10 feb 2016

Factores de riesgo para la enfermedad de Alzheimer: tabaquismo, sedentarismo, obesidad, colesterol alto, presión alta, diabetes


Queremos compartir con ustedes una entrevista al neurólogo argentino Emanuel Silva en la también argentina Radio Libertad. En esta entrevista se brinda mucha información interesante acerca de la enfermedad de Alzheimer, sus síntomas, aspectos del tratamiento, algunas recomendaciones y también se habla de los factores de riesgo. Silva es bastante claro: aparte de la edad, hay otros factores de riesgo, y menciona: tabaquismo, vida sedentaria, obesidad, colesterol elevado, presión alta y diabetes.

La edad es inevitable, pero los otros factores de riesgo sí se pueden evitar

Si llegamos a los 65 años de vida, inevitablemente tendremos el factor de riesgo correspondiente a la edad, y eso no hay manera de cambiarlo, pero esos otros factores que Silva menciona son muy importantes, porque todos se relacionan con aspectos psicológicos, como los hábitos alimenticios, el estrés, las rutinas diarias de carácter sedentario o las adicciones.


En otras palabras, la edad no la podemos controlar, pero los otros factores sí, incluso los factores más de tipo médico, como la diabetes o la hipertensión, dos enfermedades que están asociadas a factores psicológicos y se consideran psicosomáticas. Y ni qué decir del tabaquismo, la obesidad, el colesterol elevado o el sedentarismo.

Por ejemplo, el tabaquismo es claramente una adicción, pero la obesidad, el colesterol elevado o el sedentarismo también podrían tener que ver con adicciones, véase adicción a la comida chatarra o adicciones a la tecnología (televisión, videojuegos, internet), que generan hábitos sedentarios y déficit de actividad física. También estos factores de riesgo están relacionados con estrés, con ansiedad o depresión y demás problemas de salud mental que los preceden y que incluso se podría decir que los originan.

Esto nos hace recordar que todo lo que hacemos o dejamos de hacer en el presente tendrá consecuencias deseables o indeseables en el futuro, dependiendo de cual haya sido nuestra acción (o inacción). Este es un nuevo motivo para prestar atención a cómo estamos llevando nuestras vidas actualmente y elegir si optamos por modificar algunas cosas o no.

Aquí el enlace a la entrevista (la pueden escuchar al final de la nota escrita):

20 ene 2016

Atención psicológica a personas que sufren de enfermedad de Parkinson


La enfermedad de Parkinson se origina por un déficit de dopamina, una sustancia generada por el sistema nervioso (neurotransmisor). Esta falta de dopamina también puede generar trastornos depresivos o trastornos de ansiedad.

Ahora bien, además del déficit de dopamina, una enfermedad como el Parkinson, por los síntomas que genera y por todo lo que implica, conlleva un cambio total y no deseado en la vida del paciente. Esto, ya de por sí, puede conducir a la persona a un desequilibrio emocional y generar o reforzar, nuevamente, trastornos del estado de ánimo como los trastornos depresivos o los trastornos de ansiedad.

Esto lleva a una conclusión muy importante: las personas que sufren de Parkinson necesitan también atención psicológica o psicoterapéutica. La depresión y la ansiedad son problemáticas que dificultan gravemente la adaptación de las personas a las dificultades, pueden empeorar las enfermedades con las que aparecen asociadas (en este caso, el Parkinson), y arruinan la calidad de vida de quienes las sufren. Es importante no limitarse al plano médico y pensar en el apoyo psicológico, especialmente cuando es evidente que hay problemas en este nivel.

Referencia

6 dic 2015

Padres ansiosos, hijos ansiosos


Cuando los papás (uno o ambos) sufren de algún trastorno de ansiedad, léase ansiedad social, trastorno obsesivo compulsivo, ataques de pánico, trastorno de ansiedad generalizada, etcétera, los hijos tienen mayor riesgo de desarrollar estos mismos problemas, especialmente cuando los papás sufren de ansiedad social.

Ya de por sí, cuando las personas sufren de un exceso de ansiedad, siempre se recomienda atender el problema, tanto desde el plano médico como desde el plano psicológico, pues hay sufrimiento y la vida de las personas se ve muy afectada.

Ahora, este dato nos brinda una razón más para recomendar que se atiendan estas dificultades, pues la desatención y la presencia de ansiedad excesiva pone en riesgo a los hijos de la persona.

¿Cómo se da este riesgo?

Además de la posible carga genética, lo que acaba resultando determinante en el desarrollo de estos problemas son los disparadores ambientales, donde los más importantes son los que tienen que ver con los padres.

Los padres ansiosos se pueden relacionar con sus hijos manifestando un exceso de dudas, temores o críticas, propios de su forma temerosa de afrontar las cosas. Esto es lo que acaba mellando la seguridad del niño y creando las bases para el desarrollo de alguno de estos trastornos.

Es necesario y conveniente atender estos problemas de ansiedad, pues no solo afectan a la propia persona, sino que, si hay hijos, van a afectarlos a ellos también.

Referencia

Trickle-Down Anxiety: Study Examines Parental Behaviors that Create Anxious Children

23 nov 2015

El Alzheimer también puede afectar a personas menores de 65 años


El Alzheimer también puede afectar a personas jóvenes. Sabemos que esta enfermedad normalmente se presenta en personas de la tercera edad, pero eso no quiere decir que no pueda afectar a personas menores. La doctora Mariella Guerra explicó a RPP que se han dado casos de Alzheimer incluso a los 30 años.

En las personas jóvenes, el Alzheimer no se presenta tanto a través de los olvidos, sino a través de cambios de comportamiento o de problemas para realizar tareas instrumentales, como poner una llave o aprender el uso de instrumentos nuevos.

Por ello la doctora Guerra recomienda que todo problema de memoria o de comportamiento que se presente después de los 30 años debería ser evaluado por un especialista.

Referencia

RPP Noticias

1 nov 2015

La inutilidad de los sermones


Como bien se menciona en este interesante artículo, los sermones son la mejor forma de que los hijos no nos escuchen.

Muchas veces los adolescentes y jóvenes me cuentan que cuando su mamá, papá o figura de autoridad empiezan a hablar y a despacharse un sermón, ellos literalmente se desconectan, es decir, parece como si estuvieran escuchando, pero en realidad no, están desconectados, viendo cómo la boca de la otra persona se mueve sin parar minuto tras minuto como si fuera una película muda, no están recibiendo la información, no la están procesando, de tal forma que, si les pregunto qué se les dijo, ellos confiesan no acordarse, pues no estaban prestando atención, no estaban escuchando.

Algunos adolescentes no llegan a esos niveles de desconexión tan extremos, pero sí llegan a olvidarse al poco tiempo de lo que se les habló. Es decir, prestan atención limitadamente solo para poder responder si acaso sea necesario demostrar que están escuchando, por ejemplo ante un "a ver, ¿qué te dije?" de los papás. Pero terminado el sermón toda esa información es desechada de sus cerebros.

No se desconectan porque sean malos

Los adolescentes y niños no hacen esto porque sean malos o porque no tienen remedio o porque son unos desgraciados, no. Ellos hacen esto porque el sermón es algo muy desagradable, muy torturante, en donde la figura de autoridad, sea papá, mamá o encargado, asumen una posición de superioridad, sin escucha, unilateral y que contiene una serie de críticas y descalificaciones, pues generalmente los sermones son para cambiar al adolescente, pues el adolescente "está mal". Esto, los cansa, los hace sentir mal, los harta, y mientras más largo el sermón, peor.

Cultivar la confianza y la conversación desde niños

Para evitar caer en una relación llena de sermones, los papás tendrían que cultivar la confianza y la conversación con sus hijos desde niños, para, ante cualquier problema, poder conversar, hablar de a dos. Para eso, los papás tienen que ser capaces de escuchar a sus hijos y no solo desear ser escuchados por ellos.


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

25 oct 2015

Embarazo adolescente: el gran generador de pobreza

 
Más allá de si es exacta o no la estadística mostrada (que no sería nada sorprendente, pues una mujer profesional sí puede llegar a ganar 7000 soles al mes, versus los 750 soles que suman un sueldo mínimo), cuando los adolescentes (incluyendo a los adolescentes tardíos, que no han concluido sus estudios superiores) tienen hijos, efectivamente, se ven obligados a ingresar en el mercado laboral para darle sustento a su criatura. Este ingreso al mercado laboral se hace en desventaja, pues no tienen estudios, ni preparación, ni experiencia suficiente. Es más fácil que los empleadores los exploten, que estén subempleados o que ingresen en el mercado informal.

Nace así una familia pobre. Si no pobre, nace una familia sin los recursos que podría haber tenido o con serios apuros económicos. Ahora multipliquemos esto por millones de embarazos adolescentes. Nacen cada año millones de familias pobres. Se concluye: el embarazo adolescente genera pobreza. No solo la pobreza de las personas directamente implicadas, sino que aporta a hacer todo un país más pobre.

Un caso aparentemente distinto, y que al final es la misma cosa

Pongamos un caso distinto: un par de jovencitos de 14 tienen un hijo accidentalmente. Los padres de estos jóvenes deciden ayudar a sus hijos en el cuidado y la crianza del nieto, para que sus hijos adolescentes puedan seguir con sus estudios, por ejemplo. Las familias extensas de estos chicos deben destinar recursos a la manutención del bebé, ya no pueden ahorrar lo mismo, ya no pueden invertir lo mismo, ya no pueden gastar en lo mismo. La familia es más pobre de lo que era o, si queremos verlo en positivo, es menos rica de lo que era.

La cosa no queda ahí: estos chicos de 14 años tendrán que apurarse para cuanto antes tomar la posta de los abuelos en el cuidado de su hijo. Esto apurará sus estudios o su acceso al mundo laboral, generándose lo mismo que describimos antes.

Conclusión: nuevamente, el embarazo adolescente genera pobreza, hace familias más pobres y suma, caso tras caso, un país más pobre (o menos rico, que al final viene a ser lo mismo, recordando que estamos en Perú, y no en Noruega). Es importante reflexionar sobre esto y tomar medidas junto con los niños y adolescentes que están en riesgo de ingresar en esta situación (prácticamente todos).


Diego Fernández Castillo
Psicólogo – psicoterapeuta
Colegio de Psicólogos del Perú 19495

diego.fernandezc@pucp.edu.pe

19 oct 2015

Los niños ante la muerte de uno de sus papás


En El Mundo encontramos una excelente entrevista con la psicóloga Silvia Ávala sobre el duelo en los niños cuando muere uno de sus papás. En esta entrevista se brinda toda una guía para que los papás sepan qué hacer si se ven de pronto en una situación así.

Les recomendamos mucho leer la entrevista completa, que no es tan larga y su lectura es muy fácil. Nosotros lo que vamos a hacer es resaltar 12 puntos que nos parece que resumen el tema. De todas formas, la entrevista completa está llena de cosas importantes que recordar y que son importantes.

Aquí los puntos más importantes desde nuestro punto de vista:

1) No esperar mucho tiempo para comunicar al niño la muerte de su papá o de su mamá. Lo ideal es que esta comunicación sea dada por el otro padre.

2) No mentir. Evitar a toda costa mentiras como "se fue de viaje".

3) No dar más información de la necesaria. No es necesario dar detalles sobre la causa del fallecimiento o sobre el fallecimiento en sí.

4) Evitar las metáforas como "se ha ido" o "se ha ido a un lugar muy lejos", para evitar las falsas expectativas acerca de un posible regreso. A los niños les debe quedar claro que su progenitor ha muerto y que no volverán a verse.

5) Se puede hablar en términos religiosos, pero tiene que quedar en claro que no volverán a ver a su progenitor fallecido. Por ejemplo, si se dice que está en el cielo, debe quedar en claro que esto es una metáfora y que no es que papá o mamá puedan volver desde ahí o que ellos puedan ir a hacerle una visita.

6) Respetar los tiempos del niño: hay niños que no reaccionan rápido, otros muestran su dolor de inmediato. Depende de cada niño. Hay que respetar sus tiempos de reacción y no forzar las cosas.

7) La despedida no tiene que ser de cuerpo presente: el niño puede despedirse mediante una carta o visitando el cementerio. No es que sea necesario llevar al niño al velorio o al funeral. Algunos niños pueden pasarla muy mal innecesariamente.

8) Si el niño se siente culpable, hay que explicarle que él no tiene la culpa de la muerte de su papá o de su mamá.

9) Permitir la expresión de sentimientos de cólera y tristeza.

10) Informar al colegio para que el niño reciba el apoyo necesario y para tomar el hecho en cuenta ante ciertas actividades futuras (por ejemplo, día del padre o día de la madre).

11) Evitar cambios importantes durante el periodo de duelo, como cambio de colegio o cambios de ambiente.

12) Acudir a un profesional si el duelo se prolonga más de lo normal, si no asume la pérdida, si pierde logros o habilidades que ya había alcanzado o si pasado el periodo de duelo queda constantemente triste, apático y sin alegría.


 Aquí les dejamos nuevamente el enlace a la entrevista completa: