19 mar 2014

Las personas aprendemos mejor cuando nos sentimos bien

En el documento de la Universidad de Huelva que citamos en una entrada anterior, encontramos lo siguiente:


Más adelante, al final de dicho documento se concluye:

"Dada la relación íntima entre las estructuras cognitivas y las estructuras emocionales del cerebro, el aprendizaje se verá reforzado si se lleva a cabo en un clima emocional adecuado".

Esto significa que las personas aprendemos mejor cuando nos sentimos bien. El aprendizaje y la educación no están desligados de cómo se siente el que aprende algo nuevo. Al contrario, están muy relacionados.

¿Quién aprenderá mejor?

Hace unos días, en un programa de radio, pudimos escuchar cómo una madre golpeaba a su hija de 5 años porque perdía la paciencia al hacer la tarea con ella. La pregunta es, ¿esa niña aprenderá igual o peor que una niña que hace su tarea en un clima de comprensión, de paciencia, de apoyo o incluso de diversión?

¿Quién aprenderá mejor? ¿Un niño que estudia en una casa donde se puede jugar y estudiar con tranquilidad, donde las relaciones entre los familiares son buenas? ¿O un niño que estudia en una casa donde los padres llevan una relación terrible que a duras penas pueden disimular o que simplemente no pueden hacerlo, o en una casa donde es hostilizado por otros miembros con conflictos, sean hermanos, medio hermanos, hermanastros, primos, tíos o abuelos?

¿Quién aprenderá mejor? ¿Un niño que vive aburrido, sin jugar, solo, dedicado únicamente a estudiar? ¿O un niño que juega, que se desfoga, que está contento porque sus esfuerzos serán recompensados con horas de diversión?

¿Un alumno en un colegio tugurizado, con muchos alumnos por aula, con autoridades incapaces de controlar problemas como el acoso escolar o con profesores sin empatía que llenan de tareas a los estudiantes, que se burlan de los que se equivocan, o que incluso llegan al límite del delito, castigando físicamente a sus estudiantes? ¿O un alumno en un colegio donde siente un trato personal, donde no sólo se presta atención a las calificaciones, donde tiene garantizado el respeto, la consideración y el afecto hacia su persona?

¿Quién aprenderá mejor nuevas habilidades en su ambiente laboral, que a la larga traerá como consecuencia un trabajo bien hecho? ¿Alguien mal pagado, maltratado por la empresa u organización en la que trabaja, sin derechos laborales o trabajando 9, 10, 12 o hasta más horas por día o los siete días de la semana sin descanso? ¿O alguien bien pagado, bien tratado por sus superiores, con todos sus derechos tomados en cuenta, trabajando las horas y los días debidos?

Creemos que las respuestas a estas preguntas, y a muchas otras del mismo tipo en las que podamos pensar, irían de acuerdo a lo propuesto por los autores de la imagen que hemos querido compartir al inicio de esta entrada. Así que ya sabemos, aprendemos mejor cuando nos sentimos bien, y eso no sólo depende del que aprende, sino también del que le enseña y de todas las demás personas que lo rodean.

Referencia

Fundamentos biológicos del aprendizaje y la memoria. Universidad de Huelva. Departamento de Biología Ambiental y Salud Pública. Puede leer este documento aquí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario