzado. Para justificar esta premura, se dice, entre otras cosas, que antes de los 6 años los niños están en el apogeo de su desarrollo y que hay que aprovechar ese momento para que ellos aprendan a leer y a escribir. De acuerdo, pero ¿a qué costo? Me pregunto si el resultado de esto no es ese rechazo tan grande que sienten los chicos hacia la lectura, que les hace perder la partida y que puede acabar haciéndolos perder en la vida (o ganar a medio pelo). Me parece un riesgo demasiado alto.

En el portal guiainfantil.com hay un artículo publicado muy importante para los papás que tienen niños pequeños y que piensan en cómo será su educación. Aquí les dejo el enlace:


Les recomiendo que lo lean. Hacia el final hay un subtítulo que dice "qué puede ocurrir si se fuerza a leer y a escribir al niño antes de tiempo". Entre las posibles consecuencias, la autora menciona justamente lo que les cuento: "pérdida de interés por la lectura y la escritura". En otras palabras: "¡Odio leer, lo odio!". Ojo con eso.

8 jul 2017

Enseñar a los niños a enfrentarse a los insultos o a las palabras hirientes


Cuando llega el niño contando que en el colegio alguien lo ha insultado o que está tomando la costumbre de hacerlo, o que está diciéndole cosas molestas o hirientes, muchos papás solo atinan a responderle "no le hagas caso". El niño lo que espera es apoyo. Decirle esto y cerrar la conversación lo deja solo frente a una situación que podría sobrepasarlo. Y es que en realidad, si el niño está diciendo esto a sus padres, bien podría entenderse como un pedido de auxilio.

Enseñarle a los niños a enfrentarse a esto sin usar violencia

En el portal www.guiainfantil.com nos proponen 6 formas de enfrentar insultos o palabras molestas de otros niños, para que los papás se las enseñen a sus hijos cuando sea necesario. Estas son:

1) Indiferencia o desprecio de la agresión
2) Responder con preguntas que minimizan los ataques del agresor
3) Sonrisa sarcástica o desdeñosa
4) Responder con "¿y?"
5) Responder con un halago en interrogación
6) Desviar la atención del niño agresor

Me ha parecido que estas formas que propone el portal son interesantes como primera línea de defensa ante situaciones de agresión verbal que pueden enfrentar los niños. Es importante que los papás tengan la paciencia y el interés de guiar a sus hijos en esto, viendo con ellos qué funciona, qué no, qué hizo, cómo lo hizo y cómo puede mejorar su defensa.

Les recomiendo leer la nota completa de www.guiainfantil.com para que vean en detalle en qué consisten cada una de estas 6 técnicas. Sigan el siguiente enlace: