13 sept 2015

¿Detrás de un niño bien educado hay una mamá con una chancleta y buena puntería? Tal vez, pero ¿a qué precio?


Algunos problemas de agarrar a chancletazos a los hijos:

- La agresión física es evidencia de que al adulto se le acabaron las ideas o de que no sabe controlar sus emociones negativas. Es mejor que los niños aprendan más bien el manejo de sus emociones y el cultivo de las ideas, más que el descontrol y la irracionalidad. Los papás serían los primeros modelos de estas cualidades.

- Es un poco difícil inculcar control con descontrol. La agresión física, excepto para un sádico, es algo indeseable de aplicar a las personas amadas, como lo son los hijos. Llegar a ese límite es muestra de falta de recursos para manejar la situación, es muestra de descontrol.

- Para un niño, recibir un golpe de alguno de sus papás lo sitúa en una situación extraña, en donde aquel que naturalmente es el ser que lo protege en este mundo, de repente se torna en el atacante, en el agresor, en la amenaza, atacando su cuerpo, dañándolo, generándole heridas, inflamaciones y dolor. Esto convierte su primera experiencia de amor en algo complicado, que incluye el dolor y el daño.

- Los golpes convierten al niño en víctima, sin posibilidad de defensa frente a un oponente mucho más fuerte, prácticamente invencible. Esta experiencia de indefensión, de incapacidad, de impotencia, de terror y sumisión representa un golpe a la autoestima del niño, cuyo cuerpo y mente están en formación. Tal vez haya adultos educados criados a golpes. Si uno examina bien la situación podría ver en estos adultos una menor autoestima en comparación con otros adultos que fueron criados adecuadamente, sin abuso, lo que los colocaría en una situación de desventaja.

Los papás hacen bien al ser firmes, al educar, al ser rectos, coherentes, al ser expresivos y saber reforzar las conductas positivas y al saber también cuándo es necesario aplicar sanciones. Para lograr esto no es necesario llegar a los golpes (o a los insultos).

Si usted es padre de familia y está golpeando a sus hijos, y no quiere seguir haciéndolo, pero no ve la forma de salir de este tipo de castigos, tiene la opción de recurrir a apoyo profesional.

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